Si te digo términos como “Fake News”, y “Posverdad”, muy posiblemente los conozcas o al menos te suenen. Además de ser expresiones demasiado usadas en la actualidad, son un autentico problema por lo que implican. De hecho, en España se ha creado un proyecto denominado “Newtral”,  donde la cabeza visible es la periodista Ana Pastor. 

De todos modos, no voy a pararme en este proyecto, realmente me inspira poca confianza y no solo por quien lo dirige, sino por como se han planteado algunas noticias que a la postre se han demostrado cierta intención a la hora de confirmarla. No obstante, como todas las cosas, se necesita su tiempo para que funcione adecuadamente. No obstante Gustavo Entrala, creo que dedica alguna entrada a este proyecto.

Pero volvamos a las “Fake News” y la “Posverdad”. Y aunque estoy seguro de que conoces lo que quiere decir Fake News. Te lo voy a recordar. Son noticias falsa -bulos-, que son difundido por algunos medios de comunicación y lo único a lo que nos arrastra es a la desinformación. Lo triste de todo estos, es que muchas veces los propios medios de comunicación han sido incapaces de contrastar la información. Y eso en periodismo es básico para tener un mínimo de prestigio.  Y se ha llegado a tal punto, que en más de un país han tenido que promulgar leyes anti-bulos.

¿Y que podemos decir al respecto del termino “Posverdad”? Según el “director de Fundéu, Darío Villanueva, la Posverdad quiere decir que las aseveraciones dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público”, es decir, genero “mi verdad”. En definitiva, estamos ante una hija del relativismo. Pero si es cierto que con la llegada de Tramp a la presidencia de los Estados Unidos y el referéndum del Brexit este termino puede haber llegado a su cenit. 

Pero el fenómeno Posverdad se produce debido a que existe una zona, en la que la verdad colisiona con la Ideología y esta -la verdad-, termina cediendo a la precesión que produce la ideología. Con ello, llegamos a una manipulación atroz de la verdad y de la noticia con todos los riesgos que ello conlleva. Y entre esos riesgos aparece el desprestigio de los expertos ya que son cuestionados por simples personajes sin formación adecuada. 

Lo que, si es cierto, es que estamos en una época donde todo es puesto en cuestión. Se ha conseguido convertir lo imaginario en real. Se ha conseguido llegar a tal punto, donde lo real y lo imaginario se difuminen de tal forma que somos incapaces de distinguir una cosa y la otra. Y sobre en esta época donde Internet y las nuevas tecnologías son el referente social. Una época donde todo es a base de clic.