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Parece más una pandemia que otra cosa.

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El verano pasado tomando unas cervezas con un amigo, salió a colación en esa conversación la epidemia de separaciones y divorcio que se está produciendo en nuestra sociedad y que parecía más una pandemia que otra cosa. De hecho, en esa misma conversación salieron las posibles causas de la citada pandemia a nuestro juicio.
No obstante, nadie puede negar que la comunicación es vital en el matrimonio y es evidente que para obtener una comunicación adecuada dentro del matrónimo, sobre todo es necesario ser consiente de dónde venimos y cuál es nuestra mochila, es decir, que es lo que llevo a cuesta como persona.
En cuento a lo que se lleva en la mochila se puede enumera de la siguiente forma. Primero la diferencia que existe entre el hombre y la mujer, ya sea a nivel físico, como psíquico, la educación que ambos han recibido en sus familias y culturas de origen que se ha de tener en cuenta. Otro punto muy importante que en los últimos años no ha sido muy utilizado o valorado adecuadamente, es todo lo relacionado con el “control de emociones” o lo que Goleman llama “Inteligencia Emocional”. Sin ir más lejos, en las escuelas se vuelve a mirar hacia la Inteligencia Emocional.
Por otro lado, la vida matrimonial tiene su recorrido, aunque no es menos cierto que en el transcurso de esa vida conyugal se puede hablar de varias épocas que son claramente identificables. Básicamente serán tres. La primera es la relacionada con los primeros años hasta la llegada del primer hijo. Luego desde ese momento hasta que el primer hijo sale de casa (abandona el hogar familiar) y por último, desde ese instante hasta que fallece unos de los cónyuges.
Los primeros años del matrimonio son considerados de adaptación al cónyuge y quizás los más importante. Es el momento donde realmente nos conoceremos. Donde nos mostramos como somos, actuamos, y reaccionamos ante las diferentes situaciones que irán surgiendo. Es cuando realmente descubrimos cuáles son las prioridades de los cónyuges.
Pero no es solo saber comunicar, o conocer la mochila que llevamos. También es necesario luchar contra las críticas hacia el otro cónyuge, pues se corre el riesgo de que aparezca el desprecio al otro y se quiebre la confianza mutua que debe de existir. Y sobre todo, no caigamos en el error de querer cambiar al otro. Lo que hemos de hacer es resaltar todo lo bueno que tenga como personas y el tema de los defectos, se ha de trabajar de cara a que sean limados de forma lo más cariñosa posible.

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