mayo 24

¡El que quiera entender…, que entienda!

El tema que hoy traigo a la consideración de los lectores de este blog es toda una declaración de intenciones, aunque también puede ser y de hecho lo es, fuente de discusión. Y es que la cuestión de la sexualidad humana de por sí ya es motivo de discusión.

De hecho, con demasiada frecuencia se produce un uso inadecuado de esa sexualidad. ¿Y a que puede ser debido? Básicamente a la condición y naturaleza humana, a un uso inadecuado de la libertad personal y la mayoría de las veces…, como consecuencia de una clara falta de formación. Sin embargo, lo anterior es “reversible”, es decir, tiene “solución”, aunque nos es menos cierto, que esa solución pasa por una adecuada formación.

Y como nos encontramos bajo las garras de una sociedad 100% hedonista, es imprescindible marca el camino para esa adecuada formación. La formación a la que me refiero debe de apoyarse en cuatro puntos muy determinados. Puntos como… lo generativo, lo afectivo, lo cognitivo y por último…, lo teocéntrico.

Profundicemos un poco en cada una de ellas, aunque no es menos cierto que de por si son temas de mucho calado:

  • La dimensión generativa que a su vez se compone en dos vertientes, como son la procreativa y la genital. Con respecto a la primera es muy “frecuente”, que sea casi eliminada. Mientras que la vertiente genital es agigantada de tal manera que es elevada a la máxima potencia por medio de ese hedonismo descontrolado que nos asiste en la sociedad, cuestión que puede llega a afectar la salud de la persona.
  • La dimensión afectiva también tiene un peso muy determinado. Aquí el mayor riesgo que podemos correr es la de llegar a considerar a la persona como un “objeto de placer” y las consecuencias puede ser…, la generación de sentimientos de culpa, además de una baja autoestima, etc. Aunque no es menos cierto que en ciertos ambientes se va buscando el retomar una educación afectiva adecuada de la persona y que no debe de ser confunda con la que grupos LGTBI pretenden imponer.
  • En cuanto a la dimensión cognitiva el amor no se puede entender sin la parte formativa del ser humano y aquí es como en todas las etapas del hombre su dimensión cognitiva debe de tener su peso específico. A más formación se supone que tu trato hacia el otro será mejor y tu lucha por su amor será más sincera.
  • La cuarta dimensión es la teocéntrica. Lo que ocurre es que en una sociedad como la actual donde el hedonismo acampa a sus anchas como ya se ha dejado bien claro, es difícil poder apuntalar y ahí, tiene mucha culpa los propios cristianos que en cierto modo se han dejado comer la tostada como se suele decir.

Cómo ya he dicho anteriormente, se puede profundizar más en el tema, pero creo que para una entrada de este blog no se necesita más palabras. En definitiva…, “¡El que quiera entender…, que entienda!”

Categoría: Familia, Ideología de Género, Sociedad | Comentarios desactivados en ¡El que quiera entender…, que entienda!
diciembre 2

La implantación de la Ideología de Género en España

Nadie puede negar que el pasado siglo XX, fue el siglo de las “Ideologías”, en el trascurso del mismo nacieron y crecieron las más dañinas para el ser humano de la historia. Pero sin embargo a mediados de ese mismo siglo, surgió una “Teoría”, llamada de Género que luego con los años a terminado denominándose “Ideología de Género”

Para poder abordarla de una forma adecuada, se necesita acudir a ramas del saber, como pueden ser: la propia antropología, la biología , la psiquiatría o incluso la sociología. De hecho, es cuanto menos preocupante, que la mezcla del feminismo más radical, la ciencia humana freudiana y la revolución del género a cargo de la feminista “Judith Butler”, junto con la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Pekin en 1995, hallan conseguido que en un plazo de poco más de 20 años esta ideología se haya implantado de una forma total en el mundo occidental.

Y se ha desarrollado de tal modo, que ha logrado introducirse y permeabilizar la legislación, la opinión pública y todas las capas de la sociedad. Y sin ir más lejos, desde 2005 hasta el pasado mes de agosto del presente año, se han promulgado en España nada más que ocho leyes donde el núcleo de la misma es la “Ideología de Género”. Es decir, toda una revolución pues en un periodo de quince años en España se han promulgado las siguientes leyes. Y que paso a enumerar: Ley de Violencia de Género, la de matrimonio homosexual, la de divorcio exprés, Ley de técnicas de reproducción asistida, de investigación biomédica, la ley reguladora de la transexualidad, la ley del aborto, la cual se modificó para poder introducir en el sistema educativo planteamientos de salud sexual y reproductiva.

Todo ello, sin olvidar la Ley Orgánica de Educación (LOE) con su asignatura estrella de Educación para la Ciudadanía (o EpC), y que en su momento suscito bastante polémica.

Pero esta cascada de leyes “pro Ideología de Género”, no se agota aquí, tiene una continuidad en las diferentes autonomías y sus legislaciones. De hecho, la Región de Murcia ha sido la última en sumarse a este fenómeno, con la aprobación en el pasado mes de mayo de la ley de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, trasngénero e intersexuales, y de políticas públicas contra las discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Sin embargo lo más triste de todo esto, es los efectos de toda esta legislación que “so capa” de proteger a una minoría, coharta la libertad de la mayoría. Y en cierto modo, por desgracia hemos de darle la razón a Scherle…, “en ninguna época de la historia ha resultado el hombre tan problemático a sí mismo como en la actualidad”

En conclusión, se puede decir sin miedo a equivocarnos que la ideología de género propone una visión fragmentada de la persona (y a mi modo de entender “errónea”), en la que los actos someten a la realidad dada o recibida. Frente a ello, entendemos mucho más razonable una concepción integral de la misma, en la que su “modo de ser” influya sobre “su modo de vivir”, pero para esto se necesitan personas dispuestas a dar la batalla sobre todo con “argumentos de peso”, pero sin descuidar que este enfrentamiento se ha de llevar a cabo en todos los ámbitos y capas de la sociedad.