octubre 8

Olvidando lo obvio

Recientemente he leído un texto donde se habla de la familia y la escuela, sobretodo de aspectos del tipo socio-político-jurídico y básicamente viene a decir que la familia tiene un “derecho natural y positivo” con respecto a la educación de sus hijos. Ya sea esta en casa, ya sea en la escuela. Donde básicamente se debe de tener en cuenta el no confundir los roles correspondientes a cada uno.

Y por desgracia en nuestra querida España, esos roles son alterados y usurpados continuamente. Da igual que sea el Estado, como algunos miembros de la Comunidad Educativa, sobre todo encabezados por algún que otro profesor que se cree con derecho a ideologizar y adoctrinar. Situaciones que ocurren con cierta frecuencia y que olvidan lo obvio de todo esto.

Se olvidan de que el ser humano es un ser social y que vive en grupos sociales. Primero la familia, luego vienen la aldea, el municipio, el Estado, etc., pero dentro de toda esta estructura social está la escuela. En parte es, esa educación de la tribu de la que habla el señor Marina. Educación que olvida, quien tiene la responsabilidad primaria de todo.

¿Pero cuál ha de ser la relación de la familia y la escuela? Ante el planteamiento de esta pregunta, hemos de comenzar hablando de lo obvio. La primera función de la familia que a su vez es responsabilidad, es la de la educación de los hijos y que por cierto es indelegable. Aquí el papel de la escuela es claro, es netamente colaborativo en la tarea de la educación. Es decir, tiene un papel subsidiario. Nada más.

Y bajo ningún pretexto de ningún tipo, debe de invadir las competencias de la familia. Sin embargo, en este país, eso es pisoteado un día si, y otro también. Al menos en los últimos años, se ha dado de una forma muy clara con dos ejemplos muy significativos. Educación para la Ciudadanía (EpC) y las leyes de defensa de los colectivos LGTBI que introducen distorsiones en terrenos de competencia familiar como son el tema afectivo-sexual.

La familia tiene sus derechos y estos han de ser respetados incluso por el Estado. La familia es el agente primario de la educación en el hogar y debe de ser rechazado todo aquello cuanto lo invada. La familia ha de elegir que educación quiere para sus hijos. De hecho, la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 26.3, lo deja bien claro: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Y por último la familia tiene el derecho a ejercer cierto control o supervisión de las prácticas educativas, para poder salvaguardar todo lo anterior.

Se puede decir, que en cierto modo la familia forma una especie de acuerdo con la escuela, como un contrato de prestación de servicios educativos. Nada más.

 

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septiembre 5

En ningún momento pretendo dogmatizar.

Desde luego ya hacía falta que escribiera algo en este blog, el cual tengo un poco abandonado. Pero sin embargo hoy me he topado con una noticia que no tiene desperdicio. Una noticia que nos enseña lo bajo que puede caer el ser humano.

Resulta que entrando en algún de los periódicos digitales de los que suelo visitar diariamente, encontré esta noticia…, “Unas madres celebran la expulsión de un niño con asperger del aula” He de reconocer que el titular, ya es atrayente de por sí, pero se hace bastante “indignante” la lectura de la misma, la cual tiene origen en Argentina.

Pero vayamos entrando en materia. Resulta que un grupo de madres Argentinas, se congratulan en “WhatsApp” del cambio de aula de un chico con Asperger. Por lo que se puede leer en las captura de la citada aplicación, los hijos de estas señoras, estaban siendo sometidos por un tirano. Sobre todo a la luz de los comentarios que realizaron una vez supieron del cambio de aulas del chico. Aquí tenéis algunos de ellos…

“-¡Al fin una buenísima noticia. ¡Era hora de que se hagan valer los derechos del niño para 35 y no para uno solo!”

“-Qué bueno para los chicos! Que puedan trabajar y estar tranquilos”

“-Un alivio para los nuestros. Ahora esperemos se haga oficial”.

Y es que parece ser que llevaban tiempo “presionando al centro escolar”, para que dieran el paso del cambio de aula del chico.

Según el centro escolar llevaba trabajando con el chico cuatro años y no encontraban las estrategias pedagógicas adecuadas, al final optaron por el cambio. Lo raro aquí es que no se reconoce por parte del centro las presiones del resto de padres.

Yo no tengo hijo con Asperge, pero si tengo uno con TDAH y otro con TANV (Trastorno de Aprendizaje No Verbal), y te puedo asegurar amigo lector, que de por sí ya es un vía crucis el vivir en casa con ciertos trastornos, como para que no te lo pongan fácil en la sociedad.

Pues es súper exigente, frustrante y decepcionante la mayoría de las veces el intentar interactuar con todos los agentes que intervienen en la educación de ellos. Pero más indígnate es si cabe lo ocurrido, pues parece que todos los padres del aula han firmado y presionado para que así fuera.

¿Es que nadie tiene empatía con este chico y su familia?, ¿Nadie conocer aunque sea de pasada que es el Asperger?, ¿Y el Centro Escolar? ¿Qué ocurre con él? ¡La verdad!, son muchas las preguntas que surgen alrededor de este caso. Desde luego, huele a podrido.

A la vista de todo lo visto, se puede afirmar sin miedo que estas familias argentinas, y su centro escolar, aun no conocen la Educación “Inclusiva”. Pero incluso que es más grave, creo que estamos ante un déficit de entendimiento de lo que es la educación en sí. Y es que da igual que hablemos de educación “Inclusiva” o “normal”. Pues aquí, como siempre suelo decir, es vital, que la relación Familia-Colegio sea estrecha y continua, sin descuidar el entorno social.

Con estas líneas, en ningún  momento  pretendo dogmatizar, pero si me gustaría que hubiera un antes y un después de la noticia. Y hacer ver a cuantas personas visiten esta entrada, se planteen la siguiente cuestión…, ¿cómo actuaria ellos si fueran familiares del chico discriminado? Que verdad es…, “que mientras el problema no pase de las puertas de casa, no es nuestro problema”.

mayo 26

Dando visibilidad al TANV.

Cierto es que los “trastornos en general” durante la etapa infantil suelen ser un quebradero de cabeza tanto para padres como para madres, suelen saltar las alarmas y muchas veces se inicia un “vía crucis” muy largo… ¡a veces demasiado!. Sin embargo, todo esto, se reduce cuando este trastorno, esta identificado e integrado en el famosos catalogo DMS-IV de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Situación que suele darse cuando uno de tus hij@s sufre del llamado Trastorno de Aprendizaje No Verbal (TANV).

Y es tal el desconocimiento que existe del citado trastorno, que incluso algún profesional de varias especiales e incluso algún que otro profesor, te puede llegar a decir… ¿Qué trastorno es ese?, ¡yo no lo conozco!, ¿a qué afecta?, ¿es un Asperger?, etc… Y la verdad cuando te ocurre esto te quedas como petrificado. Tus oídos no pueden dar crédito a lo que estas escuchando.

No obstante, también es cierto, de aquí no vas a escuchar a otros profesionales decir…, “estos son niños mal educados” o “esto es la consecuencia de un fracaso educativo por parte de algún que otro padre o madre…”, como he tenido que leer y escuchar con respecto al Trastorno de déficit de atención e Hiperactividad (TDAH), que también es muy sangrante.

Es evidente que los padres y madres con hijos que tienen TANV, tendrán que ponerse las pilas y comenzar una guerra para que ese trastorno se visible de una forma más eficaz y puedan disminuir sus angustias.

Angustias que se contemplan básicamente en dos aspectos muy importantes según la edad del afectado por este trastorno (al igual que ocurre con la mayoría de los trastornos). Me refiero al ámbito educativo y al ámbito “socio-emocional”. En el primero creo que poco a poco se va tomando conciencia de estos críos aunque no es menos cierto, en algunos caso pueden pasar “desapercibidos”, porque académicamente vayan avanzando sin grandes problemas y sobre todo gracias a una labor callada e impresionante por parte de la familiar.

Pero por desgracia, ¡esto!, no es siempre así. Y no es así, porque te recuerdo (amiga o amigo lector), que existen dificultades en la atención, en la memoria táctil y visual, en el razonamiento abstracto, la ubicación espacial, el trazo, etc.

En cuanto al otro ámbito, el “socio-emocional”, tiene un peso específico bastante grande y que con los años se puede ir acrecentando. Y es aquí, es donde me gustaría pararme un poco más. Pues no es la primera vez que leído o escucho decir…, tenemos hijos más mayores (adolescentes) donde les cuenta hacer amigos (apenas los tienen) y pasan por ser personas desconectadas de la sociedad, donde la autoestima puede llegar a estar por los suelos. ¿Y cuando el afectado es un adulto?, ¿cómo lo lleva?, ¿cómo lo vive?…. Por lo que conozco, no es nada fácil.

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