Querer formarse.

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“He aquí una fuerza enorme e incalculable… que de repente se ha desatado sobre la humanidad; que ejerce todo tipo de influencias sociales, morales y políticas; que lanza sobre nosotros problemas novedoso que exigen solución inmediata; que destierra lo viejo antes de que lo nuevo esté maduro para reemplazarlo;… Y, sin embargo, con la curiosidad insensibilidad de una época material, rara vez observamos este nuevo poder de otra manera que como una máquina que sirve para ganar dinero y ahorrar tiempo… pocos de entre aquellos… que están convencidos de que pueden controlarlo se han parado a pensar en él como… el motor del cambio social más tremendo y de largo alcance que, para bien o para mal, nunca haya afectado a la humanidad”
Con este texto, quiero comenzar esta nueva entrada, al igual que hice en mi pasado programa de “A Contracorriente”, para a modo de introducción, hacer pensar (en este caso), a cuantas personas visiten este blog y lean esta entrada. Y como podrás ver, el texto parece que hace mención a una época como la actual, donde “lo nuevo casi devora a lo viejo, sin dar tiempo a que eso que es viejo, envejezca de una forma natural”. ¡Es más!, habrá quien considere que este texto está relacionado con Internet y las nuevas tecnologías. ¡No más lejos de la realidad!
Es un texto que fue redactado allá por 1868 con motivo de la creación del ferrocarril. ¡Por cierto!, ya ha llovido desde entonces. Como se podrá comprobar por parte de cualquier visitante, siempre vivimos con la sensación de estar viviendo una época de cambio y como se puede ver, en todos los tiempos surge algo que nos hace cree que nuestra época es una época de cambio.
Pero… ¡entremos en materia!, dejando claro que Internet y las nuevas tecnologías han venido para quedarse, es necesario que los padres empecemos a convivir con ellos de una forma adecuada. Donde “la formación personal” ha de ocupar un lugar preponderante en la vida de la familia. ¡Sobre todo por parte de los padres! Si queremos que nuestros hijos hagan un uso adecuado tanto de “Internet como de las nuevas tecnologías”. Cuestión (la de formarse) que al final se reduce a una cosa muy fácil… ¡querer formarse!
Al igual que nos preocupamos de educarlos y formarlos como personas en la “vida real”, hemos de procurar lo mismo en la “vida virtual”. Este paralelismo entre vida real y vida virtual, debe de ser contemplado como una parte más de la formación de los hijos. Pues al igual que procuramos enseñarles a cruzar la calle, por los lugares habilitado para ello, como pueden ser los semáforos y pasos de cebra, lo mismo hemos de hacer a la hora de “navegar por Internet” ya sea por medio de un “PC, tableta, o dispositivo móvil inteligente”.
No obstante, puede que surjan voces discrepantes a mis palabras y me argumenten que los “nativos digitales”, no necesitan nada de formación, pues le viene de serie todo esto. ¡Hombre!, quizás el uso que hagan de los distintos dispositivos tecnológicos sea “intuitivo”, pero nadie me podrá negar que por “edad, experiencia o demás circunstancias”, no están capacitados para “navegar” sin ningún tipo de ayuda. De todos modos, no niego que puedan enseñar a sus padres (en algunos casos) a utilizar ciertos dispositivos o incluso realizar alguna cosas en internet y sirvan de guía a sus padres, pero poco más.
Sin embargo de todo esto, se puede sacar provecho. Es la mejor forma de relacionarse padres e hijos a la hora de entrar en Internet. Se puede realizar “navegación conjunta”, ayudar a nuestros hijos a crearse un perfil en redes sociales y aprovechar para explicar los riesgos que se corre al estar en redes. Además de explicarles, “que información dar”, y que ocurre cuando colgamos una foto o video y pulsamos “enviar”, etc.
¡En definitiva!, utilizar esa formación por parte de los padres para luego ayudar a nuestros hijos, además de que nos puede venir como excusa para estar con ello y tener un trato más íntimo y personal.