¿Es este el ocio que queremos para los nuestros?

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En una sociedad como la que nos ha tocado vivir, cada día se hace más urgente, ¡más necesario!, que los padres sean conscientes de las influencias que reciben sus hijos dentro y fuera de la familia, ya sea a través de la televisión, Internet, los videojuegos, el cine, los libros, las redes sociales, etc.

Es por ello, que han de centrar sus esfuerzos en dos aspectos muy importante para contrarrestar dichas influencias y de este modo mejorar la educación de los mismo. Por un lado el tiempo de ocio y por otro, los contenidos que vamos a encontrar dentro del mismo.

Y es que ese ocio, debe de convertirse en ocasión de encuentro familiar, de reconocimiento, de diversión, de oportunidad educativa en definitiva en tiempo de descanso y autorrealización. La familia ha de ser capaz de saber combinar sabiamente el ocio en toda su dimensión, ya sea este un ocio de diversión, ya sea un ocio de satisfacción. ¿Pero realmente sabemos distinguir uno del otro?, ¿sabemos cual es el que utilizamos?, ¿sabemos combinarlos?

Intentemos hacer un aproximación de los dos…, y comencemos por el ocio de diversión, que es aquel que “sin abuso de ningún tipo”, busca el descanso, el cambio de actividad, el entretenimiento, en definitiva, el puro gozo. Sería un ocio inmediato y sin demasiado esfuerzo. Es decir, un ocio como el que realizamos cuando vamos al cine, cuando vamos a comer juntos, cuando vemos la televisión, etc.

A su vez el ocio de satisfacción debe de complementar al anterior, y debe de ir más allá. Ha de buscar una realización personal y familiar en cada uno de los miembros de la familia. Es un ocio de actividades deportivas, asociativas, culturales, de voluntariado, etc.

Pero actualmente las familias tienen dificultades a la hora de desarrollar el ocio ya que falta sosiego debido a muchas razones, entre ellas la problemática laboral de cada uno de lo cónyuges que hace que no exista un autentico tiempo de ocio familiar, además de un excesivo consumismo muy relacionado con el ocio pasivo-ese de estar muchas horas delante de una pantalla y sentado en el sofá-, ocio que se ofrece de una forma “cuasi empaquetada o enlatada”.

Se hace necesario que las familias “reconstruyan su tiempo familiar”, ya que el ocio familiar se reduce a comidas familiares el domingo o el festivo, además de ir de compras, ver la tele o pasear, e incluso acudir al uso de nuevas tecnologías (Internet, las redes sociales, etc.). Se hace inevitable un ocio que canalice la búsqueda de los propios talentos, la capacidad de asumir y que a la vez sea capaz de plantear retos culturales, sociales y deportivos.

Sin embargo hemos de tener claro, que el ocio, el tiempo libre, la escuela, el ámbito laboral, está siendo invadido por las “nuevas tecnologías” y por lo tanto hemos de centrarnos en intentar comprender el éxito de las mismas. Nuestros jóvenes dedican muchas horas a navegar por internet, interactuar en redes sociales, jugar con videojuegos desde cualquier plataforma, ya sea desde una video consola a un smartphone.

Por lo tanto, se hace inevitable plantearse…¿Es este el ocio que queremos para los nuestros? Creo que no, pero también no es menos cierto, que la realidad es la que es, y las nuevas tecnologías forman parte de nuestro quehacer diario. Lo que si considero primordial es que nos nos dejemos “avasallar por ellas” y sepamos hacer uso de ellas de una forma adecuada. Pues la “nuevas tecnologías” al menos de entrada, son neutras a mi modo de ver.

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