Objetivo: “El pensamiento creativo”

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Continuando con mi descubrimiento personal-ese Encuentro Internacional de Educación 2012-2013 de Telefónica-, y después de haber visionado “otro”, programa  de “Redes”, este referido a la figura de Richard Gerver-programas del 13.12.2010– Se puede decir que arrancamos este “post”, con documentación relativamente cercana en el tiempo.

De entrada el visionado tanto de la conferencia de “Gerver” en el Encuentro Internacional, como en el programa de Punset-Redes-, me han llevado a plantearme una serie de preguntas, que indudablemente me gustaría considerar en el trascurso de esta entrada.  

Preguntas como… ¿Realmente existe diferencia entre los niños de mi generación y la de mis hijos?, ¿o es lo que lo que nos  rodea, lo que nos hace diferentes a cada generación?, ¿es la educación un vehículo de capacitación?, ¿o más bien  todo los contrario?, es decir, ¿es un vehículo de opresión?

Como podrás comprobar son cuestiones, además de muy interesantes, yo diría que tal vez demasiado “sesudas” para trabajar en una simple entrada de un blog como este-pero haremos lo que se pueda-

Se nos comenta, que todo cuanto nos rodea influye en la educación de nuestros hijos, que ellos tienen una serie medios a su alcance que nosotros jamás hemos tenido. Y es cierto, esto queda afuera de toda duda. Otra cosa es que “todos”, accedan esos medios para mejorar su educación, pues como reconocer este gurú y otros como él, “la escuela de hoy, el profesorado, la política, etc., influyen, ya sean de forma positiva o negativa”. Además, todo lo anterior, es decir, la escuela, las pedagogías, la política, están haciendo que la educación actual sea vista más como un vehículo de opresión, más que de capacitación como argumenta “Gerver”.

Esa opresión, la apareció, más desde el campo de  la política, más que en el resto de medio y actividades del ámbito educativo-al menos esa, es mi sensación-

Por otro lado, se nos presenta que en “la escuela del mañana”-siempre según Gerver  y pedagogías afines-, la educación debe ir encaminada a la creación de un nuevo pensamiento, más que al mismo desarrollo de conocimientos, pero ¿no estaremos dando nuevas formas de trabajo desde la base, más que otro cosa?

De todas formas, dentro de todo este maremágnum de la “nueva educación”, sigo notando una ausencia muy importante en todo este proceso evolutivo de la escuela… ¡sí!, la familia. Familia que yo no veo por ninguna parte. Por ello, me pregunto… ¿dónde está?, ¿dónde se ubica?, ¿qué es de ella?, creo que la familia tiene mucho que decir aquí, pues si somos unos padres comprometidos con la educación y formación de nuestros hijos, buscaremos-al menos lo considero vital-, un centro escolar acorde a nuestros ideario familiar-cuestión esta que nunca me cansare de mencionar-.

Entiendo que el sistema educativo actual, tan solo mira, o se dirige a la obtención de alcanzar unos objetivos evaluables en base a unos niveles que han de ser alcanzados “y punto pelota”.

Sin embargo, estoy de acuerdo en que esto, necesita, ser reemplazado.  Otra cuestión es, ¿qué es lo que lo puede reemplazar?

Se nos propone llevarlo a cabo, trabajando las emociones. Cuestión muy interesante, pero a la vez muy preocúpate pues como tú ya sabes amiga o amigo lector, el mundo de los sentimientos tiene una importancia vital a la hora de definir nuestra “identidad personal, comportamiento” y en el tema de lo que se ha dado en llamar “la salud mental”. Y es que del “yo siento”, surgen y dependen muchas cosas en nuestro devenir diario, por no decir en toda nuestra vida.

Y es que nuestro mundo más interior y a la vez más íntimo se va formando por medio de la educación y la cultura, pilares muy importantes, como para dejarlos en manos de cualquiera, máxime cuando los llamados “sentimientos positivos”, es decir, el amor, la alegría o el interés nos pueden llevan a tener una conducta más creativa, más emprendedora. Es decir, estamos poniendo el foco en el pensamiento creativo.