¡Sobreprotegerlos, no les ayuda!

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Más de una vez le ha dicho  a mi hija “jugáis con ventaja, pues siempre sabéis que pase lo que pase, papá y mamá están ahí, para recoger vuestro resto una vez que os habéis pegado el batacazo contra el muro”. Y por fortuna mi hija, ya no tiene ni cinco, ni diez, ni veinte años.

Por otro lado, estas palabras vienen que ni al pelo con respecto a un artículo que he leído en el blog de ACEPRENSA “Familia Actual” y que nos habla sobre los “errores de nuestros hijos”, aunque más bien, va sobre los padres que tienen el “defecto” de sobre proteger a sus hijos. Y eso que los errores, también son parte de la formación y de la educación.

Ya se sabe que los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, pero también no es menos cierto, que muchas veces con nuestra actitud de sobre protección, lo único que conseguimos es que se acostumbren a tener un colchón donde caer “y no hacerse daño”. Colchón que de pequeños a lo mejor nadie aprecia-ni siquiera los implicados-, pero conforme vayan creciendo ese mismo “colchón” será más perjudicial para él o ella.

Por eso es bueno –y retomo el tema principal de mi anterior entrada en esta blog-, que los padres nos formemos adecuadamente, ya sea de forma autodidacta-por mi parte creo que no es la más adecuada-, acudiendo a la “Escuelas de Padres”, a los Cursos de Orientación Familiar, a donde sea, pero al menos dejemos que nos ayuden.

¿Crees amigo lector que los padres hacemos un favor a nuestro hijo cuando hacemos los deberes con él o ella en casa?, ¿qué mensaje le estamos enviando a nuestro hijo?, ¿no esteramos contribuyendo en parte a participar de su fracaso escolar? Las cuestiones que no podemos hacer son infinitas y las posibles consecuencias de eso actos ni lo sabemos.

Pero no es tan sólo en el ámbito escolar donde estaremos dejando un mal cimiento, incluso en lo que respecta  a su relación social, ya estaremos contribuyendo a que el árbol crezca de lado y no recto. Con todo esto no quiero decir que tengamos que dejar de estar encima, pero si es necesario que los hijos aprendan desde pequeño en casa, a saber asumir sus responsabilidades.

Lo que sí es interesante que sepamos hacer los padres, es  saber hacer realizar esa expresión tan marinera de “dar cuerda”  para que ellos dentro de unos márgenes –siempre razonables- puedan actuar con cierta independencia y de esta forma vayan adquiriendo la experiencia necesaria.

Y es aquí donde los encargos en casa, pueden hacer que ellos maduren y se sientan útiles. Encargos  cómo ordenar su habitación, poner y quitar la mesa, cuidar de un hermano menor, etc.

Indudablemente con todo esto y una fuerte “dosis de cariño” iremos formando personas responsables y capaces de enfrentarse a cuanto surja  en su vida. Por tanto, aunque nos duela, nada de “sobreproteger a nuestros hijos”