enero 13

Los adolescentes y las redes sociales

Hace unos días la Confederación Española de Centros Educativos (CECE), dio a conocer un estudio sobre los adolescentes y el uso que hacen de las redes sociales. Dicho estudio llamado “Adolescentes y Social Media: 4 generaciones del nuevo milenio”, se enmarca dentro de una campaña que pretende reducir la violencia en las redes sociales, sobre todo en el ámbito de los jóvenes.

Es por ello que cuando han pasado unos días desde su presentación -y sin poder haber leído en profundidad y ni tan siquiera en su superficie-, el citado estudio, pues no me ha sido posible, el conseguirlo. Me voy a tirar a la piscina e intentar descifrar esos datos que ya, algún que otro “medio de comunicación[i]” ha comentado de alguna forma.

El citado estudio, es de ámbito “hispano-italiano”, con una muestra de 6782 alumnos y 50 colegios. Pero aunque estos datos, puedan parecer “pocos”, los resultados que arrojan, a mi modo de ver, son en cierto modo son bastante clarificadores.

De ese estudio “subgeneris” que he realizado con la información aportada por los medios de comunicación que tengo anotado a pie de esta entrada, por lo pronto, me llama mucho  la atención que sólo el 14 % de los chicos sean generadores de contenidos en la red y el resto sean devoradores de contenidos y todo ello cuando estamos en lo que se ha dado en llamar la «web 2.0» donde el contenido es «el rey».

Con respecto al porcentaje tan alto de jóvenes que justifican el uso de la violencia, creo que es para cuanto menos buscar una forma de atajar esa visión de los chavales y ya por si solo con esos datos, se justifica el citado estudio y la campaña de prevención. Da la sensación de que todo se debe de solucionar por la vía del enfrentamiento.

En cuanto al consumo de contenidos violentos y material pornográfico lo relaciono –al menos lo veo de ese modo-, con ese número de jóvenes que no tienen ningún tipo de control parental. «A menos control parental, más consumo descontrolado y peligroso«, pues nos guste o no nos guste, este tipo de consumo puede llevar a situaciones de cierto riesgo. Y es que por desgracia, como suele ocurrir en nuestro país, aquí no se toman medidas hasta que ocurre algún tipo de desgracia.

En cuanto al estudio de estos grupo de jóvenes “tutorizados” o “no tutorizados”, me ha sorprendido el nombre, con el que han sido bautizados; “GPS” los que son guiados de alguna manera y “GTA” los que no. En esta línea se da un dato que a mi modo de ver puede ser un buen indicativo de la situación familiar a la hora de la relación padres-hijos. Me refiero a ese gran porcentaje de chavales –más del 70%- que desconocen lo que piensan sus padres en materia “religiosa” y “política”, junto con otro alto porcentaje –alrededor del 75%- de los que no se les ha explicado cómo gestionar “su propia afectividad”, ¿a qué esperamos los padres?, ¿a qué llegue un amigo, un profesor o alguien y se lo explique?, después nos quejaremos de que “gobiernos X», asuman el papel de los padres en la educación –se lo ponemos en bandeja muchas veces-.

Otro indicativo de la relación familiar, es la visualización de películas juntos padres e hijos, o los ratos de juego entre ellos con las video consolas, en cierto modo, como se dice en el citado estudio, la falta de vida familiar genera ciudadanos desconectados de la sociedad.

He querido dejar para el final una línea que he leído en la información facilitada por el periódico digital “La Vanguardia”, en referencia al estudio que nos ocupa en esta entrada y es la siguiente; …”26,7 % está interesado en aprender a manejar armas de fuego”. ¡Es curioso que prácticamente nadie haya hecho mención a esta información que la verdad, refleja un porcentaje bastante alto –al menos, así lo considero-

En definitiva, pongámonos las pilas y retomemos la senda de la educación en casa, con un adecuado y efectivo control parental en temas de internet, pues está demostrado, a más cariño, compresión, y supervisión de nuestros hijos, mejor respuesta por su parte y mejores ciudadanos en la sociedad.

 

 


[i] InfoCatólica, CadenaSer, LaVanguardia, EuropaPress.

 

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diciembre 29

LA EDUCACIÓN DE LA SENSIBILIDAD ESTÉTICA A TRAVÉS DEL CINE. LA RELACIÓN ENTRE VAN GOGH Y “LOS CHICOS DEL CORO”

Pienso que el cine, la música y la pintura tienen muchas cosas en común. En esta mi exposición destaco la relación entre la pintura de Van Gogh y la película de Christophe Barratier, Los chicos del coro. Este film trata a fondo sentimientos humanos como la soledad o la esperanza, captando muy bien los estados de ánimo de los chavales a través de la música. Estos sentimientos están muy presentes en la pintura del artista postimpresionista Vincent Van Gogh.

Por medio de aspectos cinematográficos, pictóricos y musicales el alumno puede ver el cine como algo más que un entretenimiento al relacionar lenguajes artísticos de su tiempo con manifestaciones artísticas de siglos pasados.  De este modo, este  breve trabajo, con sus correspondientes estrategias indagativas y expositivas,  aproximan al alumno a la captación de la belleza artística a través de sus múltiples variables. Esta experiencia didáctica logrará un acercamiento del alumnado a la obra de arte convirtiéndola en un documento que permite estudiar los sentimientos, inquietudes y estados de ánimo del ser humano, independientemente de la época a la que pertenezca el artista, porque los temas que preocupan al ser humano son eternos.

Protagonizada por Gérard Jugnot, Los chicos del coro narra a través de un flashback la llegada en 1949 de un maestro de música, Clément Mathieu, a un internado de reeducación para niños problemáticos. Al principio los «díscolos niños» intentarán hacerle mil jugarretas al bondadoso profesor, pero éste se ganará su confianza y les descubrirá un mundo nuevo a través de la música.

El resto de profesores que aparecen en la película están acostumbrados a emplear medios muy bruscos para educar a los chavales, procedimientos conocidos como “acción – reacción”.

La mayor parte de los personajes manifiestan directa o indirectamente su renuncia a la alegría de VIVIR. La película muestra niños sin padres, profesores fracasados, y madres que trabajan sin parar por hijos que no se dejan educar ni ayudar. El profesor formará un coro porque piensa que así cambiará a los chicos, que hasta el momento siempre se habían reflejado como PERSONAS sin esperanza. Su música les cambiará el corazón y llenará de esperanza a toda la escuela.

A mitad de la película vemos que Mathieu ha conseguido su objetivo: el coro marcha, los métodos de enseñanza se han humanizado e, incluso, el director parece haberse contagiado de la alegría del colegio. Pero la llegada a la escuela de un nuevo muchacho, con graves problemas psicológicos y que vive fuera de toda norma, afecta a todo el colegio, y muchos de los chicos olvidan la esperanza que la música había depositado en sus vidas. El director vuelve a sus métodos rígidos, prohíbe el coro y la alegría. Pero Mathieu sabe que la música es el latir del corazón de esos niños y que sin esperanza la vida no tiene sentido y decide seguir con el coro en secreto. La enseñanza de Clément Mathieu no se limita a unas simples lecciones de música sino que es una lección de vida.

Las expectativas vuelven a crearse en los chicos y en los espectadores pero finalmente prevalece el realismo que hace que se desvanezcan las ilusiones creadas, aunque deja en el alma del espectador la sensación de que él puede contribuir a cambiar las cosas que cree que no marchan bien.

Este documento cinematográfico es comparable al mundo interior de muchos artistas que utilizan el color para dar forma a un conjunto de vivencias y sentimientos, apasionados unas veces y turbulentos otras, como es el caso de Vincent Van Gogh. En otras palabras, el maestro postimpresionista podría haber sido el pintor de ambientes de esta película.

Este pintor nace en Groot Zunder, Holanda, en 1853. Su padre era predicador y sus tíos se dedicaban al comercio de obras de arte. No fue constante en los estudios, aunque destacó en los idiomas. Viajó mucho a lo largo de su vida, que transcurrió en Holanda, Bélgica, Inglaterra y finalmente Francia. Trabajó un tiempo en la galería de arte que su tío poseía en La Haya y en las filiales de Londres y París.

Hacia 1880 comienza sus estudios artísticos. Entre sus experiencias sentimentales cuenta con los rechazos de dos muchachas, lo que le provoca sus primeras crisis psíquicas. Se instalará en París durante dos años y allí se pondrá en contacto con los impresionistas y con otras corrientes artísticas, haciendo especial amistad con Paul Gauguin.

En 1888 se traslada a Arles buscando un lugar de escape, y Gauguin irá más tarde. Tras una discusión con éste y arrepentido, Van Gogh se corta el lóbulo de la oreja derecha. Es internado en el hospital, aunque ésta no será la única vez. El 27 de julio de 1890, creyendo ser una carga económica para su hermano Theo, se disparará en el pecho y morirá dos días después.

El año 1888 fue muy importante para Van Gogh porque estableció su estudio en Arles y fue una etapa muy productiva, en la que desplegó un estilo maduro que en sì mismo ya constituye un estilo propio.

En esta etapa, Van Gogh no quiso jugar tanto con la luz como en ocasiones anteriores y sintió unas ganas enormes de eliminar sombras. En esos países más luminosos, bajo el sol más fuerte, la sombra proyectada por los objetos y las figuras, se vuelve distinta y está coloreada de tal modo que uno está tentado de suprimirla.

Así se centró en paisajes sin grandes alusiones a su contraste lumínico, retratos, autorretratos y escenas intimistas; Ejemplo de ésta última es La Silla, una escena en la que Van Gogh refleja toda su riqueza: una simple silla de madera, sola, con su pipa y una caja de cebollas al fondo. Así, nos da una imagen de su espíritu, de él mismo; Van Gogh nos seguirá hablando de su soledad.

Se ha diferenciado entre soledad deseada y no deseada. La deseada ayuda a la reflexión y a la mejora personal, mientras que la no deseada es fuente de problemas psíquicos y puede llegar a ser fatal. Aquí se establece el debate sobre si Van Gogh buscó esa soledad o simplemente le vino dada.

Son importantes los factores biográficos del pintor: sus continuos viajes por Europa siendo adolescente sin un claro guía que le apoyase, su familia a kilómetros de distancia, una continua ruptura de lazos de amistad, continuas frustraciones personales y fracasos sentimentales.

Tras varios incidentes como la discusión con Gauguin por la que se cortó la oreja, Van Gogh es internado en el sanatorio de Saint-Rémy, en mayo de 1889. Allí pasará varios meses y en 1890 abandonará el sanatorio para ir a vivir a Auvers. Este periodo será para el pintor una mala etapa, en la que sufrirá múltiples ataques que darán lugar a la creación de numerosos cuadros.

Vincent pintará hasta los más escondidos rincones del hospital, especialmente sus jardines, escenas de campo que ve desde la ventana o desde un muro, retratos y autorretratos. Campo con campesino arando es una escena agraria que ve desde su ventana: un campo amarillo en plena labor; la oposición de la tierra labrada violácea con las franjas de rastrojos amarillos; Es una escena de una gran sencillez. Refleja el gran anhelo que sentía no sólo por la vida fuera de los muros del sanatorio, sino por esa vida sencilla de los campesinos, de la gente humilde. Así pues no es de extrañar que Van Gogh sintiese una fuerte melancolía ante su imposibilidad de realizar sus deseos. Realmente es el espejo del alma de los alumnos en la película de Christophe Barratier.

Como hemos podido ir viendo, la esperanza que se palpa en Los chicos del coro es la misma que persigue Van Gogh en su pintura. La vida atormentada del gran pintor se equipara a la que viven esos niños sin padres.

La esperanza en Los chicos del coro se transmite a través de la música. Sólo se hace presente cuando los niños cantan, momento en el que todos sus problemas se esfuman. Se dan cuenta de que pueden tener un futuro, que hay algo que les une a la vida y a sus prójimos y que lograrlo o no está en sus manos.

Ahí es donde centra el argumento el director  Christophe Barratier: ¿cómo puede contribuir un individuo a mejorar el mundo? En este sentido, el cine no puede cambiar las cosas, pero puede despertar las ganas de intentarlo. En la película, Mathieu ha logrado su objetivo porque su música ha sido reconocida por muchos, y ha enseñado a vivir a sus alumnos a través de ella al igual que Van Gogh trata de respirar el aire puro que se le deniega en  Campo con campesino arando o en escenas intimistas como La Silla, en las que nos muestra su alma solitaria.

Van Gogh no cree de verdad en la esperanza que busca. De esta manera, cuando se enfada con su amigo Gauguin, se corta el lóbulo de su oreja derecha; y cuando nota que es un estorbo para su hermano Theo, se suicida.  La diferencia entre el ejemplo que nos muestra Barratier y el de Van Gogh es que en el primero hay una facultad dentro de cada hombre que le posibilita a rectificar, algo escondido que nos dice que no estamos determinados, que podemos cambiar nosotros y nuestro entorno; mientras que en el segundo, la vida es algo rígido, la forma de ser de las personas, sus circunstancias y su historia son inamovibles. En Los chicos del coro nos encontramos un entorno desfavorable, unas personas sin vida, pero que con esfuerzo personal no dudan en su posibilidad de cambio y así lo hacen. En Van Gogh nos topamos con una situación mala, pero que con esfuerzo se puede cambiar, y que sin embargo no se cambia al no tener esperanza. Es cierto que cambiar conlleva un gran esfuerzo, muchos sacrificios y lágrimas. Pero, ¿vale la pena? La respuesta creo que la tenemos que dar nosotros.

Por Antonio Lucas Martin (Profesor de Enseñanza Secundaria)

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diciembre 27

¿Influyen las series de TV en los adolescentes?

Preparando mi intervención semanal en un programa de radio, me topé con una noticia titulada “¿Influyen las series de TV en los adolescentes?”. ¡Por cierto!, si no quieres leer el informe y la nota de prensa que se publicó en su momento, aquí te dejo el enlace al canal de you tube de FAD, en el mismo han colocado un video explicativo de los resultados del estudio

La citada noticia, de entrada alentaba de la debilidad de muchos padres en la ciudad de Madrid a la hora de gestionar la televisión que los adolescentes visionan al cabo del día.

Por otro lado el autor de dicho artículo, hacía referencia a los comentarios realizados a propósito del estudio llevado a cabo por varias instituciones de la ciudad de Madrid sobre “el asunto”, por el conocido periodista “Joaquín Arozamena”, actualmente profesor de la Universidad Francisco de Victoria, y que nos deja alguna que otra “perla” de comentario.

En respuesta a la siguiente afirmación; un 78,4% de los adolescentes aseguran que sus padres conocen lo que ven.

El citado periodista responde: “Algunos padres se quejan, pero no dan el mejor ejemplo. Piden a sus hijos que no vayan al botellón, pero cuando ellos dan una cena en casa se toman cinco whiskies. O sugieren que no vean telebasura y ellos mismos están enganchados. Es el recurso típico de querer matar al mensajero. Habría que preguntar a estas personas si hablan con sus hijos, y además de eso, si tienen credibilidad ante ellos”

Arozamena, se descuelga con algún que otro comentario. Comentarios que quizás compartamos o no, pero creo que en parte lleva algo de razón. Los padres hemos de ser ejemplos para nuestros hijos y muchas veces podemos hacer muchos más con nuestros ejemplo que con nuestra palabras. Pero para ello hemos de ser fuertes a la hora de tener que cortar algún tipo de programa. Decía un amigo mío, “que lo que mancha a un niño mancha a un viejo”

En el citado artículo, se habla de nuevos patrones a la hora de ver la Televisión, patrones que desde la mayor de las humildades comienzan a pasar factura en muchas casas. Entre otros destaca;

  • Las televisiones ya no están tan solo en el salón, ahora se encuentran en las habitaciones de los mayores (padres) y de los pequeños (hijos).
  • Los padres se sienten derrotados, pues no es solo es el tema Tv, sino que desde internet se puede acceder a los mismo contenidos televisivos a través de teléfonos inteligentes.
  • Hay familias que permiten que sus hijos tengan conexión internet en su habitación.
  • Los jóvenes “tienen el mando”, ellos deciden que programación ver y los mayores acceden.
  • Lo único positivo si se puede decir de este modo, es que se pide una programación de calidad.

Lo que es claro y evidente, es que los padres nos hemos de poner las pilas y como dice alguien en unos de los comentarios de noticia que estamos comentando, es necesario que lleguemos a CONOCER A NUESTROS HIJOS  y de esta forma contribuiremos a la hora de sus educación y pondremos los medios para que estén capacitados y puedan decidir por sí mismo en todo momentos.

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