Y yo, sin saberlo

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He de reconocer que después de tener 3 hijos-lo cuales ya están creciditos pues tienen 24, 23 y 18 años respectivamente-, jamás me plantee que por medio de sus dibujos pudiéramos llegar a saber cómo eran, cómo se sentían en esos momentos, e incluso poder detectar algún tipo de trastorno.

Quizás esta introducción te pueda sorprende estimado lector, pero es la primera idea que me ha venido a la mente cuando he leído en la web de “europapress.es”, una noticia que lleva el siguiente titular; “Dibujos: descifrar la mente infantil

La noticia hace referencia a  un estudio desarrollado por la Universidad del País Vasco, en la que se afirma “que observando” la “obra pictórica” de nuestros peques, podemos llegar a conocer su madurez conceptual. ¡Sí!, observando los dibujos, podemos llegar “a saber” cómo ven ellos, el mundo que les rodea, más propiamente el mundo familiar que es lo más cercano a ellos.

Un mundo que puede ser visto desde la perspectiva del adulto, considerando indicadores como pueden ser…, desobediencia, ansiedad, egocentrismo, motivación para el aprendizaje, inseguridad, perseverancia, autoestima o problemas de relación social. No obstante hemos de tener claro, que todos estos indicadores, no tienen por qué aparecer continuamente. Pueden ser que aparezcan en momentos determinados.

Lo que sí parece ser claro según los profesionales-en particular los psicólogos-, es que podemos llegar a deducir cuál es su temperamento y cómo lo están pasando a la hora de realizar el dibujo o los garabatos que pongan sobre la superficie del papel. De tal forma que podemos observar como coge los lápices, como trabaja el espacio, ver el trazo-grueso, fino-, que colores utiliza, es decir, cual usa más veces, cual menos, etc., si realiza algún tipo de tachadura o borrón. ¡Pero ojo!, no nos volvamos paranoicos a la hora de intentar estudiar los dibujos de nuestros hijos, no  queramos ver lo que no existe. ¡Seamos prudentes!, y si tiene interés por saber algo más del tema, acude a un profesional, el cuál te podrá orientar adecuadamente y en la línea más acertada.

No obstante para aquello que quieren saber algo más del tema te diré que existe lo que se conoce por el “Test HTP”, que son las siglas de House (casa), Tree (árbol), y por último Person (persona). Por medio de este test los profesionales pueden conocer las características del niño que tienen delante. En este test y contemplando los tres elementos anteriormente descritos podemos hacernos cargo de una valoración del niño. De tal forma que “la casa” significa su relación con el mundo exterior. Y esta relación puede ser abierta o cerrada. Esto último se aprecia tan solo observando como son pintadas las ventanas. Abiertas/Sociabilidad, Cerradas/Incomunicación.

La figura humana, refleja si el niño se siente importante en casa o es un elemento denostado de la misma. Es decir, cuál es su  cercanía para con su familia. Si en el dibujo se separa del resto de los personajes, posiblemente estemos ante un caso de falta de armonía familiar.

En cuanto al árbol se interpreta como una proyección del “yo”. A mayor número de raíces y cuánto más profunda, mayor unión con la familia y al contrario más distanciamiento familiar. De todas formas, si deseas saber algo más del tema, te dejo un enlace a un artículo del periódico “El Mundo”. Yo sólo quiero ser un elemento más en la cadena de transmisión para que muchos padres conozcan un poco mejor a sus retoños y de esta forma puedan prever dificultades en el camino, que por desgracia, siempre habrá.

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