¿Quién le pone el cascabel al gato?

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[youtube width=”600″ height=”365″ video_id=”QXjWSrDUWuI”] Acabo de leer el libro de “sir Ken Robinson” titulado “El Elemento” y no puedo nada más que decir, que ¡me ha convencido! No obstante también he de decir, que como es lógico no estoy de acuerdo en algunas de las apreciaciones de su autor, pero en líneas generales, me alineo en la mayoría de los argumentos del mismo.

Sin embargo, hablar de educación en España, es algo muy complejo y difícil. Y lo es, debido a esa componente política que lo domina todo, “de cabo a rabo”. Sin ir más lejos, recientemente, hace unos días, hemos tenido unas jornadas de huelgas en las enseñanza media y en la universitaria.

Para colmo hoy el ministerio de educación nos sorprende con el “último informe PISA”. Es decir, ¡más de lo mismo!, y mientras tanto, la comunidad educativa a la greña. Pero no me quiero apartar del tema que hoy quiero traer a la consideración de los lectores de este blog. ¡Sí!, quiero hablar sobre “El Elemento”, aunque quizás, lo que quiera hacer en el fondo, es plantearme como mejorar o incluso cambiar nuestro sistema educativo-aunque no es menos cierto que yo solo no puedo… ¡ojala!-.

Reconozco que quizás sea muy pretensioso por mi parte expresarlo de este modo, pero creo que es inevitable, si realmente te preocupa. El señor Robinson nos habla de “talento, pasión, imaginación, creatividad, inteligencia”, términos que dan mucho juego y que tan solo estudiarlos por separado, nos podría llevar a escribir una enciclopedia por tema.

Tal vez, queden pocas personas por ver la intervención del señor Robinson en el TED de febrero 2006 en Monterey (California)-de hecho son ya más de un millón las visitas al video en you tube-. En la citada intervención nuestro interlocutor viene a decir de una forma muy clara que la escuela tal como la conocemos “mata la creatividad del alumno”. Y los argumentos que emplea para defender esa expresión, tiene a mi modo de ver bastante fundamento. De todas formas deberíamos de ser capaces de analizarlos desde lo más íntimos, y de una forma lo más objetiva posible. Si es de ese modo, creo que se puede llegar a un punto de encuentro.

Para él-para Robinson-, la escuela tal cual la conocemos está obsoleta, pasada de rosca, la distribución de los grupos-las clases por nivel-, al jerarquía de asignaturas, los contenidos dirigidos más a la obtención de un producto industrial, más a que el alumno reciba un aprendizaje e instrucción más acorde con los tiempos que corren.

¿Por qué tienen que existir esa jerarquización en las asignaturas?, ¿Por qué primero las matemáticas o las asignaturas científicas, luego las humanísticas y debajo de la pirámide las artísticas?, ¿Por qué no se les da un mismo peso especifico? Ya sé que la solución tal vez sea muy compleja, pero si estoy en total acuerdo a la hora de decir que las materias deben de ser planificadas en virtud del alumno. Hemos de tener una escuela más personalizada.

Lo que pasa es que para llegar a un punto de partida acorde con ello, se han de tocar unos puntos vitales como pueden ser los “planes de estudio”-¿Quién le pone el cascabel al gato?-, y luego la “evaluación”, que por cierto en España con motivo de la última reforma educativa ha puesto en pie de guerra a toda la comunidad educativa.

Como veras apenas, más bien ¡nada!, he dicho de “talento”, “pasión”, “imaginación”, etc., y son elementos primordiales para que un alumno pueda enfrentarse al sistema educativo y pueda triunfar. Soy consciente, de que quizás muchas personas amigas mías me critiquen por posicionarme de este modo, pero considero vital que de una vez para siempre en nuestro sistema educativo se produzca una transformación donde el alumno se beneficie de verdad.

Quiero ir terminando para no hacer muy largo esta entrada, pero te animo a que participes en este debate que hoy pretendo abrir desde estas líneas. No obstante, te aviso, detrás de esta entrada vendrán más en este sentido, pues el libro “El Elemento”, da para mucho.