Me gustaría comenzar está entrada (la primera del año), hablando del concepto de manipulación, cuestión muy de los políticos, pero que últimamente se está llevando a la práctica con más frecuencia de la habitual. 

Y como me gusta acudir a las fuentes de las cosas, me he ido al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, para indagar en ese concepto y de camino saber que dice la cita academia al respecto de palabra manipulación. La definición es clara…, es la «acción y efecto de manipular». Y si profundizamos un poco más y nos vamos a busca la palabra manipular en su tercera acepción nos aclara bastante. 

Es decir: “Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares”.

Y esta distorsión de la verdad o de la justicia, se eta llevando a cabo con la implantación del llamado «pin parental» en la Región de Murcia. Y donde los medios han clavado los colmillos y no sueltan el apetitoso hueso que se han encontrado. 

¡Bueno!, la verdad, es que aquí todo el mundo está intentando arrimar el ascua a su sardina. Ya sean estos profesores, padres, políticos, periodistas, y un largo etc., lo triste, es que al final todos vapulean a los hijos que están en el centro de la polémica.

Primero he de decir, que «VOX» no ha descubierto «Las Américas», solo que se ha atrevido a cambiar el nombre a un documento llamado «consentimiento informado» y que anteriormente se podía haber llamado autorización paterna. Y me explico. 

El citado documento que este partido está intentando implantar en la Región de Murcia a cambio de su apoyo a los presupuestos, ya lo aconsejaba la Federación España Educa en Libertad (ESEL), cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero instauró la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EPC). Sobre todo, después de la calamitosa sentencia del Tribunal Supremo, que venía a decir, que “ni para ti, ni para mí”

Y en la que se llega a decir que… «No se autoriza a la administración educativa, ni a los centros docentes, ni a los concretos profesores a imponer o inculcar, ni siquiera de manera indirecta, punto de vista determinados sobre cuestiones morales que en la sociedad española son controvertidas».

Sin embargo la cuestión no termina ahí, sino que el Supremo aclara el papel neutral del estado… “Será exigible una posición de neutralidad por parte del poder público”. Lo triste de todo esto, es que la izquierda aprendió rápido la lección y con sus políticas de rodillo, fue legislando para que la sociedad fuera en el sentido que ellos quieren. 

Aclarada la cuestión del «pin parental», entremos en la esencia del problema y que no es más que la burda utilización y manipulación por partes de los poderes del estado, para imponer su ideología, sin perder de vista del apoyo que desde los medios afines se dan para que se ejecute adecuadamente ese pensamiento único. 

No obstante, nadie puede negar que la sociedad española se ha radicalizado en los últimos años, primero se realizó un viraje a la izquierda y ahora en cierto modo a la derecha. Aunque no es menos cierto, que este viraje a la derecha no es tan radical, aunque haya partidos y medios que nos quieran vender esa radicalización como todo un problema.

El verdadero problema aquí, es la intención de la izquierda de controlar la vida de todos los ciudadanos, tratando por todos los medios que su nicho de poder, continué aposentado en la mayor de las impunidades, aunque para ello, sea necesario neutralizar todo aquello que implique un riesgo para ellos.

Y para ello han de secuestrar la patria potestad de los padres, sobre todo de aquellos padres que se interponen entre sus hijos y el Estado. Donde no dudarán en utilizar cualquier medio para llevar a cabo esos planes.

Al final, volvemos a los tiempos de Esparta, de Vietnam, Camboya y un largo etc., de lugares del mundo ya se intentó poner bajo la bota de la opresión a la ciudadanía. En definitiva, solo me queda gritar con fuerza, ¡sacar vuestras manos de nuestras familias!