julio 29

Un rayo de esperanza.

Buceando por mis fuentes de inspiración para escribir en este blog. Me he topado con un artículo de Josemaría Carabante en ACEPRENSA titulado “El liberalismo postidentitario de Mark Lilla”. En el citado artículo hay un párrafo que me ha dejado bastante “pensativo”-es evidente que no lo voy a trascribir completamente-, pero si voy a intentar “dentro de mis limitaciones” reflexionar sobre lo que se dice en el mismo.

De entrada, el articulista nos cuenta, como el pensador, profesor de Columbia e izquierdista heterodoxo Mark Lilla ha perdido en parte el favor de los suyos en el partido Demócrata y sobre todo a raíz de la publicación de su ultima obra. Pues este viene a decir que sus “correligionarios” han… “convertido a la democracia en un dogma sagrado y que el discurso político lo han centrado en los derechos” y que en cierto modo se “ha olvidado que el ciudadano tiene también obligaciones indeclinables”. Lo triste de esto, es que cuando estos pensamientos de intelectuales de estas características lleguen a Europa y particular en España, igual ya no queda sociedad que salvar.

Para el intelectual caído en desgracia, los auténticos problemas de la sociedad actual están en la debilidad de la clase media, la erosión de la comunidad y la familia, el eclipse de los partidos, la indiferencia hacia el bien público, etc. Cómo se podrá comprobar, en las primeras líneas de este párrafo, tenemos munición para trabajar bastante.

¡Y es cierto!, si uno mira a la vida política -solamente en nuestro país-, ¿Cuáles son los problemas que según esa misma clase política en general y los medios que los apoyan en particular tratan con frecuencia? ¡Pues eso!, el problema identitario, y los nuevos derechos que por cierto van muy de la mano. La Ideología de Género, la defensa de los colectivos LGTBI, el quitar la patria potestad a los padres ideologizando la escuela y un largo etc.

Sin embargo, esos auténticos problemas de la sociedad actual, no tiene cabida en la defensa de la justicia social. Las clases medias que en líneas generales han sido las peores paradas de la crisis económica siguen sufriendo de una forma desmedida. Ya no existe el colectivo, la comunidad, el individualismo ha pasado literalmente por encima.

Mención aparte, merece la familia (comunidad base de la sociedad), o en palabras de San Juan Pablo II…, “célula básica de la sociedad”. ¡Bueno!, eso de familia es un decir, porque entre el “derecho al aborto” que es considerado todo un avance sociosanitario. El divorcio exprés, donde solo basta que uno de los dos conyugues diga “hasta aquí hemos llegado” y abandono. El otro a “joderse”. Se puede seguir enumerando cuestiones y a su vez dejar algún que otro argumento, pero creo que tan solo seria estar apuntillando lo mismo continuamente.

Y para ir finalizando e intentar de sacar algo positivo de todo esto, creo que es un buen síntoma que intelectuales de izquierda se vayan dando cuenta de que esto no los lleva a ningún lado. No obstante, para los que estamos en el lado opuesto, para los que luchamos contra lo políticamente correcto, es un rayo de esperanza. Podemos seguir trabajando por una sociedad donde el verdadero “estado del bienestar” sea una meta para todos y no solo un grupo de privilegiados como las clase política y sus secuaces.

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julio 16

¿Suicidio demográfico?… ¡Si!, yo creo que si.

Hola y bienvenido a este tu blog. Realmente hace tiempo que no escribo y esto para un blog es…, “casi una sentencia de muerte”. Pero vamos a ver si con el verano por medio puedo dedicar algo mas de tiempo a escribir. Y para ello, hoy quiero escribir sobre un tema que ya llevo algo de tiempo intentando de traer a este blog. Me refiero a lo que se ha dado en llamar “el suicidio demográfico”. ¡Es más!, el pasado 14 de julio en El País en su edición digital se publicó el siguiente articulo de opinión…, “¿Suicidio demográfico?

Con este articulo de opinión como punto de partida quisiera dar mi punto de vista al respecto. Nacimientos, defunciones, estado del bienestar, sobreexplotación…, son palabras que en los últimos años no paran de ser mencionadas en muchos lugares. Y todas ellas con cierta interacción entre ellas. Pero vayamos entrando en las tripas del articulo que nos ocupa.

De entrada, no pretendo enmendar la plana a una socióloga y más en los tiempos que corren, pero… ¡Es un hecho…, y más que contrastado!, que hemos pasado de un modelo de población piramidal, a uno que como dice la autora de este que es más bien un jarrón postmoderno. A raíz de esto surgen problemas de diferentes índole que terminan afectando al propio estado del bienestar, principalmente a las pensiones y que en cierta manera nos esta afectando a todos de una u otra manera y lo grave es que en el futuro esto se puede agravar más si cabe.

Sin embargo, en nuestra querida España, nos encontramos con un diferencial negativo en la relación “nacimientos vs defunciones”. Por desgracia, se producen muchas mas defunciones que nacimientos, cuestión que empieza a ser muy preocupante y que necesita ser encausada de una forma adecuada.

Hasta aquí nada nuevo que no sepamos, e incluso hasta yo podría firma lo que en el citado articulo se dice. Sin embargo, en lo que respecta al resto del articulo…, discrepo totalmente, pero sobre todo por los planteamientos que se hacen desde las dos consideraciones previas a la hora de proponerse políticas a futuro.

Creo que no se puede argumentar la existencia de un desequilibrio demográfico mundial como consecuencia de una sobreexplotación de los recursos de la tierra y que no es preocupante que tengamos esta diferencia, pues con el movimiento migratorio se compensa ya que estamos en un mundo global. Me suena a los argumentos que se deban hacer veinte o treinta años atrás desde Naciones Unidas con el tema del desequilibrio mundial poblacional. No obstante… ¿En que puede afectar esto al problema que tenemos en España? En todo caso, se puede decir que somos más receptores de emigrantes y esto viene a “camuflar” los problemas reales de natalidad. Y por cierto no hay que ser muy astuto para entenderlo. Ya en plena crisis económica, gracias a los emigrantes el índice de natalidad en España se recuperó un poco, pero no gracias a los nativos.

En cuanto a la segunda consideración, aquí creo que existe más discrepancia por mi parte. ¡Es más! Se habla del envejecimiento de la población que es evidente que influya la mejora de la medicina y en parte la sociedad del bienestar, pero hasta aquí, Y digo hasta aquí, porque luego se dan una serie de argumentos totalmente muy de los tiempos actuales…, nivel de educación de la mujer, emancipación económica de la misma y el abandono de los corsés de la familia tradicional que según la autora del articulo son los verdaderos desencadenantes de ese bajo nivel de natalidad.

De entrada, el que el nivel de educación y cultura de la mujer sea mejor no quiere decir que tenga que afectar negativamente al índice de natalidad, al igual que la independencia económica. Estamos igualando a la mujer a un criterio determinado, más bien, a planteamientos de la nueva izquierda la cual apoya ese feminismo rancio que sólo contempla que la mujer debe de salir del hogar, renunciar a ser madre y sólo pensar en su vida profesional. Cuestión que es justa, solo que solo apoyan a las que deciden salir del ámbito de la familia tradicional a la que tachan de encorsetada y negativa. Por favor., ¡ni tanto, ni tan calvo!

A pesar de todo lo dicho, lo que nadie me puede negar es que todo esto no se puede debatir en dos artículos. Esto necesita más y os prometo que seguiré argumentando el porque de mi discrepancia más adelante. Pero saberlo bien… ¿suicidio demográfico? ¡Si!, yo creo que si.

 

 

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mayo 29

¿Cómo se soluciona este asunto?

Por cuestiones muy personales no suele seguir mucho lo que se escribe en InfoCatótlica, pero de vez en cuando, algo leo y sobre todo de mi amigo Pedro Luis Llera. Hecha la aclaración y gracias a Twitter, me hago eco del artículo escrito por el Redactor Jefe de InfoCatólica Luis Fernando en el cual nos viene a confirmar lo que es “voz populi” en el mundo católico en nuestra querida España desde hace ya unos años, por no decir décadas.

Es cierto que los porcentajes de jóvenes que dicen ser católicos practicantes, es prácticamente residual para un país como este. Pero no sólo es un problema de los colegios, ¡que lo es!, sino además los padres que prácticamente viven de lo social más que de transmitir su fe o creencias.

Cuestiones muy preocupante porque cómo se pregunta Luis Fernando… ¿de dónde van a salir lo futuros profesores católicos para las escuelas católicas? Y la verdad no lo sé. Pero lo que si tengo claro, es que este problema de los colegios católico no es un problema de ahora, es un proceso que se viene dándose desde hace un tiempo para atrás y que también como dice Pedro Luis Llera, preocupa demasiado. De hecho la mayoría de las órdenes religiosas llevan teniendo un proceso de autodestrucción, más que de “prolongada decadencia y agonía” desde hace años. En más de un centro ya no existen, hermanos o hermanas que represente a la orden religiosa que sea. Poco a poco van “muriendo”.

Ahora bien dicho esto. ¿Cómo se soluciona este asunto?, ¿cómo se puede revertir la tendencia, ya no solamente a nivel de familias y colegios, sino a nivel social? ¡Si! A nivel social.

Nadie puede negar que desde hace mucho tiempo los católicos en general y los españoles en particular venimos sufrimos un proceso radical de secularización galopante y esto sí que nos está destruyendo a pasos agigantados.

Y aquí, llegados a este punto… ¿quién debe de asumir la responsabilidad de solucionar el tema?, ¿hacemos examen de conciencia? Y no me vale hechas las culpas a la jerarquía, pues todos los cristianos en cierto sentido hemos de ser para con nuestros hermanos “oveja y pastor”.

Pero no sólo eso, ¿dónde está la alegría de ser cristiano en los católicos que nos decimos practicante? Siempre vamos dejando la impresión de que somos unos grupos de “amargados” y nunca somos “positivos” por decirlo de una forma más informal. Podría seguir planteando más cuestiones, pero creo que se me entiende el mensaje que quiero dar.

Ya sé que a estas altura de mi entrad en este blog, ya me habré ganado los reproches de más de una persona, pero creo que muchas veces nosotros somos los primeros culpables de que por desgracia ocurra. ¡Todos!, tenemos nuestra cuota de responsabilidad y ya daremos cuenta a quien corresponde cuando nos llegue el día.

Francisco en la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” en su punto nº 98., no dice… “Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras!” Más adelante en el punto nº 100 podemos leer… “Por ello me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”

Muchas vece a lo mejor hacemos estas cosas sin darnos cuenta, pero creo que debemos de hacer autocrítica y procurar actuar de diferente modo, para atraer a los demás y luchar por revertir la situación en la que nos encontramos. ¡Eso sí!, sin dejar de pedir a Dios que nos ilumina y ayude.

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