junio 8

¡Vaya otra más a la lista!

Ayer iba por la calle con mi mujer y nos encontramos con alguien que además de ser una buena amiga, fue profesora en la guardería a la que fueron cada uno de mis hijos. Como hacía tiempo que no nos veíamos, no pusimos a hablar sobre todo de aquellos pequeños “monstruos”.

Esos mismos “monstruos”, son hoy unos jóvenes con todo un futuro por delante pese a la tristemente famosa crisis, donde se da la paradoja de que uno de ellos es como el mismo se autodenomina, “un proyecto de escritor”. Y como suele pasar en estos caso, surgió el tema de los trastornos que tienen dos de ellos.

Para poner en situación al lector, en casa tenemos dos trastornos un TANV(Trastorno de Aprendizaje No Verbal) y un TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). Para aquellas personas que no lo sepan son dos trastornos muy relacionados con el cerebro, el primero es un trastorno que tiene su fuente en una alteraciones neuropsicológicas que afectan sobre todo a las funciones del hemisferio derecho del cerebro. Y el segundo  es un trastorno que “dificulta la atención del niño”, acompañado de una vida “nada tranquila”, con respecto al movimiento-son culos de mal asiento- y que a la vez en muchos casos va acompañado de un nivel de impulsividad muy alto-si quieres saber un poco más sobre el TDAH, te invito a que visites la sección TDAH de este blog, sobre el TANV la bibliografía es más compleja, pues es un trastorno que ha sido reconocido muy recientemente en comparación con el anterior-

Y todo esto viene a colación del comentario realizado por nuestra amiga, cuando le dijimos que teníamos dos trastornos entre nuestros hijos. Según argumentaba ella, “eso de los trastornos es mentira”, el problema es que en su momento no se realizó una terapia de integración sensorial adecuada y no se atajó el problema en su raíz. ¡Vaya otra más a lista!, es decir, ya no solo es un invento de los psiquiatras, ni un cuento de padres fracasados en la educación de sus hijos, sino que es una mentira llevada a cabo por unos cuantos. Para ella, todo se soluciona con la aplicación de terapias de integración sensorial.

¡Vamos a ver!, yo no soy psicólogo, ni psiquiatra, ni tan siquiera terapeuta. Pero me contas que en lo referente al estudio del cerebro, aun estamos, como se suele decir en “mantillas”. Y que conforme van pasando los años se va avanzando en dicho estudio, sobre todo en “neurociencia”.

Tampoco pongo en duda que la combinación de terapias, mediación, e intervención de profesionales como psicólogos, psiquiatras, terapeutas, etc, lleven a cuantas personas sufran estos trastornos a que sus vida mejoren de una forma clara y contundente.

De todos modos, la solución a todos estos problemas no es fácil, y más cuando nos tenemos que implicar muchos. Desde los padres, hasta todos los profesionales que anteriormente he citado, como además y creo que aquí tienen un papel preponderante, los miembros de la comunidad educativa y la inestimable colaboración de la clase política a la cabeza que ha de legislar adecuadamente. Quizás mi planteamiento sea “utópico”, pero creo que es inevitable actuar de este modo.

La mayoría de los trastornos-al menos los dos que vivimos más cercanamente en casa-, han de ser detectados lo antes posible, para que de este modo no nos encontremos con problemas que luego son difícil de afrontar y solucionar. Para ello, se ha de seguir trabajando en la línea que se está haciendo como es en el caso del TDAH-al menos en la Región de Murcia aunque a nivel nacional en la tan protestada LOMCE, se contempla algo-

No corren buenos tiempo para la investigación, pero hemos de suplir la falta de fondo con las ganas de luchar, de querer saber más y asumir un grado mayor de compromiso de todos los implicados. Y sobre todo, porque si actuamos de este modo, los problemas se podrán detectar mucho  antes y no tendremos que llegar a que una persona se le diagnostique un TANV con algo más de veinte años como fue en el caso de uno de mis hijos, o los doce en el caso del TDAH.

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noviembre 16

El tdah no existe, tu lo tienes claro y yo no sé educar.

ADAHIDurante muchos años he participado junto a mi esposa en cursos de orientación familiar,  con ella los hemos recibido, es decir, hemos sido “alumnos”, para que se pueda entender y luego con los años yo he participado como parte del equipo de personas que ha impartido esos mismos cursos. Además mi esposa es profesora de primaria y tiene una larga trayectoria profesional como educadora, tanto en infantil, como en primaria. Además de ser padres de tres hijos.Se supone que sobre educación, algo sabremos ¿no?

Pues bien,  toda esta introducción viene como consecuencia de un artículo leído en el boletín semana  del observatorio (think tank) “The family Watch”. Donde todo un catedrático de la universidad de Oviedo afirma que… “El TDAH no existe, y la medicación no es un tratamiento, sino un dopaje“. Lo triste de esto, es que cada cierto tiempo surge alguna voz “autorizada”, afirmando que el TDAH es un invento y que es una “una enfermedad” que no existe, que es un artificio de algunas farmacéuticas y recurso de los psiquiatras para atrapar a padres incapaces de saber educar a sus hijos. ¡Toda una argumentación!

Yo no se, si yo seré uno de esos padres “que no saben o no tienen idea de educar”, no lo sé, lo que si se, es que hasta que no descubrimos lo que le ocurría a nuestro hijo menor, pasaron 12 años, “doce años” de intranquilidad, de aguantar comentarios todo tipo y de sentir un desamparo enorme además de tener dudas a la hora de educar al último de nuestros hijos. Incluso llegamos a plantearnos, si realmente estábamos actuando adecuadamente con nuestro último hijo.

Los dos mayores respondían con “cierta normalidad” a los criterios educativos que siempre habíamos aplicado en casa. ¿Entonces que estaba pasando aquí? Pasaba que según nuestro catedrático, tanto mi mujer como yo, nos habíamos inventado una complicación educativa con nuestro hijo menor. Es decir, según los argumentos de este señor, nos volvimos unos cretinos fabricantes de problemas en cada.

Por ejemplo, ¿qué haría nuestro catedrático si le planteará por parte de tutor de su hijo, el que el chaval repitiera curso, aunque para ello, tuviéramos de suspender a un chico? ¿cómo lo encajaría?, ¿sería capaz de ello? Lo que es necesario, es saber distinguir entre un chico, que da el follón en clase, por el simple hecho de hacerlo, y aquellos que realmente tienen un problema, trastorno o déficit, que lo limita para la convivencia en su día a día.

Es evidente que no puedo competir en conocimiento con todo un catedrático, pero creo que este señor, se ha acercado poco a una familia donde este problema se vive día a día.  Donde muchos matrimonios se han roto y otras tantas familias se han destrozado al no ser capaces de encontrar una solución adecuada al trastorno de su hijo.

En cuanto al tema de la medicación, suena muy poco ético poner a las asociaciones como parte interesada económicamente. Suena a ruin dar a entender que los padres nos da igual que nuestro hijos vayan “dopados” como afirma en su entrevista. En el caso de mi hijo, ese dopaje le ha servido, para que junto al amor y el cariño que le hemos dado en casa haya sabido encauzar su vida.

Lastima que este señor no pudo participar anoche en la cena de la Asociación ADAHI-MURCIA, donde nos reunimos cerca de 230 personas para celebrar los 15 años de esta asociación pionera en España. Donde Isabel Orjales dio toda una lección magistral sobre este trastorno en en jóvenes y adultos.

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febrero 4

TDAH ¿Un invento de los psiquiatras?

La entrada que te dejo a continuación sobre el tema “TDAH”, es una que en su momento me sorprendió la acogida que tuvo por parte de los lectores, es más, creo que ha sido la entrada mejor valorada de todas las que he escrito tanto en este blog-La familia y los mass medias- y la que lleva por título “El micrófono”. Espero que te guste….

TDAH CARITAS

No hace mucho tiempo, cuando un niño pequeño-o no tan pequeño-, rompía la dinámica de trabajo de un grupo de alumnos en clases  o de ciertas actividades de grupo, como puede ser un equipo de futbol, o cualquier tipo de deporte en equipo  y si  además de todo ello, era, un niño o niña que no dejaba de moverse, enfrentarse con todo aquello que se ponía por delante, se le ponía la etiqueta de “niño incordio” o “niño mal educado”. Los pobres padres se podían encomendad a todos los santos de cielo para que con los años este panorama no creciera con su hijo.

Luego, relativamente cercano a nuestros días, a este cuadro se le ha dado el nombre de TDAH, acrónimo de Trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Sin embargo a fecha de hoy existen aún muchas personas que ponen en duda la existencia de este trastorno. ¡Allá ellos!, se notan que no han sufrido este problema en su casa y en sus carnes.

Yo no suelo escribir mucho sobre mi familia y mis historias, además de que no es muy ético, tampoco es muy recomendable, pero a veces es necesario romper ciertas normas y abrir el corazón a los demás. Cómo muchos lectores de este blog sabrán y algún que otro amigo tengo un hijo con TDAH y puedo asegurar que no es ninguna broma. No es ninguna broma para los chicos y chicas en particular con este trastorno, ni tampoco lo es para sus familias.

No obstante, cuando se es consciente del problema, las cosas se ven de otra manera y las dificultades son “menos dificultades”, de todas formas las personas con estos trastornos necesitan mucha comprensión por parte de los demás y espero que a partir de ahora, mucho más, gracias a la noticia que se ha producido en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Vall d’Hebron (HUVH), el cual ha participado en un estudio internacional llevado a cabo con la coordinación de la Universidad de Queensland (Australia).

En  el citado estudio han determinado que tanto el TDAH como la depresión, el trastorno bipolar y el autismo, tienen una gran componente genética. Lo cual en cierto modo, viene a reafirmar ciertas tesis que apoyan la teoría de que la herencia genética tiene mucho que ver en este trastorno-en particular en el TDAH-.

La pena de todo esto, es que al igual que el TDAH necesita ser detectado lo antes posible, para poder confirmar la situación y evitar un infierno tanto al sujeto que lo padece, como a su entorno, en el sistema educativo español-ese que siempre está bajo los efectos de una guerra ideológica entre los dos grandes partido político-, no está preparado para detectarlo, ni para encauzarlo y mucho menos para buscar las mejores opciones de cara al alumno que lo padece y de cara al profesor o profesores que han de tratar con el alumno de TDAH todo los días del curso escolar.

Ya sé que desde algunas consejerías de educación-como la de Murcia-, se intenta de luchar contra este problema, pero se ha de hacer algo más. El profesorado necesita una formación mínima que le ayude a detectar cualquier tipo de trastorno que perjudique al alumno y al buen ambiente de la clase. Lo que ocurre, es que con los tiempos que corren nadie quiere saber nada de más historia, al final es lo de siempre, mientras que a mí no me toque, aquí no pasa nada.

Piensa amigo lector, que cuando escribo uno de mis “posts” lo hago con la intención de que toda aquella persona que lo lea al menos se pare a reflexionar sobre el tema en cuestión y por ello hoy te hago varias preguntas para que realices este pequeño ejercicio que te propongo…

La primera pregunta es… Te has parado alguna vez a pensar ¿cómo se siente un niño hiperactivo?  ¿Cómo piensa?, pues mira, ¡ponte en su lugar!, si nunca lo has hecho. Porque si somos capaces de ponernos en la piel del otro, otro gallo cantará en la sociedad actual.

Y para terminar ¿realmente crees que es un invento de los psiquiatras?

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