La Libertad Religiosa

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Desde que en el año 313 los emperadores Constantino y Licinio proclamarán el “Edicto de Milán” han pasado casi diecisiete siglos. Por fin los cristianos finalizaban una época oscura-más bien roja-, donde se habían destruido iglesias, quemado Biblias, condenado a muerte “a más de un” cristiano, e incluso se habían eliminado derechos de ciudadanía, ningún cristiano podía tener ningún tipo de cargo de responsabilidad.

Con el citado edicto, se daba un paso adelante en “el derecho”. Se permitía la libertad religiosa en todo el imperio. De hecho la Iglesia no sería la única, junto a ella se permitirá que todos los hombres del Imperio pudieran practicar la religión que ellos quisieran. Y sin embargo, el cristianismo, jamas llegó a ser la religión oficial del imperio.

Pero mi intención no es escribir sobre el Edicto de Milán y sus consecuencias en Europa y por extensión en el mundo. Sólo quiero que me sirva de introducción para denunciar que la libertad de religión en los principios del siglo XXI, en muchas partes del mundo ha sido eliminado de la faz de la tierra. Y en esos mismo lugares se esta produciendo lo que se conoce por “limpieza religiosa”. De hecho esa limpieza, se esta haciendo de diversas formas.

Por ejemplo en aquellos lugares donde los cristianos son minoría, se le persigue con tal saña que hasta se promulgan leyes para ser eliminados cual rodillo que al pasar por encima de ello los tamiza y los hace eliminar.

No obstante la persecución más sibilina, se este desarrollando en occidente, donde el laicismo más rancio y beligerante, junto a ciertos lobbys, van imponiendo poco a poco lo que se conoce popularmente por el “pensamiento único”, donde los primeros en ser atacados y denostados son los cristianos y todos aquellos que se opongan a los dictados de la Ideología de Género.

A la vista de todo ello, es necesario recordar a propios y extraños, que esa “Libertad Religiosa”, a la cual se pretende poner fin, es un derecho enraizado en la dignidad del ser humano (del hombre) y que es anterior a los estados, esos mismos, que en vez de defenderlos los ataca continuamente.

Libertad Religiosa que tiene dos dimensiones…, la primera interna y la segunda externa, la cual no puede ser eliminada por mucho que lo deseen, sobre todo a la hora de sacar la religión de la esfera pública. ¡Es más!, en esa participación de la Libertad Religiosa, además del “individuo, su confesión y el Estado”, participan aunque parezca extraño los ateo y/o agnósticos, pues en base a esa libertad religiosa, se puede creer o no creer en nada. ¡Hasta aquí llega la cuestión!, que por desgracia mucho aun no han entendido.

¿Entonces?, ¿Existe algún limite a la hora de ejercer la libertad religiosa?, ¿o esos limites son los que quieren colocar los que apoyan ese laicismo negativo? ¡Si!, existen limites a la libertad religiosa y estos están en el orden público. Orden público que debe de ser salvaguardado por el propio Estado y las diferentes administraciones, ya sean estas de índole local, regional y estatal como hemos apuntado anteriormente. Y lo anterior no debe, ni afecta a la correspondiente “neutralidad del estado”