abril 21

Si te he visto no me acuerdo

Uno de los temas que más debate esta produciendo en España en los últimos tiempos, es sin duda alguna el de las pensiones. El cual enfrenta a la clase política entre si y esta a su vez con diversos sectores de la población. Ya sean estos sindicatos, pensionistas o economistas, entre otros.

Además, a este amplio debate podemos sumar el bajo índice de natalidad, que si la cosa no cambia nos va a llevar a seguir aumentando el conocido invierno demográfico en el que nos encontramos. Cada vez somos más viejos y cada vez se producen menos nacimiento. A este pasado llegaremos a ser el país más viejo del mundo. 

Pero además es que dedicamos poco gasto a dar un apoyo adecuado a las familias y por extensión a los hijos. De hecho, no es muy difícil escuchar a parejas jóvenes que no tienen hijos, pues alegan falta de apoyo con medidas económicas adecuadas, donde se les ayude y de este modo se incentive el tener hijos. Tampoco existe una conciliación que favorezca la vida de familia con respecto a la laboral.

Y si por un casual existía alguna duda, con respecto a lo que hemos comentado en párrafos anteriores… Eurostat nos lo aclara. O al menos, es lo que deduzco de la información que algunas agencias de noticias y periódicos han publicaron poco antes de la lluviosa Semana Santa que hemos tenido este año. 

En gasto social somos el penúltimo país, solo superamos a Grecia. Nuestro porcentaje no supera el 1,7%, mientras que el país Heleno tiene un 1,4%. Lo triste, es que estamos muy por debajo de la media europea, que es del 3,8%. Por otro lado, no deja de ser sorprendente, de que si mal no recuerdo, somos unos de los países con mayor presión fiscal que existe en la faz de la tierra. ¿Dónde se invierte entonces nuestros impuestos?  

Y si a lo dicho, lo aplicamos en términos de PIB. ¡Apaga y vámonos!, se dedica a gastos sociales el 0,7%. Justo el porcentaje que las ONG´s suelen pedir, a la hora de dedicar ayudas a países del tercer mundo. ¡Qué irónica es la vida!

Un porcentaje que nos puede ridiculizar más si cabe, cuando lo comparamos con Francia (2,4% del PIB) o con Italia (1,6% del PIB). No obstante, la cuestión no se queda aquí, en lo que respecta a la dependencia de los mayores de 65 años con respecto a los que trabajan, también deja mucho que desear.Pero no preocuparos, que estamos en campaña y los partidos nos “venden la burra” de que ellos van a cumplir sus promesas. ¡Así nos va! Y por cierto, da igual que estén gobernando o se encuentren en la oposición, porque cuando llegan al poder… “Si te he visto no me acuerdo”.    

abril 5

Una llamada al sentido común

Se suele decir con bastante acierto, que el ser humano es social por definición. Y no seré yo el que lo vaya a negar. Lo que, si puedo afirmar, es que más de una vez, he estado tentado de abandonar las redes sociales. Me da igual que sea Facebook, Twitter, Instagram, etc., y eso, que la que más utilizo es Twitter.

Quizás muchas de las personas que visitan este blog, hayan pasado por esa tentación. Tentación que me suele llegar últimamente con demasiada frecuencia, pues tengo la sensación, de que, a estas alturas de partido, las personas no pueden expresar lo que piensan, pues lo más seguro, es que te aparezca un troll y te liquide. ¡Eso!, en el mejor de los casos. Pues como te descubran algunos de los llamados “vigilantes” de lo políticamente correcto, date por muerto.

Pero, es más, si a esta realidad de la que venimos hablando, que se da con bastante frecuencia en las redes sociales, le sumamos, el papel que algunos medios de comunicación están adquiriendo a la hora de publicar noticias, corremos el riesgo de vivir como en un estado de excitación continua. Es más, si no es de este modo, algo falla. 

Sin embargo, si pretendemos buscar una causa o la fuente de este actuar por la sociedad. Estos mismos protectores de lo políticamente correcto, no permitirán que lo hagas. Pues si dices que su educación deja mucho que desear, saldrá en tromba a machacarte y califícate de todas formar más indeseables que puedas pensar. Y no digamos nada, con respecto a temas como la caza, la tauromaquia, la sexualidad, etc.

Y toda esta reflexión viene en parte, como consecuencia del articulo que recientemente he leído en la web de ACEPRENSA. Web, que como muchos ya sabréis, suele seguir con cierta frecuencia. El citado articulo se denomina: Medios y políticos en estado de alerta.

Y como bien se dice en dicho articulo y cito textualmente… “Al igual que los populistas lanzan sus aspavientos en busca de votos, también los medios podemos vernos tentados a elevar el tono más de la cuenta para ganar clic”. Y la verdad, en España, existe más de un periódico digital que actúa de este modo. Al modo “hooligan”.

Otro punto puede ser el siguiente… “Ya no vale con mantenerse despierto frente a un problema, sino que es preciso mantenerse indignado”. Se ha de esta indignado, pero la indignación debe de ir en el sentido que nos marque el medio de turno, que sin ética alguna solo busca ser el más visitado, conocido y citado.

Podría seguir enunciando faltas de ética y de profesionalidad, pero creo que quienes me sigan ya me habrán entendido. A su vez, creo que esta situación tiene solución, pero para ello, se han de revertir muchas cosas. Y entre ellas, el respeto al otro, a su pensamiento, a lo que expresa siempre que sea respetuoso con los demás.

Es evidente que en el pasado se han hecho cosas que hoy en día son criticables, pero la sociedad las aprobaba en su momento. Con esto no quiero justificar lo injustificable, pero si quiero hacer una llamada al sentido común. Y de este modo el sentido común recupere su lugar en la sociedad. 

marzo 21

La figura paterna

Corren malos tiempos para el hombre, y por extensión para la figura del padre, aunque no es menos cierto, que algunos se han trabajado a pulso el estar fuera de la foto. Y cómo ya os habréis imaginado, nuestra entrada hablará sobre la figura de padre.

Para ello, desde estas líneas, nos vamos a centrar en el ultimo estudio impulsado por el “think tank” The Family Watch, y que a llevado a cabo la profesora María Calvo de la Universidad Carlos III de Madrid.

De hecho, sorprende que pese a los cambios culturales producido en los “últimos 50 años”, aquella figura paterna que era el soporte económico y material de la familia se puede dar por desaparecida. Ha sido tamizada de tal modo, que ya solo nos queda en el recuerdo de algunos privilegiados.

Las cifran hablan por si sola. En España hay más de un millón de hogares en los que las mujeres se hacen cargo de todo. Y esto, tiene sus consecuencias… “gusten o no”. Porque esa ausencia paterna, arrastra a los hijos a delinquir, a que la violencia domestica aparezca de una forma descarnada, se producen demasiados embarazos no deseados. En definitiva, toda una retahíla de problemas que al final salpica a toda la sociedad. Y prueba de ello, es que estamos ante una generación de jóvenes, donde ellos no respetan a ellas y ya desde que inician una relación de pareja la tiene bajo el imperio del terror.

No digo nada cuando esos mismos chicos y chicas sean adultos, en un alto porcentaje serán peores de lo que ya son. La figura del padre ha de volver a ocupar un lugar preminente en la familia de principios del siglo XXI. Figura paterna que ha de ser mas respetada por algún que otro colectivo-y no quiero abrir aquí otro debate-.  

Otra cuestión de entidad y que por desgracia ya no nos sorprender, es la situación de los “padres separado”. Al final, sino consiguen vivir con sus hijos. Estos terminarán dejando de tener relación con sus hijos.

Se hace necesario promover la cooperación entre padres y madres, ejerciéndose adecuadamente la corresponsabilidad entre ambos, para ello, al margen de apoyar adecuadamente a la mujer para que esta pueda realizarse familiar y profesionalmente. Se ha valorar algo más la figura del padre de lo que se esta haciendo hasta el momento. El papel que juega el padre en la educación de los hijos no puede ser suplido por la madre. Aunque, muchas de ellas lo hagan mejor que ellos y estén más capacitadas.  No obstante, la complementariedad en cuestiones de educación también es importante. Y, por otro lado, el hombre ha de creérselo.