noviembre 27

La televisión en el hogar (I)

Hace unos años, cuando se hablaba de televisión, la mayoría de los padres nos echábamos a temblar, pues poco más que teníamos que ponernos en guardia para controlar los contenidos que nuestros hijo podían ver. No es menos cierto que actualmente este problema no ha perdido vigencia, al menos en la televisión en abierto, tal vez en la de pago este problema haya casi desaparecido, digo casi porqué nunca puedes decir que una cosa ha sido eliminada cuando no esta en tus mano el que esto sea de ese modo.

Tampoco es menos cierto que este instrumento tecnológico, es el máximo exponente de la cultural actual y que nos trae la información a casa en el momento en que se le pide. Se le ha tildado de intrusa, invitada sin permiso, canguro familiar, etc., y todo ello es debido, como es de menester, a las horas que la mayoría de los miembros de la familia se pasan visionándola.

También no es menos cierto, que ahora con la oferta de televisiones por cable, además de la TDT, y de más historia, podemos –en parte- controlar que es lo que se ve en casa. No obstante, esto  no quiere decir, que no corramos ciertos riesgos en  la familia, pues como se suele decir por ciertos lugares del mundo, “lo que mancha a un niño, mancha a un adulto”. ¡El que quiera entenderlo, que lo entienda!

Pero intentemos profundizar un poco más en el papel de la televisión en casa, en el hogar. A fecha de hoy, sigue siendo un elemento de ocio en la casa, quizás le pueda hacer un poco la competencia, la table, el smartphone, o el PC, pero es raro y ahora que se empieza a ofertar la televisión a la carta con decodificadores, como la oferta de ONO.

TIVO (la televisión inteligente) –según ellos-, es un ejemplo, MOVIESTAR, tiene la suya, etc.

Al menos este tipo de televisión te permite controlar la programación de las diferentes cadenas, de tal forma que puede realizar relativamente un control parental más adecuado o algo así.

Lo bueno que este modelo, es que nos puede ayudar además de efectuar una programación más racional de la oferta televisiva, puede llegar a ser un buen aliado, a la hora de planificar los deberes y actividades de nuestros hijos. Estos pueden ver un programa determinado en un  momento diferente al que se emite por la cadena de turno.

Al margen de todo lo anterior, ni que decir tiene, que si consideramos que hemos de apagar “la tele”, por los contenidos que estemos viendo, no perdamos en tiempo y apaguemos.

Todo esto suponiendo que tengamos la televisión en el salón o sala de estar de nuestra casa, pero existen hogares donde la televisión también esta en el dormitorio de los hijos, por no decir, que existe un por cada dormitorio de la casa. Aquí corremos un riesgo demasiado grande de encontrarnos con sorpresas a la hora de las notas escolares y del rendimiento de los chicos y chicas.

Pero no solo nos podremos encontrar con problemas de rendimiento escolares, sobre todo en los adolescentes, sino que también podemos detectar problemas de menos dedicación a la lectura, hace uso de su sexualidad de una forma precoz, sobrepeso y obesidad, etc., ¡tu decides!

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noviembre 18

¿Sabemos que se leer en casa?

Corren tiempo difíciles para la cultura, al igual que para el resto de bienes culturales, cine teatro, todo por las nubes, al menos en España. Otra cosa es la calidad de la producción que a veces, por no decir la mayoría de las mismas deja mucho que desear. Pero no te preocupes, solo quiero escribir hoy sobre la función tan importante que tiene los libros como medio de comunicación y más ahora que el “libro electrónico” esta irrumpiendo con fuerza en el mercado. Continúa leyendo

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noviembre 11

Menos mal que nos autorregulamos

La última entrada en este blog, ¡la recordaras!, hablaba sobre la “autorregulación” de los medios de comunicación y como se había desarrollado en España en los últimos años desde su implantación después de su firma. Si mal no recuerdo, un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos, nos servia de referencia. Y al final de dicho estudio, en sus conclusiones, se daban una serie de cifras que hacían palidecer a cualquier persona con algo de sentido común.

Pues bien, hoy tengo que contar muy a mi pesar que las citadas cadenas siguen haciendo de las suyas. En especial los chicos de “La Sexta”.

Me explico. Anoche junto con mi esposa hicimos una visita familiar a casa de una hermana de mi mujer. La citada hermana tiene tres hijas que van desde los dos a los siete años. Después de hacer algo de zapping, descubrimos que en la citada cadena iban a proyectar “Bolt”, hasta aquí nada destacable, pero en uno de los intermedio de la película, los señores de la sexta se descolgaron con un anuncio de lubricantes “Durex”, con  escenas implícitas de sexo. Es evidente que las imágenes que allí salen no son las más adecuada para que las visualice un amplio número de jóvenes y sobre todo los más pequeños de la casa. Lo considero todo un desatino y más cuando ellos consideran esa banda horaria de alto riesgo un fin de semana.

En definitiva, siempre terminamos con lo mismo. ¿No habíamos quedado que se iba a regular la cuestión para defender a la infancia? Desde luego con esta perspectiva de la autorregulación vamos apañados y más teniendo en cuenta que la película se proyecto a la 21:30, hora que suele estar con más de un chaval viendo la tele.

 

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