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¿Cómo se soluciona este asunto?

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Por cuestiones muy personales no suele seguir mucho lo que se escribe en InfoCatótlica, pero de vez en cuando, algo leo y sobre todo de mi amigo Pedro Luis Llera. Hecha la aclaración y gracias a Twitter, me hago eco del artículo escrito por el Redactor Jefe de InfoCatólica Luis Fernando en el cual nos viene a confirmar lo que es “voz populi” en el mundo católico en nuestra querida España desde hace ya unos años, por no decir décadas.

Es cierto que los porcentajes de jóvenes que dicen ser católicos practicantes, es prácticamente residual para un país como este. Pero no sólo es un problema de los colegios, ¡que lo es!, sino además los padres que prácticamente viven de lo social más que de transmitir su fe o creencias.

Cuestiones muy preocupante porque cómo se pregunta Luis Fernando… ¿de dónde van a salir lo futuros profesores católicos para las escuelas católicas? Y la verdad no lo sé. Pero lo que si tengo claro, es que este problema de los colegios católico no es un problema de ahora, es un proceso que se viene dándose desde hace un tiempo para atrás y que también como dice Pedro Luis Llera, preocupa demasiado. De hecho la mayoría de las órdenes religiosas llevan teniendo un proceso de autodestrucción, más que de “prolongada decadencia y agonía” desde hace años. En más de un centro ya no existen, hermanos o hermanas que represente a la orden religiosa que sea. Poco a poco van “muriendo”.

Ahora bien dicho esto. ¿Cómo se soluciona este asunto?, ¿cómo se puede revertir la tendencia, ya no solamente a nivel de familias y colegios, sino a nivel social? ¡Si! A nivel social.

Nadie puede negar que desde hace mucho tiempo los católicos en general y los españoles en particular venimos sufrimos un proceso radical de secularización galopante y esto sí que nos está destruyendo a pasos agigantados.

Y aquí, llegados a este punto… ¿quién debe de asumir la responsabilidad de solucionar el tema?, ¿hacemos examen de conciencia? Y no me vale hechas las culpas a la jerarquía, pues todos los cristianos en cierto sentido hemos de ser para con nuestros hermanos “oveja y pastor”.

Pero no sólo eso, ¿dónde está la alegría de ser cristiano en los católicos que nos decimos practicante? Siempre vamos dejando la impresión de que somos unos grupos de “amargados” y nunca somos “positivos” por decirlo de una forma más informal. Podría seguir planteando más cuestiones, pero creo que se me entiende el mensaje que quiero dar.

Ya sé que a estas altura de mi entrad en este blog, ya me habré ganado los reproches de más de una persona, pero creo que muchas veces nosotros somos los primeros culpables de que por desgracia ocurra. ¡Todos!, tenemos nuestra cuota de responsabilidad y ya daremos cuenta a quien corresponde cuando nos llegue el día.

Francisco en la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” en su punto nº 98., no dice… “Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras!” Más adelante en el punto nº 100 podemos leer… “Por ello me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”

Muchas vece a lo mejor hacemos estas cosas sin darnos cuenta, pero creo que debemos de hacer autocrítica y procurar actuar de diferente modo, para atraer a los demás y luchar por revertir la situación en la que nos encontramos. ¡Eso sí!, sin dejar de pedir a Dios que nos ilumina y ayude.