Educar para el amor

Si educamos el corazón educamos la afectividad

Publicada en Publicada en Educación
Educar para el amor
Educar para el amor

Siempre que intento estudiar el tema de la afectividad en el ser humano me encuentro con un tema muy recurrente, la cuestión del aspecto sexual de la persona. Es decir, cada vez que intento investigar algo sobre la educación de la afectividad, casi siempre término leyendo expresiones como, afectivo-sexual, la sexualidad humana, etc., de hecho en los últimos tiempo se ha insistido demasiado en los aspectos biológicos de la sexualidad en relación con los adolescentes pero pocas o ninguna referencia a la  educación que considero vital para que la efectividad se desarrolle adecuadamente. Me estoy refiriendo a lo que se conoce por educación del corazón.

Y cuando hablo de “educar el corazón”, estoy hablando de educación de los sentimientos, que a su vez tiene mucho que ver con una adecuada educación en valores. Por otro lado, a nadie escapa, que el adolescente es un individuo que prácticamente está estrenando cuerpo, pensamiento, afectividad, una serie de elemento vitales en su vida a partir de ese momento. Es por tanto, se hace necesario, conocer que se entiende por afectividad.

Y según no dice Olivero F. Otero en su libro “Educar el corazón” la afectividad está compuesta por una serie de fenómenos de naturaleza subjetiva y muy diferente de lo que es puro conocimiento que tiene difícil verbalización-se hace difícil su explicación por medio de las palabras- y que siempre se mueve entre dos polos, entre dos extremos. Ya sean estos agrado-desagrado, aceptación-rechazo, etc.

Como podrás comprobar nos movemos sobre un terreno muy “movedizo” y aquí en este terreno aparecen términos como emociones, sentimientos, pasiones, motivaciones. Todo esto ha llevado a que muchos hayan cargado las tintas en la parte sexual de la educación y han dejado que los sentimientos acampar dando “le ha apetecido”. Como consecuencia de ello han venido una serie de problemas y dificultades que a más de uno le ha arruinado su futuro.

En este país no se ha sabido educar en la afectividad y por lo tanto se ha fallado a la hora de educar en los sentimientos. En palabras de Alfonso Aguiló, una de las grandes tareas pendientes de la sociedad actual es la de educar los sentimientos.

Se hace indispensable que en el entorno familiar los padres pensemos, leamos y hablemos sobre los sentimientos ya sean los nuestros o los de nuestros hijos. En definitiva, hemos de ser sensibles ante los sentimientos.

No obstante para llegar a una adecuada sensibilidad de los sentimientos, se hace necesario un desarrollo adecuado del amor y para ello es necesario desarrollar capacidades como las de dar y recibir. La educación del amor necesita de la relación entre la inteligencia y la voluntad. Y está educación es base para la educación en general. Tan importante, que es parte de la moldeación del carácter de la persona para vivir las habilidades sociales.