Reputación online

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Aprovechando el periodo estival,  donde se suele tener “algo más de tiempo” para realizar de todo, quiero seguir dando cuerpo a la sección “RECURSOS PARA LA FAMILIA” y lo quiero hacer de una forma muy particular y determinada.

Hasta el momento son dos los artículos que están bajo este epígrafe, con el actual serán tres. En ellos hemos hablado de mi compromiso para con los padres a la hora de afrontar el uso de las redes sociales y para ellos he facilitado un pequeño listado de libros, pero además hemos dedicado una entrada a explicar lo que es la “Identidad digital”, donde os facilito un pequeño manual del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO) y en el que también aparece otro concepto muy importante para poder navegar por internet. Ese concepto es…, la “reputación online”, que básicamente es la opinión o consideración que se tiene de alguien o algo, se puede decir que es el prestigio o estima en que se es considerado alguien o algo en el ciberespacio.

¿Pero cómo se construye la reputación online? Básicamente son tres los factores que van a condicionar la construcción del tema que nos ocupa.  El Primer factor contempla  las acciones que yo como individuo voy a desarrollar de cara a mi reputación en línea y muy en relación con esto se ha acuñado un término que se ha dado en llamar…“extimidad”, que no es otra cosa que  “hacer externa la intimidad”, sobre todo cuando nos introducimos en el contexto de la red social y que creo que a veces tendemos a abusar de hacer externa esa intimidad. El segundo factor, es lo que otros van a decir o colocar sobre mí en internet. Es decir, nos referimos a contenidos publicados por parte de terceras personas, ya sean estos periódicos, medios de comunicación, artículos de opinión, boletines, etc. Y en tercer lugar lo que abarque dentro de mi ámbito de relación.

A la vista de todo lo anterior es necesario saber gestionar los tres elementos pues ya no es un opción a realizar, es más bien, una obligación. Esta obligación nos ha de llevar a considerar todo cuanto hacemos en internet, es decir, lo que decimos, hacemos y colgamos. Sobre todo cuando esta actividad la realizamos en redes sociales. Hemos de hacer uso del sentido común controlando las fotos que subimos o los comentarios que hacemos. También es bueno que repasemos la privacidad de nuestros perfiles para ahorrarnos alguna sorpresa. Practiquemos el “egosurfing” con cierta frecuencia, de este modo sabemos que hay en internet sobre nosotros.

Según que a más de uno le habrá sonado a “chino”, eso de egosurfing aunque sea una palabra inglesa. El egosurfing, es una búsqueda que se puede realizar en un navegador como puede ser “Google” y en el cual ponemos nuestro nombre, pulsamos “intro” en el teclado y a renglón seguido tenemos lo que hay en internet sobre nosotros. (A continuación de estas líneas tienes una captura de imagen sobre los resultados de “mi egosurfing”)

egosurfing

Si después de esto encuentras algo que consideras debe de ser “olvidado”, deberias de acudir a la Agencia Española de Protección de Datos, para que nos de las pautas para poder ejercer nuestro derecho a rectificación, cancelación u oposición. Para saber algo más sobre el derecho al olvido te aconsejo…

Tan solo me queda despedirme de ti amigo o amiga lectora y esperar que esta nueva entrada te haya gustado…¡Hasta la próxima!