Estoy seguro de que más de un lector o lectora, de los que visitáis este blog, alguna vez, hayáis recibido un regalo y cuando lo hayáis abierto, os habéis encontrado con un libro que a priori no te dice nada. Son esos regalos que te hacen y que tú ni siquiera esperas. Y que muy posiblemente te dejen un poco noqueado.

Pues bien, eso me ocurrió estas pasadas navidades, donde el día de Reyes, me regalaron el libro de David Jiménez “El Director”. Los primeros instantes fueron de perplejidad, luego conforme pasaron los días esa perplejidad se fue convirtiendo en asombro.

Y como este año 2020, es un año demasiado “raro”, poco a poco me puse a leerlo y recientemente lo he acabado. Había escuchado algo sobre el libro, el cual ha sido polémico, sobre todo, por lo que en él se dice con respecto a los tejemanejes de un periódico como El Mundo.

He de decir, que, pese a no conocer al autor de dicha obra, nunca me he sentido atraído por la persona. Y he de reconocer que tenía ciertos “perjuicios”, para con él.

Sin embargo, la lectura del citado libro ha conseguido, que en cierto modo me identifique con David Jiménez. Mi identificación va más en el sentido de la crítica que hace al sistema, y de como el periodismo se ha corrompido, por decirlo en términos reconocibles en los tiempos que corren. Aunque personalmente, creo que el periodismo en España se ha prostituido. Y difícilmente, algunos medios o periodistas van a morder la mano que les da de comer.

Sobre todo cuando es claro y notorio que la ideología acampa en los medios españoles de una forma descaradamente inmoral. Y no hay que excavar demasiado para verlo. Únicamente tenemos que mirar como se cubre las noticias relacionadas con el PSOE, apenas existe corrupción, apenas se ha hablado de los ERES de Andalucía, o del caso ACUAMED. De Podemos nada con respecto a su financiación o caso DINA, pero del PP… Estos desgraciados están todos los días siendo juzgados en los telediarios. En definitiva… “Unos nada y otro mucho”.

No soy periodista, pero si he colaborado durante algunos años con una emisora de radio, en particular, “esRadio de la Región de Murcia”. Y he podido vivir de cerca algunos momentos de esa guerra de trincheras, de hecho, recuerdo en mi primera etapa (año 2010- 2012), el propio director de la emisora a veinticuatro horas de emitirse un programa, me lo veto, por el invitado. Tenía unas discrepancias con él y no pude realizar el programa.

No obstante, a la vista de lo leído en el citado libro, y lo vivido en lo personal en los años en los que he tenido un trato más cercano con los medios, y no solo por mi experiencia radiofónica, sino por mi época como portavoz de una plataforma de padres objetores a Educación para la Ciudadanía, y recientemente como miembro de la directiva nacional de una asociación sobre el Trastorno de Aprendizaje No Verbal (TANV), puedo decir sin miedo a equivocarme, que los medios nos tratan a los ciudadanos como… “Mitad infantes, mitad adolescentes”.

Eso cuando no te atacan, como pude sufrir en mis carnes cuando decidí junto a mi mujer enfrentarme a la famosa asignatura de Educación para la Ciudadanía. Los medios afines al gobierno del PSOE ya procuraban de alguna forma desprestigiar a quiénes dimos el paso a delante de decir que la educación de mi hijo era responsabilidad de mi mujer y mía. Pese al famoso articulo 27 apartado 3 de la Constitución. Incluso el afamado periodista Iñaki Gabilondo nos trató a los padres objetores como auténticos terroristas.

Pero también tengo para los ciudadanos. Creo que lo anterior ocurre, pues como dice David Jiménez en su libro, somos un país de trinchera donde la ideología acampa a sus anchas por doquier.

Sin ir más lejos, tengo amigos que no escuchaban mi programa en esRadio, porque no tragaban a Federico Jiménez Losantos. Y creo que es un error, actuar de ese modo, ya que, para hacerte una idea de la auténtica realidad, has de leer y seguir varios medios. Además, es una buena estrategia para saber que piensan los que opinan diferente a ti, y poder argumentar en el debate de una forma más aceptada.

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