mayo 28

Conciliación de la vida familiar y laboral

Que por desgracia la mujer siempre haya estado en un segundo plano en muchos aspectos, en cierto modo ha desembocado en lo que se puede llamar la guerra de los sexos, aunque quizás en los tiempos que corren, se más la guerra de los géneros, al menos es presentado de este modo por las feministas más radicales.

Pero al margen de todo ello, dentro del ámbito de la familia, guste a quien guste, si es cierto, que el hombre y la mujer tiene un papel muy importante bajo el roll de padre y de madre, ambos, y digo bien, ambos tienen responsabilidades conjuntas de cara a la familia y en especial a los hijos. Y aquí no pueden entrar ni el estado, ni la clase política, ni ningún tipo de colectivo social, sea el que sea.

Lo más importante es la creación del “hogar”, y dentro del desarrollo de ese hogar, tiene un lugar preminente la educación de los hijos, aunque algunos padres estén empeñados en hacer dejación de funciones. Sin embargo, surge un gran problema. La mujer a decidido salir al mercado laboral y ya no es uno solo el que trabaja fuera de casa, son los dos. Padre y madre, tiene el mismo derecho de realizarse como persona por medio del trabajo profesional. Lo único, es que surge la duda…, ¿quién se encarga de los hijos?, ¿Y del hogar?

Estamos ante el problema de la conciliación de la vida familiar y laboral. Y llegados a este punto se hace necesario hacer referencia a varias cuestiones.

La primera…, ¿cuáles son las políticas de conciliación que se tiene en España? Políticas que brillan por su ausencia. Sobre todo, cuando nos comparamos con otros países de nuestro entorno.

La segunda está relacionada con el papel del padre…, ¿cómo asume este su nuevo papel para con su familia? Es decir, ¿asume más carga familiar?, ¿es capaz de compensar la ausencia de su mujer en casa? Y es que, entre la guerra de intereses creados en la sociedad actual, los problemas de convivencia familia que desembocan en separaciones y divorcio…, la figura del padre va desapareciendo del entorno familia.

Es evidente que la incorporación de la mujer al mercado laboral produce todo un tsunami, donde parece que el hombre no termina de darse cuenta de que ya no estamos en la época en la que este “pasaba de sus obligaciones familiares”, y solo se limitaba contribuir a que su mujer tuviera hijos y aportar su sueldo.

Gracias a Dios los tiempos han cambiado y son muchos, aunque no son todos los padres que debieran, los que deciden quedarse en casa. La vida de familia necesita del padre y de la madre. ¡Siempre han sido necesarios!

Lo que sí es indiscutible, que a la hora de educar a los hijos como de realizar labores del hogar, se necesita la colaboración de ambos. La casa es cuestión de los dos cónyuges.

Máxime cuando de siempre tanto marido/padre y esposa/madre, son complementarios prácticamente es todas las facetas de la vida y esto también es bueno que se refleje en la conciliación familia-trabajo. Y aquí podemos destacar la sensibilidad que la mujer desarrolla sobre todo cuando se llega a la maternidad.

De todas formas, todo esto de la conciliación es una cuestión personal y que debe de ser consensuada por ambos cónyuges.

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mayo 24

¡El que quiera entender…, que entienda!

El tema que hoy traigo a la consideración de los lectores de este blog es toda una declaración de intenciones, aunque también puede ser y de hecho lo es, fuente de discusión. Y es que la cuestión de la sexualidad humana de por sí ya es motivo de discusión.

De hecho, con demasiada frecuencia se produce un uso inadecuado de esa sexualidad. ¿Y a que puede ser debido? Básicamente a la condición y naturaleza humana, a un uso inadecuado de la libertad personal y la mayoría de las veces…, como consecuencia de una clara falta de formación. Sin embargo, lo anterior es “reversible”, es decir, tiene “solución”, aunque nos es menos cierto, que esa solución pasa por una adecuada formación.

Y como nos encontramos bajo las garras de una sociedad 100% hedonista, es imprescindible marca el camino para esa adecuada formación. La formación a la que me refiero debe de apoyarse en cuatro puntos muy determinados. Puntos como… lo generativo, lo afectivo, lo cognitivo y por último…, lo teocéntrico.

Profundicemos un poco en cada una de ellas, aunque no es menos cierto que de por si son temas de mucho calado:

  • La dimensión generativa que a su vez se compone en dos vertientes, como son la procreativa y la genital. Con respecto a la primera es muy “frecuente”, que sea casi eliminada. Mientras que la vertiente genital es agigantada de tal manera que es elevada a la máxima potencia por medio de ese hedonismo descontrolado que nos asiste en la sociedad, cuestión que puede llega a afectar la salud de la persona.
  • La dimensión afectiva también tiene un peso muy determinado. Aquí el mayor riesgo que podemos correr es la de llegar a considerar a la persona como un “objeto de placer” y las consecuencias puede ser…, la generación de sentimientos de culpa, además de una baja autoestima, etc. Aunque no es menos cierto que en ciertos ambientes se va buscando el retomar una educación afectiva adecuada de la persona y que no debe de ser confunda con la que grupos LGTBI pretenden imponer.
  • En cuanto a la dimensión cognitiva el amor no se puede entender sin la parte formativa del ser humano y aquí es como en todas las etapas del hombre su dimensión cognitiva debe de tener su peso específico. A más formación se supone que tu trato hacia el otro será mejor y tu lucha por su amor será más sincera.
  • La cuarta dimensión es la teocéntrica. Lo que ocurre es que en una sociedad como la actual donde el hedonismo acampa a sus anchas como ya se ha dejado bien claro, es difícil poder apuntalar y ahí, tiene mucha culpa los propios cristianos que en cierto modo se han dejado comer la tostada como se suele decir.

Cómo ya he dicho anteriormente, se puede profundizar más en el tema, pero creo que para una entrada de este blog no se necesita más palabras. En definitiva…, “¡El que quiera entender…, que entienda!”

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mayo 23

Parece más una pandemia que otra cosa.

El verano pasado tomando unas cervezas con un amigo, salió a colación en esa conversación la epidemia de separaciones y divorcio que se está produciendo en nuestra sociedad y que parecía más una pandemia que otra cosa. De hecho, en esa misma conversación salieron las posibles causas de la citada pandemia a nuestro juicio.
No obstante, nadie puede negar que la comunicación es vital en el matrimonio y es evidente que para obtener una comunicación adecuada dentro del matrónimo, sobre todo es necesario ser consiente de dónde venimos y cuál es nuestra mochila, es decir, que es lo que llevo a cuesta como persona.
En cuento a lo que se lleva en la mochila se puede enumera de la siguiente forma. Primero la diferencia que existe entre el hombre y la mujer, ya sea a nivel físico, como psíquico, la educación que ambos han recibido en sus familias y culturas de origen que se ha de tener en cuenta. Otro punto muy importante que en los últimos años no ha sido muy utilizado o valorado adecuadamente, es todo lo relacionado con el “control de emociones” o lo que Goleman llama “Inteligencia Emocional”. Sin ir más lejos, en las escuelas se vuelve a mirar hacia la Inteligencia Emocional.
Por otro lado, la vida matrimonial tiene su recorrido, aunque no es menos cierto que en el transcurso de esa vida conyugal se puede hablar de varias épocas que son claramente identificables. Básicamente serán tres. La primera es la relacionada con los primeros años hasta la llegada del primer hijo. Luego desde ese momento hasta que el primer hijo sale de casa (abandona el hogar familiar) y por último, desde ese instante hasta que fallece unos de los cónyuges.
Los primeros años del matrimonio son considerados de adaptación al cónyuge y quizás los más importante. Es el momento donde realmente nos conoceremos. Donde nos mostramos como somos, actuamos, y reaccionamos ante las diferentes situaciones que irán surgiendo. Es cuando realmente descubrimos cuáles son las prioridades de los cónyuges.
Pero no es solo saber comunicar, o conocer la mochila que llevamos. También es necesario luchar contra las críticas hacia el otro cónyuge, pues se corre el riesgo de que aparezca el desprecio al otro y se quiebre la confianza mutua que debe de existir. Y sobre todo, no caigamos en el error de querer cambiar al otro. Lo que hemos de hacer es resaltar todo lo bueno que tenga como personas y el tema de los defectos, se ha de trabajar de cara a que sean limados de forma lo más cariñosa posible.

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