octubre 26

A Contra Corriente Septiembre 2018

Aquí tenéis los podcast de A Contra Corriente del mes de septiembre (de la nueva temporada 2018/2019)
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El mundo de los libros

ASSIDO MURCIA

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julio 29

Un rayo de esperanza.

Buceando por mis fuentes de inspiración para escribir en este blog. Me he topado con un artículo de Josemaría Carabante en ACEPRENSA titulado “El liberalismo postidentitario de Mark Lilla”. En el citado artículo hay un párrafo que me ha dejado bastante “pensativo”-es evidente que no lo voy a trascribir completamente-, pero si voy a intentar “dentro de mis limitaciones” reflexionar sobre lo que se dice en el mismo.

De entrada, el articulista nos cuenta, como el pensador, profesor de Columbia e izquierdista heterodoxo Mark Lilla ha perdido en parte el favor de los suyos en el partido Demócrata y sobre todo a raíz de la publicación de su ultima obra. Pues este viene a decir que sus “correligionarios” han… “convertido a la democracia en un dogma sagrado y que el discurso político lo han centrado en los derechos” y que en cierto modo se “ha olvidado que el ciudadano tiene también obligaciones indeclinables”. Lo triste de esto, es que cuando estos pensamientos de intelectuales de estas características lleguen a Europa y particular en España, igual ya no queda sociedad que salvar.

Para el intelectual caído en desgracia, los auténticos problemas de la sociedad actual están en la debilidad de la clase media, la erosión de la comunidad y la familia, el eclipse de los partidos, la indiferencia hacia el bien público, etc. Cómo se podrá comprobar, en las primeras líneas de este párrafo, tenemos munición para trabajar bastante.

¡Y es cierto!, si uno mira a la vida política -solamente en nuestro país-, ¿Cuáles son los problemas que según esa misma clase política en general y los medios que los apoyan en particular tratan con frecuencia? ¡Pues eso!, el problema identitario, y los nuevos derechos que por cierto van muy de la mano. La Ideología de Género, la defensa de los colectivos LGTBI, el quitar la patria potestad a los padres ideologizando la escuela y un largo etc.

Sin embargo, esos auténticos problemas de la sociedad actual, no tiene cabida en la defensa de la justicia social. Las clases medias que en líneas generales han sido las peores paradas de la crisis económica siguen sufriendo de una forma desmedida. Ya no existe el colectivo, la comunidad, el individualismo ha pasado literalmente por encima.

Mención aparte, merece la familia (comunidad base de la sociedad), o en palabras de San Juan Pablo II…, “célula básica de la sociedad”. ¡Bueno!, eso de familia es un decir, porque entre el “derecho al aborto” que es considerado todo un avance sociosanitario. El divorcio exprés, donde solo basta que uno de los dos conyugues diga “hasta aquí hemos llegado” y abandono. El otro a “joderse”. Se puede seguir enumerando cuestiones y a su vez dejar algún que otro argumento, pero creo que tan solo seria estar apuntillando lo mismo continuamente.

Y para ir finalizando e intentar de sacar algo positivo de todo esto, creo que es un buen síntoma que intelectuales de izquierda se vayan dando cuenta de que esto no los lleva a ningún lado. No obstante, para los que estamos en el lado opuesto, para los que luchamos contra lo políticamente correcto, es un rayo de esperanza. Podemos seguir trabajando por una sociedad donde el verdadero “estado del bienestar” sea una meta para todos y no solo un grupo de privilegiados como las clase política y sus secuaces.

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julio 16

¿Suicidio demográfico?… ¡Si!, yo creo que si.

Hola y bienvenido a este tu blog. Realmente hace tiempo que no escribo y esto para un blog es…, «casi una sentencia de muerte». Pero vamos a ver si con el verano por medio puedo dedicar algo mas de tiempo a escribir. Y para ello, hoy quiero escribir sobre un tema que ya llevo algo de tiempo intentando de traer a este blog. Me refiero a lo que se ha dado en llamar «el suicidio demográfico». ¡Es más!, el pasado 14 de julio en El País en su edición digital se publicó el siguiente articulo de opinión…, «¿Suicidio demográfico?«

Con este articulo de opinión como punto de partida quisiera dar mi punto de vista al respecto. Nacimientos, defunciones, estado del bienestar, sobreexplotación…, son palabras que en los últimos años no paran de ser mencionadas en muchos lugares. Y todas ellas con cierta interacción entre ellas. Pero vayamos entrando en las tripas del articulo que nos ocupa.

De entrada, no pretendo enmendar la plana a una socióloga y más en los tiempos que corren, pero… ¡Es un hecho…, y más que contrastado!, que hemos pasado de un modelo de población piramidal, a uno que como dice la autora de este que es más bien un jarrón postmoderno. A raíz de esto surgen problemas de diferentes índole que terminan afectando al propio estado del bienestar, principalmente a las pensiones y que en cierta manera nos esta afectando a todos de una u otra manera y lo grave es que en el futuro esto se puede agravar más si cabe.

Sin embargo, en nuestra querida España, nos encontramos con un diferencial negativo en la relación «nacimientos vs defunciones». Por desgracia, se producen muchas mas defunciones que nacimientos, cuestión que empieza a ser muy preocupante y que necesita ser encausada de una forma adecuada.

Hasta aquí nada nuevo que no sepamos, e incluso hasta yo podría firma lo que en el citado articulo se dice. Sin embargo, en lo que respecta al resto del articulo…, discrepo totalmente, pero sobre todo por los planteamientos que se hacen desde las dos consideraciones previas a la hora de proponerse políticas a futuro.

Creo que no se puede argumentar la existencia de un desequilibrio demográfico mundial como consecuencia de una sobreexplotación de los recursos de la tierra y que no es preocupante que tengamos esta diferencia, pues con el movimiento migratorio se compensa ya que estamos en un mundo global. Me suena a los argumentos que se deban hacer veinte o treinta años atrás desde Naciones Unidas con el tema del desequilibrio mundial poblacional. No obstante… ¿En que puede afectar esto al problema que tenemos en España? En todo caso, se puede decir que somos más receptores de emigrantes y esto viene a «camuflar» los problemas reales de natalidad. Y por cierto no hay que ser muy astuto para entenderlo. Ya en plena crisis económica, gracias a los emigrantes el índice de natalidad en España se recuperó un poco, pero no gracias a los nativos.

En cuanto a la segunda consideración, aquí creo que existe más discrepancia por mi parte. ¡Es más! Se habla del envejecimiento de la población que es evidente que influya la mejora de la medicina y en parte la sociedad del bienestar, pero hasta aquí, Y digo hasta aquí, porque luego se dan una serie de argumentos totalmente muy de los tiempos actuales…, nivel de educación de la mujer, emancipación económica de la misma y el abandono de los corsés de la familia tradicional que según la autora del articulo son los verdaderos desencadenantes de ese bajo nivel de natalidad.

De entrada, el que el nivel de educación y cultura de la mujer sea mejor no quiere decir que tenga que afectar negativamente al índice de natalidad, al igual que la independencia económica. Estamos igualando a la mujer a un criterio determinado, más bien, a planteamientos de la nueva izquierda la cual apoya ese feminismo rancio que sólo contempla que la mujer debe de salir del hogar, renunciar a ser madre y sólo pensar en su vida profesional. Cuestión que es justa, solo que solo apoyan a las que deciden salir del ámbito de la familia tradicional a la que tachan de encorsetada y negativa. Por favor., ¡ni tanto, ni tan calvo!

A pesar de todo lo dicho, lo que nadie me puede negar es que todo esto no se puede debatir en dos artículos. Esto necesita más y os prometo que seguiré argumentando el porque de mi discrepancia más adelante. Pero saberlo bien… ¿suicidio demográfico? ¡Si!, yo creo que si.

 

 

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