LA EDUCACIÓN DE LA SENSIBILIDAD ESTÉTICA A TRAVÉS DEL CINE. LA RELACIÓN ENTRE VAN GOGH Y “LOS CHICOS DEL CORO”

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Pienso que el cine, la música y la pintura tienen muchas cosas en común. En esta mi exposición destaco la relación entre la pintura de Van Gogh y la película de Christophe Barratier, Los chicos del coro. Este film trata a fondo sentimientos humanos como la soledad o la esperanza, captando muy bien los estados de ánimo de los chavales a través de la música. Estos sentimientos están muy presentes en la pintura del artista postimpresionista Vincent Van Gogh.

Por medio de aspectos cinematográficos, pictóricos y musicales el alumno puede ver el cine como algo más que un entretenimiento al relacionar lenguajes artísticos de su tiempo con manifestaciones artísticas de siglos pasados.  De este modo, este  breve trabajo, con sus correspondientes estrategias indagativas y expositivas,  aproximan al alumno a la captación de la belleza artística a través de sus múltiples variables. Esta experiencia didáctica logrará un acercamiento del alumnado a la obra de arte convirtiéndola en un documento que permite estudiar los sentimientos, inquietudes y estados de ánimo del ser humano, independientemente de la época a la que pertenezca el artista, porque los temas que preocupan al ser humano son eternos.

Protagonizada por Gérard Jugnot, Los chicos del coro narra a través de un flashback la llegada en 1949 de un maestro de música, Clément Mathieu, a un internado de reeducación para niños problemáticos. Al principio los “díscolos niños” intentarán hacerle mil jugarretas al bondadoso profesor, pero éste se ganará su confianza y les descubrirá un mundo nuevo a través de la música.

El resto de profesores que aparecen en la película están acostumbrados a emplear medios muy bruscos para educar a los chavales, procedimientos conocidos como “acción – reacción”.

La mayor parte de los personajes manifiestan directa o indirectamente su renuncia a la alegría de VIVIR. La película muestra niños sin padres, profesores fracasados, y madres que trabajan sin parar por hijos que no se dejan educar ni ayudar. El profesor formará un coro porque piensa que así cambiará a los chicos, que hasta el momento siempre se habían reflejado como PERSONAS sin esperanza. Su música les cambiará el corazón y llenará de esperanza a toda la escuela.

A mitad de la película vemos que Mathieu ha conseguido su objetivo: el coro marcha, los métodos de enseñanza se han humanizado e, incluso, el director parece haberse contagiado de la alegría del colegio. Pero la llegada a la escuela de un nuevo muchacho, con graves problemas psicológicos y que vive fuera de toda norma, afecta a todo el colegio, y muchos de los chicos olvidan la esperanza que la música había depositado en sus vidas. El director vuelve a sus métodos rígidos, prohíbe el coro y la alegría. Pero Mathieu sabe que la música es el latir del corazón de esos niños y que sin esperanza la vida no tiene sentido y decide seguir con el coro en secreto. La enseñanza de Clément Mathieu no se limita a unas simples lecciones de música sino que es una lección de vida.

Las expectativas vuelven a crearse en los chicos y en los espectadores pero finalmente prevalece el realismo que hace que se desvanezcan las ilusiones creadas, aunque deja en el alma del espectador la sensación de que él puede contribuir a cambiar las cosas que cree que no marchan bien.

Este documento cinematográfico es comparable al mundo interior de muchos artistas que utilizan el color para dar forma a un conjunto de vivencias y sentimientos, apasionados unas veces y turbulentos otras, como es el caso de Vincent Van Gogh. En otras palabras, el maestro postimpresionista podría haber sido el pintor de ambientes de esta película.

Este pintor nace en Groot Zunder, Holanda, en 1853. Su padre era predicador y sus tíos se dedicaban al comercio de obras de arte. No fue constante en los estudios, aunque destacó en los idiomas. Viajó mucho a lo largo de su vida, que transcurrió en Holanda, Bélgica, Inglaterra y finalmente Francia. Trabajó un tiempo en la galería de arte que su tío poseía en La Haya y en las filiales de Londres y París.

Hacia 1880 comienza sus estudios artísticos. Entre sus experiencias sentimentales cuenta con los rechazos de dos muchachas, lo que le provoca sus primeras crisis psíquicas. Se instalará en París durante dos años y allí se pondrá en contacto con los impresionistas y con otras corrientes artísticas, haciendo especial amistad con Paul Gauguin.

En 1888 se traslada a Arles buscando un lugar de escape, y Gauguin irá más tarde. Tras una discusión con éste y arrepentido, Van Gogh se corta el lóbulo de la oreja derecha. Es internado en el hospital, aunque ésta no será la única vez. El 27 de julio de 1890, creyendo ser una carga económica para su hermano Theo, se disparará en el pecho y morirá dos días después.

El año 1888 fue muy importante para Van Gogh porque estableció su estudio en Arles y fue una etapa muy productiva, en la que desplegó un estilo maduro que en sì mismo ya constituye un estilo propio.

En esta etapa, Van Gogh no quiso jugar tanto con la luz como en ocasiones anteriores y sintió unas ganas enormes de eliminar sombras. En esos países más luminosos, bajo el sol más fuerte, la sombra proyectada por los objetos y las figuras, se vuelve distinta y está coloreada de tal modo que uno está tentado de suprimirla.

Así se centró en paisajes sin grandes alusiones a su contraste lumínico, retratos, autorretratos y escenas intimistas; Ejemplo de ésta última es La Silla, una escena en la que Van Gogh refleja toda su riqueza: una simple silla de madera, sola, con su pipa y una caja de cebollas al fondo. Así, nos da una imagen de su espíritu, de él mismo; Van Gogh nos seguirá hablando de su soledad.

Se ha diferenciado entre soledad deseada y no deseada. La deseada ayuda a la reflexión y a la mejora personal, mientras que la no deseada es fuente de problemas psíquicos y puede llegar a ser fatal. Aquí se establece el debate sobre si Van Gogh buscó esa soledad o simplemente le vino dada.

Son importantes los factores biográficos del pintor: sus continuos viajes por Europa siendo adolescente sin un claro guía que le apoyase, su familia a kilómetros de distancia, una continua ruptura de lazos de amistad, continuas frustraciones personales y fracasos sentimentales.

Tras varios incidentes como la discusión con Gauguin por la que se cortó la oreja, Van Gogh es internado en el sanatorio de Saint-Rémy, en mayo de 1889. Allí pasará varios meses y en 1890 abandonará el sanatorio para ir a vivir a Auvers. Este periodo será para el pintor una mala etapa, en la que sufrirá múltiples ataques que darán lugar a la creación de numerosos cuadros.

Vincent pintará hasta los más escondidos rincones del hospital, especialmente sus jardines, escenas de campo que ve desde la ventana o desde un muro, retratos y autorretratos. Campo con campesino arando es una escena agraria que ve desde su ventana: un campo amarillo en plena labor; la oposición de la tierra labrada violácea con las franjas de rastrojos amarillos; Es una escena de una gran sencillez. Refleja el gran anhelo que sentía no sólo por la vida fuera de los muros del sanatorio, sino por esa vida sencilla de los campesinos, de la gente humilde. Así pues no es de extrañar que Van Gogh sintiese una fuerte melancolía ante su imposibilidad de realizar sus deseos. Realmente es el espejo del alma de los alumnos en la película de Christophe Barratier.

Como hemos podido ir viendo, la esperanza que se palpa en Los chicos del coro es la misma que persigue Van Gogh en su pintura. La vida atormentada del gran pintor se equipara a la que viven esos niños sin padres.

La esperanza en Los chicos del coro se transmite a través de la música. Sólo se hace presente cuando los niños cantan, momento en el que todos sus problemas se esfuman. Se dan cuenta de que pueden tener un futuro, que hay algo que les une a la vida y a sus prójimos y que lograrlo o no está en sus manos.

Ahí es donde centra el argumento el director  Christophe Barratier: ¿cómo puede contribuir un individuo a mejorar el mundo? En este sentido, el cine no puede cambiar las cosas, pero puede despertar las ganas de intentarlo. En la película, Mathieu ha logrado su objetivo porque su música ha sido reconocida por muchos, y ha enseñado a vivir a sus alumnos a través de ella al igual que Van Gogh trata de respirar el aire puro que se le deniega en  Campo con campesino arando o en escenas intimistas como La Silla, en las que nos muestra su alma solitaria.

Van Gogh no cree de verdad en la esperanza que busca. De esta manera, cuando se enfada con su amigo Gauguin, se corta el lóbulo de su oreja derecha; y cuando nota que es un estorbo para su hermano Theo, se suicida.  La diferencia entre el ejemplo que nos muestra Barratier y el de Van Gogh es que en el primero hay una facultad dentro de cada hombre que le posibilita a rectificar, algo escondido que nos dice que no estamos determinados, que podemos cambiar nosotros y nuestro entorno; mientras que en el segundo, la vida es algo rígido, la forma de ser de las personas, sus circunstancias y su historia son inamovibles. En Los chicos del coro nos encontramos un entorno desfavorable, unas personas sin vida, pero que con esfuerzo personal no dudan en su posibilidad de cambio y así lo hacen. En Van Gogh nos topamos con una situación mala, pero que con esfuerzo se puede cambiar, y que sin embargo no se cambia al no tener esperanza. Es cierto que cambiar conlleva un gran esfuerzo, muchos sacrificios y lágrimas. Pero, ¿vale la pena? La respuesta creo que la tenemos que dar nosotros.

Por Antonio Lucas Martin (Profesor de Enseñanza Secundaria)