enero 18

Niego la mayor.

Acabo de ver en The Family Watch, uno de mis portales de referencia, un video de “Orange” donde varias familias hablan del uso de las llamadas nuevas tecnologías en su casa. Y se intenta hacer una comparativa entre la época de los padres cuando eran adolescentes y la de sus hijos. Al menos yo lo veo de ese modo.

Dos familias representadas por un padre o una madre y un hijo, además de una abuela que escucha la conversación y en un momento determinado se incorpora al sofá donde se encuentra su hija o su hijo y su nieto.

La idea básicamente es la de querer presentar ambas épocas como dos épocas en su base iguales, aunque difieran las tecnologías. Se pretende vender la idea de que el enganche de los nietos no difiere del enganche de los padres de estos a la TV y algunas series de su época como adolescente.

Sinceramente creo que el experimento no es válido, aunque a los chicos de “Orange”, les interese lo contario, o cuanto menos yo lo veo inapropiado. Aunque también no es menos cierto que se apuntan cosas interesantes y que si son oportuna de considerar y que yo desde estas líneas intentaré dar respuesta, aunque es imposible que sea con todas las cuestiones que se plantean en poco más de cuatro minutos.

De partida…, ¿se puede considerar la televisión de hace unos veinte años una tecnología como la del actual Internet? Creo que no, primero por el tipo de recurso que tenemos delante en cada época. Segundo porque el tipo de comunicación que me ofrecía la televisión en aquella época se puede considerar demasiado “unilateral”. Cuestión que en Internet es más compleja y no tan simple.

De hecho y siguiendo esta cuestión de la comunicación podríamos detenernos en comentar como los jóvenes actualmente contempla esta cuestión. Cómo consideran la comunicación y en particular la conversación entre individuos, de tal forma que en el libro de la psicóloga y socióloga la norteamericana Sherry Turkle “En defensa de la conversación”, se pueden ver muchos ejemplos muy significativo. A continuación, un ejemplo:

“Trevor, ventaseis año”, maestro del phubbing, el arte de hablar con otras personas sin levantar los ojos del teléfono…, en un momento determinado le dice a la Turkle…, ¿La conversación? Murió en 2009.

Lo cierto de todo esto, es que el video del cual te he hablado al principio de esta entrada da para mucho, para ver como era el ocio hace veinticinco o treinta años y como lo es ahora. Para ver cómo era la relación entre padres e hijo y compararla con la actual. Sólo que tendría que invertir mucho en escribir y por lo tanto la presente entrada se haría eterna. Pero si podemos hacer una cosa si todos los que visitéis esta entrada y veáis el video, dejéis un comentario. De esa forma si podríamos comenzar un hijo de comunicación atreves del blog y que podría saltar a cualquiera de las redes sociales en la que estoy.

No obstante, me gustaría deja bien claro, que también existen cuestiones muy positivas en el video pues no es menos cierto de que las nuevas tecnologías como son llamadas dan juego para que lo miembros de la familia, se conozca, conversen, se diviertan y vivan la vida de una forma “dos punto cero”. Todo es cuestión de que nos lo propongamos y los nuestros nos acompañen en esa aventura.

Te paso algunos temas para iniciar un dialogo en el hilo de cometarios: Uso del smartphone y tableta para el estudio, el comentar mi vida en redes sociales-desde que me levanto hasta que me acuesto-, colgar fotos de mis hijos, etc.

 

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julio 28

La sociedad no se construye de este modo

La sociedad que nos ha tocado vivir y que en cierto modo vamos creando y dando forma diariamente, ¡a cada instante!, “a mi modo de ver” no es tan “buena”, como puede parecer. ¡Al menos!, es la sensación que recibo en todo momento, sobre todo a través de las redes sociales. Ya sea “Twitter”, “Facebook”, etc., me da igual.

De hecho, hablando con un amigo de “mil cuestiones”, en un momento determinado le dije…, “tengo la sensación de que estamos construyendo una sociedad mal educada donde se confunde el dar opinión con insultar continuamente a toda persona que opine diferente a mí”, sobretodo lo veo en un grupo de gente con un perfil muy determinado.

Perfil que responde a joven de entre 18 y 30 años –quizás la parte superior de la horquilla sea algo mayor-, más de izquierda –que otra cosa-, simpatizante de “podemos” y algún que otro chico o chica afín al PSOE. Aunque, no es menos cierto que en el bando contrario, es decir, en el espectro contrario, tampoco se quedan cortos.

No obstante, me da igual la parte del espectro donde se ubiquen los mal educados, ¡me da igual!, son todos unos impresentables. Lo que más me preocupa, son “los hechos”, lo que estos “figuras son capaces de hacer y decir”.  Es como si hubiéramos perdido la noción de cordura, el respeto al contrario…, a lo que piensa, representa, etc., es como si en vez de educar, hayamos estado inoculando “odio” en nuestros hijos a la hora de darles una formación personal y social.

Y digo lo del odio, pues parece que estos individuos fueran “hijos de la guerra civil”. Ya sé que algunos de los líderes de la clase política que nos “dirigen actualmente” –y años atrás se han empecinado en remover el pasado, en compañía de algunos medios de opinión-, pero eso no les da derecho a insultar, denigrar, y vejar a quienes piensa de diferente forma a ellos. ¡La sociedad no se construye de este modo! Hemos de ser capaces de mirar atrás, y discernir lo adecuado de lo innecesario y superfluo. Y de esta forma no volver a caer en lo mismos errores del pasado.

Ya lo dice el juez de menores de Granada Emilio Calatayud, en su famoso decálogo para crear un pequeño delincuente…[1]

  1. Dadle al menor todo cuanto desee, así crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo.
  2. Reídle todas sus groserías, tonterías y salidas de tono: así crecerá convencido de que es muy gracioso y no entenderá cuando en el colegio le llamen la atención por los mismos hechos.
  3. No le déis ninguna formación espiritual: ¡ya la escogerá él cuando sea mayor!
  4. Nunca le digáis que lo que hace está mal: podría adquirir complejos de culpabilidad y vivir frustrado. Primero creerá que le tienen manía y, más tarde, se convencerá de que la culpa es de la sociedad.
  5. Recoged todo lo que vaya dejando tirado: así crecerá pensando que todo el mundo está a su servicio; su madre la primera.
  6. Dejadle ver y leer todo: limpiad con detergente, que desinfecta, la vajilla en la que come, pero dejad que su espíritu se recree con cualquier porquería. Pronto dejará de tener criterio recto.
  7. Padre y madre, discutid delante de él, así se irá acostumbrando. Y cuando la familia esté ya destrozada, lo encontrará de lo más normal, no se dará ni cuenta.
  8. Dadle todo el dinero que quiera: así crecerá pensando que para disponer de dinero no hace falta trabajar, porque basta con pedir.
  9. Que todos sus deseos estén satisfechos al instante: comer, beber, divertirse… ¡De otro modo podría acabar siendo un frustrado!
  10. Dadle siempre la razón: son los profesores, la gente, las leyes… quienes la tienen tomada con él.

 

 

[1] Ver información en http://www.huffingtonpost.es/2017/02/22/juez-menores-calatayud_n_14936278.html

 

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junio 2

El viejo sueño de ser Dios.

Nadie puede negar que el pasado siglo XX, fue el siglo de las ideologías. Y entre esas ideologías nació una llamada “Transhumanismo” y que “básicamente”, propone la superación de la naturaleza humana tal cual la conocemos, es más, sinceramente creo que ni siquiera sus defensores tienen claro a donde quieren llegar y que hombre quieren conseguir. Sin ir más lejos el filósofo Francis Ford Fukuyama, considera esta ideología como algo “muy peligroso”, pero no sólo él, incluso J. Habermas que está en las antípodas del primero, también cuestiona esta ideología.

De todos modos, los defensores del Transhumanismo lo definen como “un movimiento cultural, intelectual además de científico”, y viene a decir que existe un “deber moral de mejorar las capacidad física y cognitiva de la especie humana” a través de las nuevas tecnologías. Todo ello para en la medida de lo posible “eliminar todo aquello que condiciona al hombre”, ya sea el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento y llegar a “ser inmortales”.

Quizás todo esto se pueda entender mejor con lo que ellos dicen en la “Declaración de los principio transhumanistas” que comienza con el siguiente párrafo:

“En el futuro, la humanidad cambiará de forma radical por causa de la tecnología. Prevemos la viabilidad de rediseñar la condición humana, incluyendo parámetros tales como lo inevitable del envejecimiento, las limitaciones de los intelectos humanos y artificiales, la psicología indeseable, el sufrimiento y nuestro confinamiento al planeta Tierra”

Se puede decir, que es el viejo sueño del hombre de “ser Dios”. Para ellos, las limitaciones del propio ser humano deben de ser dejadas atrás. Y echan en cara a la sociedad actual su cultura “tecno-fóbica” como ello le llaman –desde luego lo que si es cierto es que en esta sociedad del principio del siglo XXI existen demasiadas fobias-. Incluso no tienen reparos en acudir a la Inteligencia Artificial (IA), como solución a muchos problemas.

Pero la pregunta del millón es… ¿cómo se lleva a cabo todo esto? Básicamente utilizando “todos los medios a su alcance”, haciendo uso de los avances científicos y tecnológicos, ya sean estos por medio de selección de embriones, ya sea alcanzando la singularidad tecnológica, etc. Pero cómo mucha veces los ejemplo son maravillosos, aquí “el cine viene como anillo al dedo” y te propongo dos películas –existen la tira-, pero creo que Gattaca (1997) y Transcendence (2014), nos pueden clarificar algunas de las cuestiones que defienden los Transhumanistas buscando llegar al Posthumanismo.

Podríamos seguir hablando del tema, pero creo que con las dos próximas propuestas que te pongo sobre la mesa, terminaras por entender algo más este tema o comenzará a conocerlo de algún modo.

El primero es el libro de Albert Cortina y Miquel-Ángel Serra titulado “Humanidad ∞” y el segundo el programa de esRadio Murcia “A Contracorriente” y del que te facilito el podcast. Espero que sea de tu interés.

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