El resultado puede llegar a ser lo mejor.

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Recientemente he tenido la oportunidad de impartir una charla en un centro educativo publico a petición de la directora del mismo, para en la medida de lo posible contribuir a la erradicación, o al menos reducir en la medida de lo posible el acoso escolar (El Bullying).

En la citada “charla” como no podía ser de otra manera, enumeré los roles de este problema, es decir, los personajes que en algún momento participan, ya sea de forma pasiva o activa en esta aberración que es el acoso escolar.

Normalmente y debido a las característica del Bullying, se suele hablar de la victima y de las consecuencias que este sufre y que puede perdurar en el tiempo llegando a darse el caso de que una victima ya de adulto, tenga que acudir al psicólogo.

Pero, cuantas veces nos preguntamos los padres…, ¿y si mi hija o mi hijo es el agresor?, ¿o que puede llevar a un niño o niña a esto?

Es evidente que a nadie le atrae la idea de que su hija o su hijo sea un acosador escolar. Da como dicen en mi tierra…., “un poco de repelús”.

Por ello, deberíamos de interesarnos en como detectar si “mi vástago” es un acosador o lo puede ser en potencia. De hecho nos puede orientar…, una posible falta de empatía, el no ser capaz de controlar su ira(cuestión que últimamente esta un poco fuera de sitio en algunos chicos o chicas), ser un irreflexivo, a la vez de que es incapaz de saber resolver conflictos, no tener limite, etc. De todos modos ¡cuidado!, puede ser que nosotros seamos de ese mismo modo de ser. En educación, el ejemplo es vital, pero también puede ser ejemplo para mal.

Cómo podrás ver, son bastantes las conductas que nos pueden indicar si ocurre algo. Algo que nos pueda llevar a pensar de que nuestro hijo tiene muchas papeletas para ser un acosador. ¡Pero ojo!, con esto no quiero decir que lo vaya a ser, pero tampoco podemos decir lo contrario. No obstante, procura ser todo lo ejemplar que puedas, pues es aquí y no en otro lugar donde tenemos la llave para poder trabajar todo lo que hemos comentado en el párrafo anterior.

En definitiva, es encauzar todas estas conductas de tal modo que el chico o la chica aprenda a saber convivir con normas, y con los demás. Y la mejor solución a mi modo de ver, es el llevarlos a realizar actividades deportivas…, y hacer posible en deportes de equipo. Deportes donde se trabaja el respeto al contrario, al compañero, el espíritu de lucha, la comunicación, la lealtad, la tolerancia, la cooperación, la amistad, etc., la lista puede ser muy larga, pero el resultado, puede llegar a ser lo mejor.

En definitiva, es una forma de pulir su carácter y forma de ser, pero repito, esta opción debe de ser un complemento a lo que se le de en casa…, de tal forma que sepamos educar en valores dando criterio a la hora de actuar adecuadamente, y en la medida de los posible nuestros hijos sepan asumir su responsabilidad en virtud de sus acciones.