Que tengan relaciones más sanas, seguras y placenteras, ¡eso es lo que importa!

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Leo con gran incredulidad la noticia que se da en la web de “rtve”, donde se afirma de manera categórica, que la educación sexual en España es “insuficiente”. Luego nos abruma con cifras según el Ministerio de Sanidad con respecto a la cifras de adolescente que se quedan embarazadas y a la subida de enfermedades de transmisión sexual que se da entre los jóvenes.

A la vez se nos confirma que la edad de comienzo de relaciones son los 17 años, no obstantes según un informe del propio ministerio, ya el 12% de los chavales comienzan a partir de los 15. Y a reglón seguido, se tira de declaraciones del presidente de los centros de “Planificación Familiar”, y el presidente de la Sociedad Española de Contracepción. De todas formas si quedaba alguien por dar su opinión eran los chicos del Consejo de la Juventud de España-vamos “la créme de la créme”-.

Y como no, todos intentan arrastrar el “ascua  a su sardina”, que si falta planes de educación sexual en las aulas con personal cualificado, que “en muy pocos casos el profesorado tiene la formación adecuada y que la voluntad de cada centro es la que hace que se imparta o no este tipo de educación“, etc.

A su vez el presidente del Consejo de Juventud de España, quien critica la nueva ley educativa LOMCE, que, en su opinión, no mejora la educación sexual. Pero es que, en este maremágnum de cosas, hasta surgen voces pretendiendo educar en cuestiones tan personales como sentimientos, emociones, miedos, prejuicios, tabúes y aspectos relacionados con la igualdad entre hombres y mujeres. Incluso se aprovechan de la coyuntura para decir cosas como… “Hay que abordar los ramalazos machistas que vemos en las relaciones adolescentes, el repunte de homofobia en las aulas, problemas con la identidad sexual o del consumo de pornografía entre los adolescentes que confunde lo que son las relaciones sexuales“. En definitiva, lo que se pretende es hacer llegar el mensaje de que es necesario conseguir una mejores relaciones sexuales que sean más “sanas, seguras y placenteras” entre los adolescentes. A la vista de todo ello, ¿qué podemos hacer aquellos padres que estamos preocupados por una formación integral de la persona?, ¿cómo contrarrestar todos esto?

Con todo lo anterior, es inevitable pensar que lo único que les preocupa es enseñar el manejo de los anticonceptivos para evitar embarazos indeseados. Donde no se pretende reforzar el “autodominio” de los jóvenes, ante situaciones que nadie les ha enseñado a controlar de una forma racional y adecuada.

Como ya hemos visto, la idea es clara, dar el mensaje de que si no tienes relaciones-ya no digo tempranas en cualquier momento- son raros, pues todo el mundo lo hace sin problema.

Pero para una adecuada educación de la afectividad hemos de dejar de lado toda esa guerra de “sentimentalismo y ñoñería”  y educar en el respeto a la otra persona. Cuestión muy importante a la hora de vivir el amor, el verdadero amor y no una sexualidad trasnochada y que hace de la persona un objeto de placer y nada más.

Sin embargo, dentro de todo este desarrollo de la “educación sexual”, hay un punto vital que por desgracia apenas se considera y es que los responsables de todo esto sean los padres los que en función de la edad y desarrollo de sus hijos los que proporcionen la información adecuada. Y eso que no hemos hablado del papel que pueden  llegar a desarrollar los medios de comunicación en esta materia.