Es inevitable escribir sobre el tema que nos ocupa desde prácticamente el comienzo del año. No hay que ser muy lumbreras, para adivina que vuelvo sobre el SRAS-CoV-2, o “coronavirus”.


Y sinceramente, el tema que quiero traer a la consideración de las personas que visiten este blog y en partícula esta entrada, es el fallecimiento de nuestros mayores como consecuencia de la pandemia que nos asola. De entrada, no voy a pararme en cifras. Son ya demasiadas las victimas cómo para entrar en ese vil juego de los números. Y sigo opinado, que se podían haber evitado muchas de ellas.

Al margen del dolor que surge de estos fallecimientos, hay que unir la tristeza que genera el como se nos van. Sin ir más lejos, existe una retahíla de declaraciones que lo confirman, ya sean en prensa, radio o televisión.


Yo quiero ir un poco más lejos. Creo que se han de asumir responsabilidades. Todos a mi humilde entender, tenemos algo de responsabilidad al respecto. Aunque no es menos cierto, que unos más que otros. Gobierno, Sanidad, Residencias, Familias, Sociedad. Todos en algún momento tendremos que reflexionar al respecto.


Pero es inevitable comenzar por los responsables del Gobierno y del Ministerio de Sanidad con sus respectivos responsables a la cabeza, personalizado en el presidente Sánchez, el ministro Illa, y el director del Centro de Alertas y Emergencias, el doctor Fernández Simón. Donde la hemeroteca es inapelable para con ellos (Dejo un enlace muy descriptivo al respecto). Y como dice el director de este programa de radio… “Juzguen usted”. Por otro lado, podría detenerme en un auténtico goteo de declaraciones, pero creo que el audio deja bien reflejado el trabajo realizado.


Con respecto al tema de las residencias, he de decir, que personalmente lo contemplo como un asunto de gran relevancia. Sobre todo, por qué como he escuchado muy poco, son las viviendas de nuestros mayores. Y aquí, creo que he de dar un tirón de orejas a la sociedad y en cierta medida a las familias.

Primero, no quiero que se me malinterprete. Pero el problema del personal medico-sanitario en las residencias de mayores, no lo es tan solo en tiempos de coronavirus, también lo era antes. A los que se han tirado como leones a devorar a las direcciones de las residencias con motivos de esta pandemia, apenas lo hacían en tiempos anteriores. A muchos de estas personas poco o nada les ha preocupado la situación de nuestros mayores por entonces. Muy poca gente ha denunciado la escasez de personal para atender a los residentes. ¡Ojo!, con esto no estoy excusando a los equipos directivos. Ya repito, que cada uno ha de ser responsable de sus actos. Y en estos días se han producido muchas negligencias.

Cómo se podrá comprobar, “se han juntado el hambre con las ganas de comer” y el resultado no ha podido ser más nefasto. Pero las desgracias para nuestros mayores no quedan tan solo en todo lo comentado hasta el momento. Me refiero a lo ocurrido en muchos hospitales con ellos. 

Para más de un profesional de la salud, la experiencia por ellos vivida marcará sus vidas. Una gran cicatriz quedará en sus almas ante el recuerdo de muchos mayores que se fueron sin posibilidad de un respirador. Es otra macabra realidad de esta pandemia, que al principio no era más que una simple gripe. 

Soy cociente de que esta entrada puede provocar la ira de más de uno, pero en lo más profundo de mi ser y siendo leal hacia mis conciudadanos, considero justo escribir estas letras. 

Acabo de cumplir recientemente 58 años y soy parte de una generación que creció con sus abuelos en la casa. Y la casa en la que yo vivía, tan solo tenia dos habitaciones para cinco personas. Espero que hayamos aprendido la lección para que esto nunca más vuelva a ocurrir.

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