Durante la anterior crisis económica, la sociedad del bienestar saltó por los aires, quedó al descubierto la vulnerabilidad de muchas personas. Por desgracia, en la actual pandemia, está volviendo a ocurrir lo mismo. Y no solamente eso, sino que, además, son muchas las personas que por muy variadas cuestiones necesitan acudir a las consultas de salud mental.

Tan solo en España, y según fuentes del Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Psicología, durante la primera ola de la actual pandemia, se recibió más de 13.500 llamadas telefónica en el teléfono que se habilitó para intervención psicológica. Es evidente a todas luces, que la pandemia está pasando por encima de todos. Nos está haciendo más vulnerables.

No obstante, me quiero detener en esa vulnerabilidad, que de algún modo todos sufrimos y cada uno acepta de diferente manera. Para ello, he de comenzar hablando de un video que lleva más de 50 millones de visualizaciones en internet. Me refiero a la intervención de la doctora e investigadora de la Universidad de Houston Brené Brown, en el TEDx de Houston “El poder de la vulnerabilidad”.

Y lo primero que nos deja claro en ese magnífico video… Es que todos, en este estamos conectados… O llámalo, como aquello que da sentido a nuestras vidas. Ya sea con nuestra familia, comunidad de amigos, grupo religioso, etc.

Si me ocurre algo, y es conocido por los demás, voy a sufrir la vergüenza de que lo sepan. Y eso puede producir mi desconexión con respecto a ellos. En palabras de Brown… “Nuestros miedos nos hacen (sentirnos), no ser digno de pertenecer aun grupo y por ello nos da vergüenza”. Y esto nos pasa a todos. Es una realidad universal.

Aunque no es menos cierto, que cuando ocurre esto, entramos en una dinámica negativa que nos lleva a pensar y decir: “No valgo nada, no estoy capacitado, etc.”. Como consecuencia, la vida se hace insoportable para quien lo sufre.

Para Brown, existe una cuestión que es la llave para poder entender lo que pasa en las personas que se sientan más vulnerables y, por tanto, pueden gestionar de una forma adecuada esa situación de vulnerabilidad. Para nuestra interlocutora, es “nuestro sentido de la dignidad”, la que nos va a influir positiva o negativamente, a la hora de afrontar esa vulnerabilidad.

A la vista de esto, ¿qué es lo que hace que estas personas desarrollen de una forma positiva ese sentido de la dignidad? ¡Qué son genuinos! Y, por lo tanto, personas con coraje (se enfrenta a la circunstancia), tienen el coraje de ser imperfectas. Tiene la compasión de ser respetuosas para consigo misma y para con los demás. Y, por último, están conectadas. Renuncian a pensar “lo que debían de ser, para ser lo que son”. Aceptan su vulnerabilidad.

Todo esto, se puede aplicar a cualquiera de nosotros, en cualquier circunstancia de la vida. Sobre todo, a la hora de aceptar una dificultad, una enfermedad, tomar los mandos de una situación determinada… Lo que sea.

Y después de escuchar a Brené Brwon, comparto con ella que la vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y del miedo de nuestra lucha por la dignidad. Y por lo tanto, también estoy con ella, que es el lugar donde nace la dicha, la creatividad, la pertenencia, el amor.

Sin embargo, la mayoría de las personas nos insensibilizamos a la vulnerabilidad… Y lo hacemos cuando esperamos en la sala de espera del médico… En cualquier actividad o acción en la relación con los demás… En cualquier momento, por lo tanto, vivimos en un mundo que continuamente es vulnerable.

Y por desgracia, no se puede insensibilizar solamente los malos sentimientos. Cuando hacemos esto, también insensibilizamos los buenos sentimientos. Ya sea la dicha, lo bello, la gratitud, etc. Todo queda tamizado y laminado.

Para poder escapar de todo esto… La mayoría de las veces acudimos a la bebida, bebiendo más de lo debido, comiendo pasteles más de los necesarios, etc., todo lo cual, nos puede llevar a terminar dentro del círculo vicioso de las adicciones.

O convertir lo incierto en cierto y por ejemplo la religión pasa de ser un acto de fe y misterio, a una certeza. Llegando a radicalizarnos… “Tengo razón, tú te equivocas Cállate”. El miedo, solo engendra miedo.

Por ejemplo, si miramos para nuestra actual clase política, como nos pide Brown, veremos, y no con cierta sorpresa, que ellos son incapaces de dialogar. Únicamente se culpan unos a los otros.

Esta es nuestra forma de eliminar el dolor y la incomodidad. Podemos perfeccionarnos en este dilema, pero jamás avanzaremos. No podemos engañarnos, lo que hacemos afecta a otras personas.

Tenemos que ser auténticos, y nos tienen que ver vulnerables a la vez que sentirnos suficientes.