mayo 29

¿Cómo se soluciona este asunto?

Por cuestiones muy personales no suele seguir mucho lo que se escribe en InfoCatótlica, pero de vez en cuando, algo leo y sobre todo de mi amigo Pedro Luis Llera. Hecha la aclaración y gracias a Twitter, me hago eco del artículo escrito por el Redactor Jefe de InfoCatólica Luis Fernando en el cual nos viene a confirmar lo que es “voz populi” en el mundo católico en nuestra querida España desde hace ya unos años, por no decir décadas.

Es cierto que los porcentajes de jóvenes que dicen ser católicos practicantes, es prácticamente residual para un país como este. Pero no sólo es un problema de los colegios, ¡que lo es!, sino además los padres que prácticamente viven de lo social más que de transmitir su fe o creencias.

Cuestiones muy preocupante porque cómo se pregunta Luis Fernando… ¿de dónde van a salir lo futuros profesores católicos para las escuelas católicas? Y la verdad no lo sé. Pero lo que si tengo claro, es que este problema de los colegios católico no es un problema de ahora, es un proceso que se viene dándose desde hace un tiempo para atrás y que también como dice Pedro Luis Llera, preocupa demasiado. De hecho la mayoría de las órdenes religiosas llevan teniendo un proceso de autodestrucción, más que de “prolongada decadencia y agonía” desde hace años. En más de un centro ya no existen, hermanos o hermanas que represente a la orden religiosa que sea. Poco a poco van “muriendo”.

Ahora bien dicho esto. ¿Cómo se soluciona este asunto?, ¿cómo se puede revertir la tendencia, ya no solamente a nivel de familias y colegios, sino a nivel social? ¡Si! A nivel social.

Nadie puede negar que desde hace mucho tiempo los católicos en general y los españoles en particular venimos sufrimos un proceso radical de secularización galopante y esto sí que nos está destruyendo a pasos agigantados.

Y aquí, llegados a este punto… ¿quién debe de asumir la responsabilidad de solucionar el tema?, ¿hacemos examen de conciencia? Y no me vale hechas las culpas a la jerarquía, pues todos los cristianos en cierto sentido hemos de ser para con nuestros hermanos “oveja y pastor”.

Pero no sólo eso, ¿dónde está la alegría de ser cristiano en los católicos que nos decimos practicante? Siempre vamos dejando la impresión de que somos unos grupos de “amargados” y nunca somos “positivos” por decirlo de una forma más informal. Podría seguir planteando más cuestiones, pero creo que se me entiende el mensaje que quiero dar.

Ya sé que a estas altura de mi entrad en este blog, ya me habré ganado los reproches de más de una persona, pero creo que muchas veces nosotros somos los primeros culpables de que por desgracia ocurra. ¡Todos!, tenemos nuestra cuota de responsabilidad y ya daremos cuenta a quien corresponde cuando nos llegue el día.

Francisco en la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” en su punto nº 98., no dice… “Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras!” Más adelante en el punto nº 100 podemos leer… “Por ello me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”

Muchas vece a lo mejor hacemos estas cosas sin darnos cuenta, pero creo que debemos de hacer autocrítica y procurar actuar de diferente modo, para atraer a los demás y luchar por revertir la situación en la que nos encontramos. ¡Eso sí!, sin dejar de pedir a Dios que nos ilumina y ayude.

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mayo 28

Conciliación de la vida familiar y laboral

Que por desgracia la mujer siempre haya estado en un segundo plano en muchos aspectos, en cierto modo ha desembocado en lo que se puede llamar la guerra de los sexos, aunque quizás en los tiempos que corren, se más la guerra de los géneros, al menos es presentado de este modo por las feministas más radicales.

Pero al margen de todo ello, dentro del ámbito de la familia, guste a quien guste, si es cierto, que el hombre y la mujer tiene un papel muy importante bajo el roll de padre y de madre, ambos, y digo bien, ambos tienen responsabilidades conjuntas de cara a la familia y en especial a los hijos. Y aquí no pueden entrar ni el estado, ni la clase política, ni ningún tipo de colectivo social, sea el que sea.

Lo más importante es la creación del “hogar”, y dentro del desarrollo de ese hogar, tiene un lugar preminente la educación de los hijos, aunque algunos padres estén empeñados en hacer dejación de funciones. Sin embargo, surge un gran problema. La mujer a decidido salir al mercado laboral y ya no es uno solo el que trabaja fuera de casa, son los dos. Padre y madre, tiene el mismo derecho de realizarse como persona por medio del trabajo profesional. Lo único, es que surge la duda…, ¿quién se encarga de los hijos?, ¿Y del hogar?

Estamos ante el problema de la conciliación de la vida familiar y laboral. Y llegados a este punto se hace necesario hacer referencia a varias cuestiones.

La primera…, ¿cuáles son las políticas de conciliación que se tiene en España? Políticas que brillan por su ausencia. Sobre todo, cuando nos comparamos con otros países de nuestro entorno.

La segunda está relacionada con el papel del padre…, ¿cómo asume este su nuevo papel para con su familia? Es decir, ¿asume más carga familiar?, ¿es capaz de compensar la ausencia de su mujer en casa? Y es que, entre la guerra de intereses creados en la sociedad actual, los problemas de convivencia familia que desembocan en separaciones y divorcio…, la figura del padre va desapareciendo del entorno familia.

Es evidente que la incorporación de la mujer al mercado laboral produce todo un tsunami, donde parece que el hombre no termina de darse cuenta de que ya no estamos en la época en la que este “pasaba de sus obligaciones familiares”, y solo se limitaba contribuir a que su mujer tuviera hijos y aportar su sueldo.

Gracias a Dios los tiempos han cambiado y son muchos, aunque no son todos los padres que debieran, los que deciden quedarse en casa. La vida de familia necesita del padre y de la madre. ¡Siempre han sido necesarios!

Lo que sí es indiscutible, que a la hora de educar a los hijos como de realizar labores del hogar, se necesita la colaboración de ambos. La casa es cuestión de los dos cónyuges.

Máxime cuando de siempre tanto marido/padre y esposa/madre, son complementarios prácticamente es todas las facetas de la vida y esto también es bueno que se refleje en la conciliación familia-trabajo. Y aquí podemos destacar la sensibilidad que la mujer desarrolla sobre todo cuando se llega a la maternidad.

De todas formas, todo esto de la conciliación es una cuestión personal y que debe de ser consensuada por ambos cónyuges.

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mayo 24

¡El que quiera entender…, que entienda!

El tema que hoy traigo a la consideración de los lectores de este blog es toda una declaración de intenciones, aunque también puede ser y de hecho lo es, fuente de discusión. Y es que la cuestión de la sexualidad humana de por sí ya es motivo de discusión.

De hecho, con demasiada frecuencia se produce un uso inadecuado de esa sexualidad. ¿Y a que puede ser debido? Básicamente a la condición y naturaleza humana, a un uso inadecuado de la libertad personal y la mayoría de las veces…, como consecuencia de una clara falta de formación. Sin embargo, lo anterior es “reversible”, es decir, tiene “solución”, aunque nos es menos cierto, que esa solución pasa por una adecuada formación.

Y como nos encontramos bajo las garras de una sociedad 100% hedonista, es imprescindible marca el camino para esa adecuada formación. La formación a la que me refiero debe de apoyarse en cuatro puntos muy determinados. Puntos como… lo generativo, lo afectivo, lo cognitivo y por último…, lo teocéntrico.

Profundicemos un poco en cada una de ellas, aunque no es menos cierto que de por si son temas de mucho calado:

  • La dimensión generativa que a su vez se compone en dos vertientes, como son la procreativa y la genital. Con respecto a la primera es muy “frecuente”, que sea casi eliminada. Mientras que la vertiente genital es agigantada de tal manera que es elevada a la máxima potencia por medio de ese hedonismo descontrolado que nos asiste en la sociedad, cuestión que puede llega a afectar la salud de la persona.
  • La dimensión afectiva también tiene un peso muy determinado. Aquí el mayor riesgo que podemos correr es la de llegar a considerar a la persona como un “objeto de placer” y las consecuencias puede ser…, la generación de sentimientos de culpa, además de una baja autoestima, etc. Aunque no es menos cierto que en ciertos ambientes se va buscando el retomar una educación afectiva adecuada de la persona y que no debe de ser confunda con la que grupos LGTBI pretenden imponer.
  • En cuanto a la dimensión cognitiva el amor no se puede entender sin la parte formativa del ser humano y aquí es como en todas las etapas del hombre su dimensión cognitiva debe de tener su peso específico. A más formación se supone que tu trato hacia el otro será mejor y tu lucha por su amor será más sincera.
  • La cuarta dimensión es la teocéntrica. Lo que ocurre es que en una sociedad como la actual donde el hedonismo acampa a sus anchas como ya se ha dejado bien claro, es difícil poder apuntalar y ahí, tiene mucha culpa los propios cristianos que en cierto modo se han dejado comer la tostada como se suele decir.

Cómo ya he dicho anteriormente, se puede profundizar más en el tema, pero creo que para una entrada de este blog no se necesita más palabras. En definitiva…, “¡El que quiera entender…, que entienda!”

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