¿Tan difícil es pararse a pensar si es pertinente o no publicar algo de los nuestros en Redes Sociales?

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Alguna vez en este blog hemos tocados temas como la “Identidad digital, la Huella digital, etc…”, de sus “pros”, de sus “contras”. Y de todo cuanto lo rodea. Cierto es, que han sido contemplados desde la perspectiva de los padres. Es decir, de lo que tenemos que hacer o transmitir a nuestros hijos, para que ellos actúen con criterio y sobre todo con seguridad.

Sin embargo, recientemente he leído en el ““New York Times” en su edición en castellano que la Universidad de Washington junto con la de Michigan han llevado a cabo un estudio con una muestra de 249 parejas de padres-hijos, para ver “la preocupación real”, tanto de padres como de hijos, a la hora de colgar información de estos último en “Redes Sociales” y sorprende, que sean los hijos los más preocupado por todo ello. ¡Es más!, casi tres veces más de hijos que padres, pensaron que en casa deberían de tener alguna serie de reglas, normas o acuerdos, a la hora de que los padres compartieran información en redes sociales. ¡El mundo al revés!

Después de estar continuamente dando directrices a padres para asegurar la navegación de sus hijos en internet, nos encontramos que existe un gran número de padres “jóvenes”, que se dedican a crear perfiles en Redes Sociales de sus vástagos, incluso recién nacidos y a renglón seguido colgar contenido relacionado con sus hijos. De hecho, en donde más se da esto, es en Facebook e Instagram, y casi en la mayoría de los casos se busca “la instafama”

Pero llegado a este punto, no quiero perder ni un minuto, en hablar de la identidad digital, ni de la huella digital. Quiero comentar algunas de las declaraciones de algunos de los chavales de entre 10 y 17 años que han participado en el citado estudio.

Por ejemplo…

“De verdad me desagrada cuando mis padres publican fotos mías en sus cuentas de redes sociales, en especial, después de descubrir que algunos de mis amigos los siguen”.

“Quien me preocupa más es mi papá. No siempre pregunta si puede publicar cosas, así que de inmediato me alejo cuando va a tomar una foto y le pregunto si la va a publicar. O, si no, me doy cuenta después porque un amigo vio algo mío en su Instagram y entonces tengo que pedirle que lo borre.”

Criticamos que “no son capaces de guardar su intimidad” y a la primera oportunidad que tenemos…, se la destrozamos, ¡además sin contar con ellos!

“Definitivamente conozco gente cuyos padres publican cosas que desearían que no fueran públicas. Había una chica en mi clase, y su madre le abrió una cuenta de YouTube para presumir cómo canta”

A veces parece que nuestros hijos…, “nos van a sacar de la pobreza y nos van a solucionar el futuro con sus habilidades y capacidades”. Como veras, son tres ejemplo los que te acabo de poner sobre estas líneas, pero podrían se muchos más.

De todas maneras, Dios me libre de juzgar a estos padres, pero si continuamente, estamos recordando los riesgos que implica colgar algo en la red, ¿cómo surgen padres que se olviden de todo ello y lleven a cabo cuestiones como las comentadas? Se nota que el sentido común cada día esta menos presente en la sociedad que nos ha tocado vivir. ¿Tan difícil es pararse a pensar si es pertinente o no publicar algo de los nuestros en Redes Sociales?