El tdah no existe, tu lo tienes claro y yo no sé educar.

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ADAHIDurante muchos años he participado junto a mi esposa en cursos de orientación familiar,  con ella los hemos recibido, es decir, hemos sido “alumnos”, para que se pueda entender y luego con los años yo he participado como parte del equipo de personas que ha impartido esos mismos cursos. Además mi esposa es profesora de primaria y tiene una larga trayectoria profesional como educadora, tanto en infantil, como en primaria. Además de ser padres de tres hijos.Se supone que sobre educación, algo sabremos ¿no?

Pues bien,  toda esta introducción viene como consecuencia de un artículo leído en el boletín semana  del observatorio (think tank) “The family Watch”. Donde todo un catedrático de la universidad de Oviedo afirma que… “El TDAH no existe, y la medicación no es un tratamiento, sino un dopaje“. Lo triste de esto, es que cada cierto tiempo surge alguna voz “autorizada”, afirmando que el TDAH es un invento y que es una “una enfermedad” que no existe, que es un artificio de algunas farmacéuticas y recurso de los psiquiatras para atrapar a padres incapaces de saber educar a sus hijos. ¡Toda una argumentación!

Yo no se, si yo seré uno de esos padres “que no saben o no tienen idea de educar”, no lo sé, lo que si se, es que hasta que no descubrimos lo que le ocurría a nuestro hijo menor, pasaron 12 años, “doce años” de intranquilidad, de aguantar comentarios todo tipo y de sentir un desamparo enorme además de tener dudas a la hora de educar al último de nuestros hijos. Incluso llegamos a plantearnos, si realmente estábamos actuando adecuadamente con nuestro último hijo.

Los dos mayores respondían con “cierta normalidad” a los criterios educativos que siempre habíamos aplicado en casa. ¿Entonces que estaba pasando aquí? Pasaba que según nuestro catedrático, tanto mi mujer como yo, nos habíamos inventado una complicación educativa con nuestro hijo menor. Es decir, según los argumentos de este señor, nos volvimos unos cretinos fabricantes de problemas en cada.

Por ejemplo, ¿qué haría nuestro catedrático si le planteará por parte de tutor de su hijo, el que el chaval repitiera curso, aunque para ello, tuviéramos de suspender a un chico? ¿cómo lo encajaría?, ¿sería capaz de ello? Lo que es necesario, es saber distinguir entre un chico, que da el follón en clase, por el simple hecho de hacerlo, y aquellos que realmente tienen un problema, trastorno o déficit, que lo limita para la convivencia en su día a día.

Es evidente que no puedo competir en conocimiento con todo un catedrático, pero creo que este señor, se ha acercado poco a una familia donde este problema se vive día a día.  Donde muchos matrimonios se han roto y otras tantas familias se han destrozado al no ser capaces de encontrar una solución adecuada al trastorno de su hijo.

En cuanto al tema de la medicación, suena muy poco ético poner a las asociaciones como parte interesada económicamente. Suena a ruin dar a entender que los padres nos da igual que nuestro hijos vayan “dopados” como afirma en su entrevista. En el caso de mi hijo, ese dopaje le ha servido, para que junto al amor y el cariño que le hemos dado en casa haya sabido encauzar su vida.

Lastima que este señor no pudo participar anoche en la cena de la Asociación ADAHI-MURCIA, donde nos reunimos cerca de 230 personas para celebrar los 15 años de esta asociación pionera en España. Donde Isabel Orjales dio toda una lección magistral sobre este trastorno en en jóvenes y adultos.