¿Qué ocurre entonces con el alumno?

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Actualmente me encuentro realizando varios MOOC-acrónimo inglés de Massive Open Online Course, traducido al castellano Cursos en Línea Masivos y Abiertos– en la plataforma española “Miríada X”.

Dos de ellos, creo que en cierto modo se interrelacionan. El primero se titula “Innovación educativa aplicada” y el otro “Técnicas de Creatividad”. Son unos cursos que no te dan titulación universitaria, pero si, te facilitan un material y que te puede ayudar tanto en el ámbito personal, como en el profesional.

Por otro lado, conforme voy progresando en ambos cursos  e intento reposar la información-que a veces me llega a abrumar-, compruebo que es un mundo complejo a la vez que apasionante. Y lo más atrayente de todo ello, es el debate que se puede crear alrededor de los mismos.   

Sin ir más lejos, gracias al curso de “Innovación educativa aplicada”, te puedes encontrar metido de lleno en el debate del cambio de paradigma de la escuela actual. Es deci, puede terminar debatiendo sobre la escuela que queremos, si ha de ser clásica-lo que  sería la escuela 1.0-, o un compendio de la que se ha dado en llamar la escuela 3.0, o debatir sobe la escuela la creativa y la tradicional.  

Si eres asiduo de este blog, habrás podido comprobar. No obstante, siguiendo uno de los hilos de debate del curso “Innovación educativa aplicada”, uno de los participantes me ha dirigido al blog de “Javier Tourón” y a su entrada…, “La escuela 1.0, 2.0, 3.0… n.0 ¿Podremos seguir el ritmo?” En la citada entrada Tourón hace referencia a un artículo de Francisco Alterejos y que desde mi más humilde intención te comento a continuación…

En el citado “artículo”, aparecen cuestiones como la reticencias por parte de cierto profesorado  al cambio de lo que se conoce por escuela “tradicional”, y que se resiste a la entrada de las nuevas tecnologías en las aulas. Se menciona la cuestión del libro electrónico y el debate que se produce a raíz de ello, sobre todo cuando se utiliza el argumento del libro electrónico y los posibles “intereses comerciales”. De todas maneras esta cuestión de los libros de texto y su equivalente electrónico no ha pasado desapercibido en el actual curso escolar.

Se habla de lo que implica el uso de las nuevas tecnología en la relación “hombre-máquina” y por lo tanto en las relaciones humanas. ¡Qué por cierto!, son unas relaciones que pueden llevarnos a situaciones como la siguiente…

“Entras en una cafetería, miras a tu alrededor y lo único que ves son individuos sentados alrededor de una mesa y la mayoría interactuando con su dispositivo móvil”, ¡casi nadie!, se relaciona con “su vecino”

se hace referencia al filósofo Leonardo Polo con un párrafo que termina aseverando que “la técnica no tiene fin”, es decir, siempre se encuentra en pleno avance. Esto lo podemos argumentar por parte de aquellos que dicen utilicemos la última tecnología.  

En palabras de “Francisco Altarejos”… ”se puede llegar a una hipertrofia como consecuencia de la tecnología” en las relaciones humanas.

A la vista de los anterior, surge la duda y como consecuencia de ella, los interrogantes… ¿y la pedagogía qué lugar ocupa en todo esta historia?   

Es necesario preguntarse cuál es la necesidad real de la tecnología en la escuela…, y ser consciente de que esta tecnología debe de tener un límite en la misma. Se llega a poner en duda la cuestión de dos temas muy utilizado en el actual debate…, dos términos que lo dicen todo “información” y “conocimiento”. Cómo habrás podido comprobar el citado artículo da para mucho y ya Javier Tourón nos facilita la cuestión con si articulo pues en cierto modo, él nos lo desmenuza.

Pero  a la vista de todo ello, ¿Qué ocurre entonces con el alumno? ¿Qué papel desempeña en todo esto? ¿Qué ocurre cuando el alumno sufre un trastorno? Porque por desgracia, siempre se habla del fracaso escolar, de la actitud del alumno, de ese que parece que no está en clase, pero nunca, jamás se suele hacer autocritica de cómo ayudar al alumno con “dificultades, trastornos, discapacidades, etc”

Estas son mis dudas, ¿qué hemos de hacemos los padres cuando vemos que los agentes implicados en la educación se ensalzan en discusiones de escuelas 1.0, 2.0, 3.0 y nadie se acuerda de los alumnos?

Yo, cada día que pasa, tengo más claro que he de seguir el consejo de Sir Ken Robinson y busca “El Elemento”.

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