¿Existe una conspiración contra el libro?

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¿Existe una conspiración contra el libro? La pregunta con la que inicio esta entrada y que a su vez da título a la misma, viene a colación por la lectura de un artículo de “El País” –es necesario leer y escuchar opiniones diferentes a la de uno- donde se habla de la citada cuestión.

Se comenta de que las gentes no leen y por lo tanto los libros en las bibliotecas, dejan de entrar. ¡Por cierto!, a estos locales se les da el título de “templos laicos del saber” -hasta aquí llega la guerra sucia de la prostitución del lenguaje-

Y es que, según “Juan Cruz”, el cual tira de ironía para argumentar ese asesinato continuo del libro, sobre todo a través de la historia con las persecuciones y quemas de libros, que se han dado en el devenir de los tiempos, y últimamente parece que la aparición de la Tablet y los libros electrónicos, profundizan en la herida. Pero no es menos cierto, que el libro, sigue ahí.

Lo curiosos de todo ello, es que quizás en parte y sobre todo desde mi humilde posición. El libro no parece que pase por una buena época. Sin embargo he de hacer notar que la literatura juvenil ¡sí!,  está experimentando un boom muy curioso. Y si no, ahí tenemos la saga “Crepúsculo”, “Harry Potter” y recientemente “Los juegos del hambre”. Y que para colmo tienen en común, el haber sido “obras adaptadas” al cine.

¿Qué nos puede decir eso de que la literatura Juvenil sufre todo un boom editorial? Creo que se puede asegurar que estos libros aportan algo muy determinado. Es decir, “sus autores”, han sabido conectar con sus lectores, con esa capa de la sociedad que son los jóvenes y que piden algo más y muy “especifico”. Al  menos eso es lo que me decían tres amigo “profesores-escritores” que tienen alguna que otra obra literaria dirigida a este tipo de público.

Por eso, es bueno que el plan lector de los chicos en edad escolar sea desarrollado de otra forma, pues sino, corremos el riesgo de que perdamos una serie de lectores, que luego no se recuperen jamás. Y a nadie extraña, que la persona que es poco lectora, es muy probable que tenga problemas de comunicación y de expresión tanto oral como escrita. No obstante creo que sería bueno, alternar todo lo dicho hasta ahora, con la lectura de algún que otro clásico, que de vez en cuando no viene mal.

Bien, hemos hablado del plan lector, ese que se utiliza en los centros escolares, ¿pero en casa?, ¿qué se lee?, ¿leemos los padres?, ¿tenemos una buena biblioteca para que nuestros hijos lean adecuadamente? Enganchémonos a la lectura y nuestros hijos nos seguirán. De esta forma, seguro que no habrá conspiración contra el libro.

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