Geolocalización, análisis biométrico, Big data, huella digital, etc., son términos, definiciones que, a principio del siglo XXI, es raro quien no los conozca, o al menos le suene. De hecho, no es la primera vez que en los medios de comunicación se nos habla de noticias relacionadas con estas expresiones.

Es claro y evidente, que nos encontraos en “un mundo”, donde cada paso quedamos con nuestro móvil, tablea u ordenador es registrado por las grandes corporaciones. Sin ir mas lejos, hace unos días en NETFLIX, he podido ver la película reportaje que ha realizado con respecto al las elecciones de presidente de los Estados Unido…, o el referéndum para la salida de los Ingleses de la C.E.C., como ya te habrás dado cuenta, me refiero al escandalo de “Cambridge Analytics”, donde también se vio implicada la red social “Facebook”. 

Este caso paradigmático, como puede ser considerado. Es un ejemplo muy claro de lo que se cuece con la recopilación de datos-de nuestros datos-, pero también se puede hablar de un caso en sentido contrario, como es el que se comenta en el articulo de ACEPRENSA, titulado… “Caminas, hablas, tecleas… y yo lo registro”.

En el citado ejemplo se nos dice que un banco y gracias a la recopilación de datos biométricos, consiguió a través de su software de seguridad, detectar un intento de robo. Pues al cliente, que se le pretendía robar, habitualmente siempre ha entrado de una forma determinada y “nunca”, hacia uso del ratón. ¡Pues bien!, gracias a eso, el sistema de seguridad del banco ha impedido que “un hacker” logrará lo que buscaba. 

La detección ha sido muy sencilla, y del siguiente modo: Cuando “el caco” a intentado acceder a la cuenta introduciendo adecuadamente la contraseña, éste, no sabia que el banco también recopila como introduce sus datos. Es decir, como, cuando, con que presión etc., con todos esos datos el banco supo que no era el cliente. Automáticamente, bloqueo la cuenta.

A la vista de todo lo anterior, salta el debate a la calle. ¿Es licito recoger toda esa información?, ¿qué se puede hacer con todo ese volumen de información?, ¿somos conscientes de los riesgos que ello implica? Son muchas las cuestiones que surgen a propósito del tema y muchas las respuestas.

De momento, la última palabra la hemos de tener nosotros, siendo conscientes de que somos nosotros quienes en definitiva cedemos, entregamos, dejamos… que las empresas se hagan con nuestros datos. ¿Cuánta veces lees las condiciones legales de la mayoría de las aplicaciones que utilizas en tus dispositivos electrónicos?

Ya es hora de ir perdiendo un poco el tiempo a la hora de darte de alta de una aplicación y leer las condiciones legales.  

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