La sobriedad no esta reñida con la tecnología.

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Hace unos días buceando por el portal de noticias que la agencia “europapress” tiene referente a noticias tecnológica “portaltic”, me encontré con esta noticia; ¿Adictos al móvil? Lo miramos 150 veces al día de media. ¡Y cómo no!, me aventure a leerla, al final de la misma se apreciaba un enlace a un blog -dicho blog es de Oracle-, era lo que se puede llamar la fuente de la noticia.

En cuanto a la noticia en si, esta nos habla de la dependencia que tenemos del móvil tan desorbitada, pues lo miramos de media más de 150 veces al día, que si el correo, que si el SMS, que si el “whatsApp”, en definitiva somos incapaces de estar más de seis minutos sin tocar nuestro querido “móvil” y claro, al final te preguntas…, ¿es esto cierto?, ¿somos tan dependientes de estos aparatitos?

A la vista de todo ello, me dije ¿por qué no investigo un poco sobre el tema a ver que me encuentro?, pues aquí tienes lo que me he encontrado…

Lo primero para abrir boca, es que te dejo “un pequeño test” del periódico El mundo.-decirte que este test es de junio de 2012- a la vez que vas respondiendo a las preguntas te va dando ciertas explicaciones como las siguientes…”uno de cada diez niños se despiertan al recibir un SMS durante la noche”, “en 2009 España uno de los países de mayores gasto en uso de móvil”, “uno de cada tres españoles prefiere perder el avión o un regalo, antes que el móvil”. Como ya veras en el trascurso del test, iras leyendo frases como las que te he transcrito y que si nos paramos a meditar un poco, nos daría para tirarnos toda una tarde de trabajo con respecto a como es nuestra relación con dicha maquina.

¿Y como combatir esa posible dependencia?, según los profesionales estamos ante una adicción, como puede ser otra. Es decir, adicciones como pueden ser, el ludópata, el adicto al sexo, a las compras, etc., y han de ser tratado como tales.

Por ello si te das cuenta que eres incapaz de despegarte del mismo, si eres incapaz de estar viendo una película-por ejemplo- y a su vez eres incapaz de dejar de ver la pantalla del móvil ¡ten cuidado!, algo esta pasado que no es muy normal. Lo malo de esto, es que la persona o personas que tengan este problema, la mayoría de las veces ni se da cuenta ¡o más grave!, no quieren darse cuenta, con lo que obligan a la familia, a sus seres queridos o amigos, a tener quedar el primer paso y enfrentarse con ellos.

Si te das cuenta, esto no difiere de un problema de drogas, de adicción al sexo, etc., como hemos dicho anteriormente. Lo triste, es que el tema ya lo hemos tocado varias veces en este blog, pero creo que es necesario y sobre todo en cuestiones como estas, realizar una función de “servicio publico”, recordando a todos aquellos amigo lectores que nos visitan, que tengan cuidado con estos temas, porque por desgracia muchas veces caemos muy fácilmente en ellos, pero luego resulta muy difícil salir de los mismos.

Pero sigamos hablando de esta “hipotética adicción nuestra al móvil”. ¿Sabes lo que significa el termino “Nomofobia”? Te lo explico muy rápidamente. ¡Es el miedo irracional ha salir de casa sin el móvil!, y en España lo sufre el 53% de los Españoles. El problema se manifiesta con síntomas como la ansiedad, malestar general, enfado, llegándose incluso a la disminución de la autoestima. Como veras no estamos hablando de temas sin importancia, son temas que si los dejamos de vista nos pueden dar muchos dolores de cabeza.

Si ere padre, ¡recuerda!, que no nos sirve de nada, dar “un sermón” a nuestro hijo o hijos, y a su vez, ser incapaces de aplicarlo a nuestra vida. Pues en estos caso, como en todos los temas de educación, el ejemplo, es vital y fundamental para llegar a buen puerto.

Seamos sobrios a la hora de hacer uso de las nuevas tecnologías, están para facilitarnos la vida, pero no para hacer de ella un infierno. Y es que en la sociedad actual, esta que nos ha tocado vivir donde el consumismo acampa a sus anchas, eso de vivir la virtud de la sobriedad es casi imposible de llevar a cabo. Es difícil distinguir entre lo necesario y lo superfluo, entre lo razonable y lo innecesario.