Cuando la tele sale de la tele.

Publicada en Publicada en Educación, Televisión

Hoy quiero seguir comentando la guía para “padres y madres” del “Consejo Audiovisual de Navarra” de la que ya estuvimos hablando no hace mucho es este blog.

Quiero traer a tu consideración el capítulo 1 de esta guía. En el citado capitulo, la estrella es la televisión, esa que muchos de mi generación y casi mis hijos-el menor de mis hijos tiene 19 años-, en algún momento de su vida hemos utilizado como “niñera”, los padres y como elemento de distracción los más jóvenes.

Cierto es que ya no tiene el peso que tenía en antaño, pero tampoco ha perdido parte de ese elemento aglutinador, manipulador, y perverso que puede llegar a tener, y no por lo que es, sino, por lo que se nos ofrece y como se ofrece.  De hecho, recuerdo con nostalgia la primera televisión en blanco y negro que tuvimos en casa, era “una telefunken”-¡Qué años aquellos!-

De todas las maneras sigue siendo el rey de los aparatos tecnológicos-todo el mundo en casa tiene al menos una televisión-, todavía los más pequeños de la casa comienzan su relación con la tecnología por medio de la tele, incluso antes de que se hagan íntimos de  las tabletas o de los móviles, aunque estos ya están tomando posiciones. Y sobre todo rara es la capa social que no tiene al menos una tele en casa, eso sino son más.

A su vez como todo elemento del mundo tecnológico, ha ido evolucionado y adaptándose a las circunstancia y al  momento. La incorporación de la TDT, le ha dado otro impulso a su ya dilata vida, pero no solo eso, sino que las cadenas de televisión han conseguido que la tele salga de la tele y se pueda ver la misma programación, en tabletas, móviles, etc. Y todo esto ha sido posible al gran esfuerzo desarrollado por los grandes “lobbys” de la comunicación, que han sido capaces de transformar el modo de transmitir y sus contenidos.

Toda esta evolución, ya no sorprende a nadie, pero lo que si ha de ponernos es en guardia, es la relación existente entre los jóvenes  y la televisión, en especial los contenidos que ven, pues por desgracia actualmente la programación dirigida a nuestros adolescentes es más una programación para adultos visionada por jóvenes. Es aquí donde los padres hemos de estar atentos a todo aquello cuanto ven nuestros hijos, sobre todo los más jóvenes y  los más pequeños de la casa.

Y es el panorama que se puede apreciar desde la atalaya de la familia, es el de un panorama muy determinado donde es casi imposible controlar por parte de los padres los que los hijos ver.

Por otro lado, lo anterior hace que una gran mayoría de padres nos preguntemos… ¿Qué podemos hacer los padres y madres al respecto? ¿Cómo controlar ese caudal de programación tan individualizado y multiplataforma? De entrada, procurar estar al día de la programación, cuestión está un poco estresante, pues la mayoría de las cadenas no son amigas de notificar su parrilla, a no ser que esta sea una parrilla con muchos seguidores, programa tipo Gran Hermano, por decir un caso en particular

Otra dificultad añadida es la cuestión de la Tv en los móviles y tabletas, aquí no hay más remedio que meter la tijera y contratar líneas sin estos servicios de TV, aunque durante un tiempo sean gratuitas. Mejor hacer uso de las tarjetas pre-pago. Por otro lado no fiarse de lo que debería de ser-en cuento a la auto regulación de los grupos de comunicación-, una cosa es lo que se dice por las cadenas y otra lo que hacen.

Y al final, es lo de siempre, que se acaba en casa con la aplicación de las normas de cómo hacer uso de todas las tecnologías, para que no nos llevemos ningún tipo de sorpresa, pues al final más vales prevenir que curar.