Que España está dividida, nadie lo pone en duda. Es una realidad palmaria e indiscutible. Y por desgracia hay que felicitar a quienes lo han perseguido hasta conseguirlo, junto a la inanición de otra parte que, viendo la degradación, prefirió “quedarse en casa”, hasta que como se suele decir… “Escampara”.


Desde hace años. Quizás décadas, cada vez que nos reunimos en familia o con amigos, siempre se ha dicho… “Se puede hablar de todo, menos de política y religión”. Y claro, había que cumplir con esos parámetros, pues si no era de ese modo te montaban “la de Dios”.

Eso, por no hacer mención el papel desarrollado por algunos periodistas pertenecientes a algunos medios de comunicación afines a la izquierda mediática de este país. Junto a más de un miembro de la farándula. Ellos, si han podido atacar y desprestigiar lo católico en España sin ningún tipo de límite. Todo bajo “el manto” de la libertad de expresión.

Todo lo anterior se ha ido expandiendo por la sociedad como una fina capa de lluvia, que prácticamente ha terminado mimetizándose de tal forma, que hasta los propios católicos se han adaptado ha hecho. Si tan solo insinúas el menor comentario… “Estás muerto”, te tachan de facha, retrasado, anacrónico, etc. ¡Califique usted!

Pues bien, con todo esto, nos hemos plantado en la época actual en la que nos encontramos desde el pasado 14 de marzo del presente año. Es decir, Estado de Alarma. Y por lo tanto confinados.

Sin embargo, pese a la situación, se sigue pisoteando los derechos de los ciudadanos, en particular la de los católicos. No se preocupen, que intentare explicárselo de una forma digna y entendible.

Si leemos el artículo 11 del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria por el COVID-19, el cual dice y “transcribo completo”:

Artículo 11. Medidas de contención en relación con los lugares de culto y con las ceremonias civiles y religiosas.
La asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro.


Creo que queda bien a las claras que, si el “lugar de culto” tiene unas dimensiones y características, determinadas y estas permitan a los asistentes las posibilidades de respetar la distancias entre ellos de al menos un metro, se puede acudir sin ningún tipo de problema. Pero e aquí, que eso en varios casos no se ha respetado. Sin ir más lejos, es lo que ocurrió en la Cátedra de Granada. Donde se interrumpió la celebración de los oficios de Viernes Santo, por miembros del Cuerpo Nacional de Policía. ¿Por qué esa interrupción, si se cumplía perfectamente el artículo 11 del citado decreto?, o en Sevilla, que se interrumpió una misa en una terraza un domingo por la mañana.


Con respecto a esto ultimo, tengo una anécdota personal con respecto a las actuaciones de la policía local. Hace unos meses en la localidad donde resido-Cartagena, en la Región de Murcia-, tuve que llamar varias veces a la citada policía, pues en frente de casa teníamos una vivienda de universitarios, para más señas “Erasmus”, que parecía que estaban dentro de casa. Llame como dos veces y la respuesta del agente que me atendió fue la siguiente. “Mire no podemos hacer nada, están dentro de su vivienda”. ¡Anda la leche!, me quieres decir que, ante la celebración de una fiesta a la una de la mañana, no puedes hacer nada, y sin embargo, con una misa a pleno día ¿si? ¡Olé!, esto es nivel y lo demás tonterías.


Sin embargo, en otra población del norte de España se permitió a la comunidad musulmana a realizar el rezo de viernes en la calle. Eso en mi tierra es discriminación por razón de religión.


Cómo se podrá comprobar, esto va por barrios y precisamente no existe una igualdad real a la hora de actuar. Y hablando de actuar, recientemente el grupo “Los Manolos”, los creadores de Amigos para siempre, si pudieron actuar en la azotea de un hospital, y dar un concierto. Poco más les puedo decir al margen de que… “Juzguen ustedes”

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