¿Cómo puedo protegerlos sin perjudicarles?

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Acabo de leer un artículo, aunque quizás sea algo más, es decir, la reseña de un libro, el consejo de un padre ya experimentado ¡lo que tú consideres!, no obstante para que puedas opinar aquí te dejo el enlace al mismo. ¿Soy un padre sobreprotector con mi hijo adolescente?

Puedo entender que cuando algunos de nuestros hijos llegan a la adolescencia, en casa los problemas se multipliquen, ¡eso es inevitable!, lo que no ha de ser inevitable es el estar preparado para cuando ello ocurra. ¡Y me explico!-bueno ante todo decir, que yo, no soy ni psicólogo, pedagogo, ni nada de eso, solo soy padres de tres hijos-

¿Por qué digo que tenemos que estar preparados?, pues mira, esto es muy sencillo. Se supone que como buen padre habrás estado preocupado de la educación y desarrollo de tu hijo como persona desde que vino al mundo ¿no?, y que por lo tanto te habrás desvivido por él o por ella. ¿No?, ¡es claro!, al menos esto, nos lo dicta el sentido común…, otra cosa es, que ya desde que son pequeños, no hayamos tenidos claro que es lo que queríamos para nuestro hijos en general. Y no me refiero a que sean médico, profesor, bombero, etc. Tú, ¡ya me entiendes!

Es aquí donde a mi modo de ver comienzan los problemas, cuando el “personajito” comienza a dar sus primeros pasos, cuando se inicia en  sus primeras letras, en la toma de sus primeras decisiones, en todo este itinerario de vida y en el transcurso de la misma, es donde de una manera u otra surgen las dificultades y somos los padres los que estamos ahí y hemos de solucionar sobre la marcha.

Lo que ocurre, es que muchas veces no nos gusta que nos digan como tenemos que hacer para educar a nuestros hijos-¿pero quien va a conocer a mis hijos mejor que yo?- Es cierto, a tus hijos mejor que tú, ¡nadie!, pero, eso no es sinónimo de triunfo, eso no te asegura el éxito en la educación de los hijos-ni a ti, ni a nadie-

Pero también es cierto, que cuando un tercero, desde afuera del ámbito de casa, y me estoy refiriendo a un amigo, un familiar-ya sea hermano del padre o de la madre, el abuelo, la abuela, etc.- te dice, esto o aquello, al menos démosle el “beneficio de la duda”. Más de una vez he dicho y comentado en mis “posts”,  que suelo colaborar con la Orientación Familiar, en mi lugar de residencia y te puedo asegurar que muchos padres, “jóvenes, menos jóvenes y maduros”, de los que han pasado por los diferentes cursos de Orientación Familiar, han descubierto que aquella técnica que no le funcionaba a la familia…”Pérez y  Pérez”, cuando él lo ha aplicado en su casa con los suyos-¡eureka!-, ha funcionado. ¡Esto sí que es proteger!

En definitiva, nadie nos va recriminar que seamos malos padres, al contrario. Cada uno luchamos por transmitir lo mejor a los nuestros, solo que a veces la cosa no sale como queremos y actuando de determinada forma lo único que hacemos, es aumentar el “ego” de nuestros hijos y transmitirles nuestros vicios, que sin darnos se van incrustando en ellos y luego no hay forma humana de eliminarlos.

No soy muy mayor, pero tampoco soy un crio, y reconozco que tengo mi defectos “como todo buen hijo de vecino”, pero también reconozco, que si no hubiera sido por los cursos de Orientación Familiar en los que he participado con mi mujer, como en los últimos años interviniendo como “moderador de casos”, me han ayudado, al menos a intentar cada día sobreproteger a mis hijos “de otra manera”, de una manera diferente a la que la sociedad actual nos tiene acostumbrado. Pues de vez en cuando sigo escuchando eso de que… “a mis padres no les enseñaron”. Cierto, pero tampoco me negaras, que la sociedad de ellos, no es la sociedad que nos está tocando vivir a nosotros. ¿Verdad?

Y por otro lado amigo lector, no olvides que nuestros hijos cuando llegan a la adolescencia, por “sistema”, rompen todos los puentes de unión con los padres. Luego más adelante, ellos mismos serán los encargados de reponerlos.

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