Se pretende “un determinado modelo de ciudadano”

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aprendizaje¿Te has parado a pensar alguna vez cómo es que el ser humano que en sus primeros años de vida, realiza un aprendizaje natural de tal modo que prácticamente todo lo aprende gracias al juego? ¿Y cómo es que cuando se llega a la escuela ese aprendizaje se para en seco? Desde luego te he de reconocer que estas cuestiones me las he planteado muy pocas veces, pero también no es menos cierto, que últimamente me suelen rondar con cierta frecuencia por la cabeza.

Es curioso, como una vez que hemos salido de la “guardería”, o del “jardín de infancia”, todas las capacidades que tenemos como ser humano van desapareciendo de una forma exponencial y cuando nos queremos dar cuente ya no tienen sitio en el sistema educativo. Es decir, nos hemos vuelto un eslabón dentro de la estructura de la escuela actual.

Por cuestiones que no vienen “al caso”, llevo algún tiempo luchando por mejorar el sistema educativo dentro de mi círculo de influencia, es decir, dentro de mi círculo de acción. A veces ese círculo ha sido bastante amplio y otras más bien pequeño o ridículo. Pero siempre he buscado la forma de buscar la mejora del sistema.

Todo ese trabajo sin descanso me ha llevado a la conclusión de que la escuela tal cual la conocemos está agotada, acabada, no da más de sí. Ese modelo de producción creado a principios del siglo XIX necesita un cambio, una nueva transformación, como lo denominan algunos teóricos, ¡ha de ser reformulada!

En algún momento hemos olvidado que el ser humano tiene unos momentos-unos tiempos-, donde se está predispuesto para una acción determinada. A estos periodos se les denominan “periodos sensitivos”. En cierto modo, todos sus sentidos se predisponen para llevar a cabo una función  y lo que aprenda será casi sin querer, como un juego y con la perfección de un nativo, por ejemplo el aprendizaje de un idioma además de su idioma de nacimiento.

A la vista de todo esto, hace tiempo he llegado a la conclusión de que el alumno, es considerado un producto dentro de una cadena de montaje que abarca desde los primeros años de edad, hasta una vez que abandonan la universidad- eso quien consigue superar los diferentes controles de calidad-. A su vez ese producto-el alumno-, es moldeado de tal manera que lo único que se busca con ello es sacar “un determinado modelo de ciudadano”-a ser posible lo más manipulados posibles-, “carne fresca” para la clase política actual. Sólo que ese producto final, tiene que ser “acabado” según algunas ideologías muy determinadas. Se ha perdido el concepto de educación, y se hace necesario recordar, lo que significa en su esencia la palabra “Educar”.

Dicho vocablo viene-proviene- del latín “ducere”, que significa “guiar”. A su vez,  “educere”, significa “extraer”. En definitiva es “extraer de dentro”-sacar a fuera- y “guiarlo”, para de esta forma ayudar a la persona-el educando- a desarrollar todas sus capacidades. Por desgracia, estas dos grandes facetas, fundamento de la tarea educativa “apenas” se detectan en el sistema educativo actual. Se hace necesaria una reflexión al respecto por todos los componentes de la Comunidad Educativa.

Reflexión que apenas se lleva a cabo actualmente en España. Sobre todo, porque una gran parte de profesores, padres y alumnos están más implicado en plantar batalla a un estado opuesto a su ideología.