marzo 9

A todos ellos, ¡gracias!

Si alguien me preguntará estos días como me encuentro… la respuesta sería que bien. Intentando asimilar el golpe-han sido casi nueve años de colaboración- que he recibido a raíz de tener que dejar de colaborar con una emisora de radio.

Pero he de ser positivo y verlo desde la perspectiva de la riqueza humana que me ha aportado todo esto. Desde tratar con un equipo humano de alto nivel-estos profesionales no tienen que envidiar nada a nadie-, a toda una retahíla de personas a las que he podido tratar gracias a la magia de la radio. Trato que en algunos caso ha terminado en amistad, por esos decíamos, que nuestro programa se hacia en la sala de estar de casa, alrededor de una taza de café.

Recuerdo los comienzos, sin ir más lejos el primer día que me ponía delante de un micrófono, además sin apenas saber que era eso de hacer radio y en directo. Pero hay estaba mi buen amigo Toni-Antonio Castaño-, era el técnico de la emisora… sus palabras fueron básica. 

-Tú tranquilo, sólo mírame a mi y sigue mis señales, estamos entre amigos y además nadie te ve. ¡Cómo mucho te escucha!…  Y soltamos una carcajada que hizo que ese pequeño agobio inicial fuera menos agobio. Aunque he de reconocer que siempre ha estado ahí durante los casi nueve años y cada vez que comenzaba un nuevo programa.

También desde aquí quiero dar las gracias a cuantos amigos mío, a los que he ido invitando al programa y que en su mayoría me decían que allí estarían. Sobre todo, me quiero acordar de la primera persona que digo que si y que ya esta en el cielo. Me refiero a mi amigo y hermano Pedro Balibrea. Él abrió el fuego de esta gran experiencia de formar parte del mundo de la radio. Detrás suyo, fueron muchos más, de hecho, han sido más de 150 programas, con todo lo que ello implica, e decir, elegir el tema, buscar la persona más capacitada para invitarla, preparar las entrevistas, etc.    

Y que decir de los diferentes miembros del equipo y que han ido pasado por el mismo dejando su impronta, ya fueran miembros del equipo propiamente dicho, o colaboradores. Toni Castaño como técnico, Antonio Lucas y su selección de películas, además de sus preguntas con una fuerte carga argumental y razonamiento. 

Luego se irían incorporando José Carlos Cubí, cuando llego era un estudiante de derecho con vocación de periodista, otro elemento fundamental en este equipo fue nuestro tertuliano Pedro Llera, todo un asturiano de pro. El último en llegar y que sus obligaciones estudiantiles le hicieron irse pronto, fue mi hijo Álvaro con sus magníficos diálogos con Antonio. Dos generaciones que entraban en sintonía tan solo con verse, uno nos hablaba de cine, el otro de literatura. 

Desde luego la experiencia ha sido más que grata, ha sido un autentico tesoro que siempre ira en mi corazón… Para el final he querido dejar a las dos personas que en cierto modo confiaron en mi para este proyecto. Javier Bruno que fue quien me abrió las puertas de la radio y posteriormente Pablo Molina, ellos también tienen su parte de culpa de todo esto. A todos ellos, ¡gracias!. 

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