Hace unos días publicábamos una entrada en este blog titulada “Educar en el amor y la sexualidad (Parte I)”, hoy continuamos con la segunda parte de esa entrada. La idea es dar algunas directrices a cuantos padres quieran luchar por educar a sus hijos en el amor para toda la vida y a su vez dar unos puntos de apoyo en lo que respecta a la hora de que los hijos vivan una sexualidad sana, además de libre de tabúes y de manipulación. Manipulación que se puede recibir de manera insana desde la sociedad que nos rodea. Pero continuemos con lo importante.

Hoy nos toca preguntarnos…, ¿qué es el cuerpo? Y podríamos empezar hablando de la idea que Platón tenia de este. El cual consideraba al cuerpo como la prisión del alma. A partir de este momento comienza lo que sería una guerra por definir más ese concepto del cuerpo. Aristóteles, Santo Tomas de Aquino…, el listado es amplio y no es menos cierto que cada cultura y cada sociedad lo ha dado su pincelada y ha hecho la utilización que le ha venido en gana. Para terminar con el “mayo del 68”, donde se nos propone que el cuerpo es para gozar. Y por lo tanto llegamos a triste y famoso…, “mi cuerpo es mío y hago con él lo que quiero”.

Y últimamente la dignidad humana está desaparecida en combate. Sin embargo, cuando descubrimos nuestro cuerpo, es inevitable descubrir que es un cuerpo sexuado. Le guste o no guste a los defensores de la Ideología de Género.

Lo que sí es evidente, es que tanto la niña como el niño entre los 2 y 5 años irán conociendo su cuerpo de tal forma que ellas-las niñas- sentirán atracción por su padre y ellos-los niños- por su madre, que no deseo sexual. Es una atracción afectiva y no genital. Aquí se comienza a descubrir las características de la masculinidad y la feminidad. Repito, no se puede limitar la sexualidad a lo genital es una visión reducida de la sexualidad. Se ha de procurar ir del sexo al amor y de este a la vida, pero basado en todo lo anterior. Y soy consciente de que todo esto va contra el pensamiento único, pero la verdad tiene un solo camino.

No obstante, se hace necesario seguir avanzando y toca hablar del valor de la vida, del amor y de su belleza, del valor de la belleza del cuerpo. Todo ello con cariño. Y aquí como siempre los hijos han de sentir el amor de los padres. Ellos han de palpar el amor que se tienen los padres. Son capaces de detectar el amor entre los esposos y han de crecer bajo ese influjo.

Pero muchos quizás se pregunten…, ¿amarse delante de los hijos? Sí, como ya hemos comentado, el amor en la familia para ser transmitido ha de ser vivido y palpado. Y sobre todo ha de ser visto en los padres, entonces…, ¿cómo actuar? Con detalles de auténtico cariño, con gesto sensibles con muestra de cariño sincero y no forzados…, con detalles de hacer las cosas antes que él otros. Sin sentimentalismo y romanticismo, pues si se vive bajo en imperio del sentimentalismo y del romanticismo, la alegría real no brilla en casa…, falta algo…, y cuando tenemos al otro como un objeto posesivo…, se nota.

Ni que decir, que el tema no se agota, más bien se podría extender, pero ahora tocaría hablar de un tema que en estos tiempo no tiene buena prensa…, me refiero al pudor, pero de esto hablaremos en la siguiente entrega.